Campaña medicina rural

Martes, 16 Agosto 2022

El Dr. García Calleja, epidemiólogo de la OMS, explica sus compromisos con la cooperación

28/12/2011

"En 1982 llegué a Honduras y me quedé durante seis meses. Me impresionó ver los primeros casos de malnutrición y la cantidad de niños que había" - explica el doctor José María García Calleja, epidemiólogo vasco de la Organización Mundial de la Salud, en una entrevista a Diario Médico en la que cuenta su experiencia como cooperante.

Madrid, 29 de diciembre de 2011 (medicosypacientes.com)

"En 1982 llegué a Honduras y me quedé durante seis meses. Me impresionó ver los primeros casos de malnutrición y la cantidad de niños que había" - explica el doctor José María García Calleja, epidemiólogo vasco de la Organización Mundial de la Salud, en una entrevista a Diario Médico en la que cuenta su experiencia como cooperante.

La OMC, comprometida con la cooperación internacional a través de la Fundación Red de Colegios Médicos Solidarios, recoge por su interés la entrevista publicada ayer miércoles, 28 de diciembre, en la contraportada de Diario Médico al doctor García Calleja bajo el título "cuando se coopera hay que saber escuchar"

Jesús Mª García siempre quiso trabajar en África. Para lograr su sueño se licenció en Medicina y Cirugía en la Universidad de Bilbao y luego se diplomó en medicina tropical por el Instituto de Medicina Tropical Prince Leopold en Amberes (Bélgica). Después de trabajar algunos años en países como Afganistán, Camerún, Guinea Ecuatorial, Liberia, Sudán y Zambia, se dio cuenta de la importancia que tiene la prevención y todos los temas relacionados con los sistemas sanitarios: "Descubrí los fundamentos y necesidades de la Medicina Preventiva y Salud Publica, y decidí hacer un máster sobre la materia en la Universidad de Leeds en el Reino Unido", explica este epidemiólogo de 55 años especializado en enfermedades infecciosas, sobre todo el VIH, que actualmente trabaja en el Departamento de Pruebas Científicas e Información para las Políticas de la OMS en Ginebra.

¿Por qué dio el salto a la OMS a principios de los noventa?

-Fueron las casualidades y azares de la vida... Cuando empezó la epidemia del VIH no había muchos profesionales con experiencia sobre este tema; sólo en países como Estados Unidos y muy pocos en Europa. La OMS buscaba gente que hubiese trabajado en África, con experiencia en Salud Publica y que hablase diferentes idiomas. Me ofrecieron una consultoría y comencé a trabajar con ellos.

¿Cuáles son sus cometidos en esta organización?

-Me ocupo de la información estratégica sobre la evolución de la epidemia del VIH en el mundo, y de la respuesta que están dando los países.

¿Qué previsiones maneja la OMS sobre la propagación del VIH en los países más desfavorecidos?

-En muchos países la epidemia del VIH se está convirtiendo en una enfermedad crónica que tendrá una carga muy importante en los sistemas de salud. Algunos países llegarán incluso a eliminar la transmisión vertical, así como a minimizar la incidencia. Pero otros tardaran muchos años en controlar la epidemia y se endemizará en algunos grupos de población. Incluso dentro de los países menos desfavorecidos hay muchas diferencias en los recursos que disponen para frenar el VIH.

Ha trabajado en países como Camerún, Liberia y Guinea Ecuatorial. ¿Qué es lo que más le ha sorprendido de sus sistemas sanitarios?

-La escasez de recursos humanos y la falta constante de medicamentos en todos los niveles de atención. La creciente  urbanización de África hace que los recursos se concentren en las ciudades, a pesar de que la mayoría de la población vive en zonas rurales, de manera que existe un desequilibrio entre la disponibilidad de servicios y la necesidad.

¿Cuándo y por qué decidió empezar a cooperar con ONG?

-En 1982 llegué a Honduras y me quedé durante seis meses. Me impresionó ver los primeros casos de malnutrición y la cantidad de niños que había. Lo hice con Médicos sin Fronteras porque era una de las pocas organizaciones que no era religiosa en España. En aquella época no había ninguna que no estuviese relacionada con la Iglesia y dominaba un enfoque más bien caritativo de lo que es la cooperación...

Ha aprendido mucho de estos países... ¿Con qué se queda?

-Sobre todo con lo que hacen los médicos y enfermeras locales... Conocen muy bien las patologías tropicales y desarrollan funciones más allá de su formación. Afganistán ha sido el país del que más he aprendido... Allí dependíamos de la buena voluntad de la gente y de su hospitalidad. Me enseñaron a sobrevivir con lo mínimo. Cuando se coopera hay que hacerlo con el espíritu abierto, saber escuchar y no tratar siempre de imponer nuestros puntos de vista. Hay todo un proceso de adaptación...