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Sábado, 13 Agosto 2022

El dolor es el motivo más frecuente de consulta para los médicos especialistas en medicina física y rehabilitación

04/01/2010

El ejercicio físico controlado mitiga los estragos causados por los dolores crónicos. Las personas que padecen dolor crónico pueden llegar a perder el apetito, la capacidad de trabajar, de realizar cualquier tipo de actividad física, e incluso las ganas de vivir. De hecho, el dolor está frecuentemente asociado con trastornos del sueño, ansiedad, bajo ánimo y depresión

Madrid, 5 de enero 2010 (medicosypacientes.com)

Dolor

El dolor constituye el motivo más frecuente de consulta para los médicos especialistas en medicina física y rehabilitación. “En la actualidad el concepto de dolor se asocia a una experiencia sensorial y emocional desagradable, componente éste último que no debe ser descuidado a la hora de su tratamiento”, explica Xoán Miguéns, del Grupo de Trabajo Dolor en Rehabilitación de la Sociedad Española de Medicina Física y Rehabilitación (SERMEF). El dolor está frecuentemente asociado con “bajo ánimo, trastornos del sueño, ansiedad y depresión”, añade.

En efecto, la percepción del dolor constituye un mecanismo de protección que preserva nuestro cuerpo de agresiones externas e informa de la existencia de problemas en el interior del organismo. Esta información se inicia en cualquier lugar del cuerpo y viaja por el sistema nervioso hasta el cerebro, donde se hace consciente.

En cuanto a las causas, existen muchas. Puede haber empezado después de una enfermedad o un accidente de los que la persona se ha recuperado hace tiempo. O puede ser debido a una causa prolongada, como la artritis o el cáncer. También existen muchas personas que sufren dolor crónico sin que existan lesiones previas ni evidencia de enfermedad.

En base a su persistencia a lo largo del tiempo puede ser autolimitado o permanente, convirtiéndose en dolor crónico. “En estas ocasiones, el dolor deja de ser un mero síntoma para ser considerado una enfermedad en sí misma que requiere un tratamiento continuado y específico”, anota el experto. Las personas que lo padecen pueden llegar a perder el apetito, la capacidad de trabajar, de realizar cualquier tipo de actividad física, e incluso las ganas de vivir.

Diferentes clases de dolor crónico

Por otra parte, el dolor crónico puede ser maligno (de origen oncológico), y no maligno (de origen músculo-esquelético). “Mención aparte merece el dolor neuropático”, indica Miguéns, y prosigue “este tipo de dolor es debido a lesión del sistema nervioso y presenta notable dificultad en su tratamiento”. De hecho, “es el mayor reto actual en el campo del dolor para nuestra especialidad”, agrega.

Por esta razón, entre otras, los médicos rehabilitadores pertenecientes a la SERMEF crearon un Grupo de Trabajo que aborda de forma específica el dolor en rehabilitación. Un grupo que tiene como objetivos principales “aunar esfuerzos para mejorar la calidad de la asistencia, realizar actividades científicas que permitan profundizar y protocolizar el abordaje del estudio del dolor desde la especialidad y colaborar con organismos y sociedades que trabajen en este campo”.

En cuanto al tratamiento, el experto explica que “además del manejo farmacológico, el médico rehabilitador dispone de tratamientos alternativos coadyuvantes, no exentos de efectos secundarios, que posibilitan mitigar o facilitar el abordaje del tratamiento del dolor”.

Equipos de electroterapia domiciliaria que aplican corrientes analgésicas, dispositivos de iontoforesis, así como aparatos de termoterapia superficial y profunda, pueden ser de utilidad en dolores músculo-esqueléticos. Aunque, como asegura Xoán Miguéns, “una de las alternativas terapéuticas con más evidencia científica en la actualidad es el ejercicio físico, siempre prescrito de forma individualizada tras un estudio detallado del paciente”.

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