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Viernes, 19 Agosto 2022

El debate sobre las profesiones sanitarias debe huir de la politización y de los titulares mediáticos

25/06/2008

Lo primero es definir el tipo de práctica profesional que queremos y se puede permitir nuestro sistema sanitario. Hay que desincentivar las migraciones de profesionales de los países en vías desarrollo ya que con ello se priva a aquellos países de unos recursos de los que están muy necesitados

Madrid, 26 junio 2008 (Redacción)

El actual debate social sobre las necesidades de profesionales de la salud se está moviendo en medio de excesivas simplificaciones que en muchos casos no se corresponden con la realidad. Así lo afirman Marciano Sánchez Bayle y Rodolfo Benito, en un trabajo en el que abordan esta problemática e indican el camino para reconducir esta situación.

En primer lugar, tal como señalan en el trabajo elaborado por un equipo de doce expertos, coordinado por el propio Sánchez Bayle y por Alberto del Pozo, resulta muy complejo establecer el número “deseable” de profesionales de la salud. Como apuntan, “quizás el problema está más en el tipo de práctica profesional que queremos y necesita nuestra sociedad, que en el número de profesionales, que en sí mismo dice muy poco”. Añaden además que la movilidad social y profesional que impone la globalización tiene una influencia importante sobre estas necesidades.

Según se expone en el citado estudio, el modelo sanitario está sufriendo grandes transformaciones, en gran parte producidas por una tendencia internacional a mercantilizar la salud y la provisión de servicios sanitarios. Todo ello sin olvidar los componentes éticos de las actividades sanitarias, la formación pre, postgrado y continuada, así como la progresiva pérdida de autonomía y asalarización de los profesionales sanitarios que influyen en sus condiciones de trabajo.

En su análisis de la situación actual, aportan las claves para mejorar el necesario debate y reflexión ante esta situación que más parece movida por la politización y el titular mediático que por la necesaria evaluación en profundidad de los problemas planteados.

Entre sus conclusiones señalan que el número idóneo de profesionales hay que establecerlo en base a las necesidades de salud de la población, pero añaden que el número de médicos en España está en línea con los países de la UE, aunque no sucede los mismo con los profesionales de enfermería cuyo número está por debajo. Además, alertan que el reparto entre Comunidades Autónomas no es homogéneo y no responde a las necesidades reales de salud de la población.

Entre otras medidas, proponen, por una parte, desincentivar las migraciones de profesionales de los países en vías desarrollo ya que con ello se priva a aquellos países de unos recursos de los que están muy necesitados. Reclaman también que los niveles salariales de los profesionales sanitarios de nuestro país se homologuen con los de países de igual nivel económico.

Finalmente, se muestran partidarios de impulsar medidas que contribuyan a desmedicalizar la vida y a situar al sistema sanitario en su contexto, conforme a sus limitaciones reales y sin crear falsas expectativas. En este marco propuesto, consideran que el Consejo Interterritorial de Salud del Sistema Nacional de Salud debe tener un protagonismo fundamental para lograr estas transformaciones, las cuales deberían formar parte de un Pacto de Estado por la Sanidad.