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Lunes, 8 Agosto 2022

El CNPT advierte que los cigarrillos con mentol son más adictivos y atraen a los jóvenes

14/02/2011

El Comité Nacional Para la Prevención del Tabaquismo ha solicitado, en paralelo, al Ejecutivo y a la Unión Europea que aceleren la regulación estricta de los aditivos de tabaco

Madrid, 15 de febrero 2011 (medicosypacientes.com)

Unas 600 sustancias se usan como aditivos de los productos del tabaco, y una de ellas es el mentol, de aspecto inocente pero en realidad muy peligrosa por el atractivo que entraña para los jóvenes y también por sus efectos potenciadores tanto en el hábito de fumar como en los efectos dañinos que tal práctica causa en el organismo.

Desde el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) piden al Gobierno español que retire de la venta al público los cigarrillos mentolados. Y los expertos que lo integran (miles de profesionales del sector sanitario pertenecientes a más de 40 asociaciones profesionales y sociedades científicas del sector), justifican por qué.

Los efectos del mentol cuando se añade al tabaco los explican así: a) aumenta la porción de nicotina libre en un 29%, potenciando el poder adictivo de esta sustancia; b) dilata los bronquios de modo que la nicotina penetra profundamente en los pulmones y se inhala un 30% mas de nitrosaminas y otros productos cancerígenos; c) enmascara el desagradable sabor del tabaco y hacer el producto más aceptable durante los primeros consumos; y d) disimula los efectos inmediatos y nocivos del tabaco en al tracto respiratorio.

Más adictivos

Los cigarrillos mentolados son aun más adictivos que los que no lo llevan, y tienen además la particularidad de caer en gracia a los más jóvenes. Según estimaciones del CNPT, alrededor del 65% de personas menores de edad los consumen.

Los profesionales sanitarios vinculados a la lucha contra el tabaquismo consideran “inaceptable” que a estas alturas se sigan comercializado en España marcas de cigarrillos con mentol y sabores frutales, y que muy pronto puedan hacerlo otras ya introducidas en los mercados asiáticos y sudamericanos.

Denuncian que la industria del tabaco está aprovechando el vació legal de las redes sociales de Internet para difundir publicidad de este tipo de cigarrillos. De hecho, constatan que los nuevos productos mentolados usan empaquetados de diseño juvenil impactante e incorporación tecnológica de capsulas de mentol que permiten al nuevo fumador autoadministrarse la dosis.

“El Comisionado Español para el Mercado de Tabacos no debería autorizar productos que facilitan claramente el acceso a nuevos y potenciales adictos menores de edad. Y estaría bien que contase con la asesoría de expertos en Salud Pública antes de tomar sus decisiones”, señala la actual presidenta del CNPT.

“El gran esfuerzo regulador que el Gobierno ha realizado con la Ley 42/2010 debe de complementarse con acciones de control legal sobre la industria del tabaco para dificultar el acceso y retrasar la edad de inicio al consumo del tabaco”, remacha por su parte el portavoz de la entidad.

Las compañías no informan

El mentol es un caso paradigmático de las prácticas fraudulentas a que se entregan las tabacaleras para mantener boyante su negocio. Junto a él pueden hallarse cientos de sustancias introducidas en el tabaco como aditivos, y de las que la industria no informa.

En efecto, cuando alguien tiene un paquete de cigarrillos en sus manos, puede comprobar (a medias) sus contenidos en nicotina, alquitrán o monóxido de carbono (que no son aditivos, sino productos de la planta de tabaco o de su combustión de). Pero del resto de sustancias incorporadas no se dice nada, amparándose en interpretaciones discutibles de las leyes del secreto y propiedad industrial.

La desinformación llega al punto de que el tabaco es el único producto de venta legal no sujeto a la Directiva Europea de etiquetado, que obliga a comercializar todos los productos (alimentos, medicamentos, cosméticos, etc.) dirigidos al consumo humano con una etiqueta donde aparezcan todos sus componentes.

Por extraño que parezca, ni el gobierno de España ni la Comisión Europea (que es responsable de la regulación de los productos del tabaco) puede proporcionar esa información, porque la desconoce. Y tampoco tiene, al menos de momento, el poder de exigirla.

“Esta situación resulta incomprensible. El Ejecutivo y también a la Unión Europea deben acelerar la regulación estricta de los aditivos de tabaco”, concluyen en el CNPT.