Miércoles, 8 Diciembre 2021

Cambio climático

El cambio climático pone en riesgo décadas de lucha contra enfermedades infecciosas

Esta advertencia figura en el sexto informe anual de ‘The Lancet Countdown’ sobre salud y cambio climático, firmado por casi un centenar de autores pertenecientes a 38 instituciones académicas y agencias de la ONU, y publicado este jueves en la revista ‘The Lancet

Madrid 22/10/2021 medicosypacientes.com/Servimedia

La crisis climática y otros factores que la impulsan crean las condiciones ideales para la transmisión de enfermedades infecciosas, lo que podría deshacer décadas de progreso que tenían como fin controlar el dengue, la chikungunya, el zika, la malaria y el cólera, principalmente en países con menos recursos.

El informe rastrea 44 indicadores de impactos en la salud directamente relacionados con el cambio climático en lo que denomina “código rojo para un futuro saludable” y muestra que las tendencias clave están empeorando y exacerbando las desigualdades sociales y de salud ya existentes, sobre todo en comunidades expuestas a la inseguridad alimentaria e hídrica, las olas de calor y la propagación de enfermedades infecciosas.
 
Los autores consideran necesario actuar de manera urgente para integrar la mitigación del cambio climático en los planes de recuperación de la Covid-19, combatir las inequidades mundiales en salud y construir un futuro sostenible. El informe ve la luz antes de que Glasgow (Reino Unido) acoja la Cumbre del Clima (conocida como COP26) a partir del próximo 1 de noviembre.
 
Enfermedades
 
El informe expone un aumento constante de las repercusiones del cambio climático en la salud, pues la posibilidad de que surjan brotes de dengue, chikungunya y zika es cada vez mayor en países con un índice de desarrollo humano muy alto, incluidos los países europeos, y la de que surjan infecciones por malaria está aumentando en las zonas montañosas más frías de los países con un índice de desarrollo humano bajo.
 
Las costas del norte de Europa y de Estados Unidos son más propicias para generar las bacterias que producen gastroenteritis, infecciones graves de heridas y sepsis. En los países con recursos limitados están en riesgo décadas de progreso hacia el control o la eliminación de estas enfermedades.
 
Los autores apuntan que el cambio climático incrementa la frecuencia, intensidad y duración de las sequías, lo que amenaza la seguridad hídrica, el saneamiento y la productividad alimentaria, y aumenta el riesgo de incendios forestales y la exposición a contaminantes.
 
Los cinco años con las áreas más afectadas por sequías extremas llegaron desde 2015. El Cuerno de África, una región azotada por sequías extremas recurrentes e inseguridad alimentaria, fue una de las zonas más perjudicadas en 2020. Y hasta un 19% de la superficie terrestre mundial se vio afectada el año pasado por una sequía extrema en un mes determinado, cuando ese fenómeno no había superado un 13% entre 1950 y 1999.
 
El cambio climático amenaza con acelerar la inseguridad alimentaria, que afectó a 2.000 millones de personas en 2019. El aumento de las temperaturas acorta el tiempo en el que las plantas alcanzan la madurez, lo que implica menores rendimientos y una mayor tensión en los sistemas alimentarios.
 
Además, unos 569,6 millones de personas viven a menos de cinco metros sobre el nivel actual del mar y se podrían enfrentar a riesgos crecientes de inundaciones más grandes, tormentas más intensas y salinización del suelo y el agua. Muchas de ellas podrían verse obligadas a abandonar permanentemente estas áreas y emigrar tierra adentro.
 
Salida de la pandemia
 
El informe recalca que muchos de los planes actuales de recuperación de la Covid-19 no son compatibles con el Acuerdo de París y, por lo tanto, la salud se verá afectada a largo plazo.
 
Una recuperación impulsada por combustibles fósiles, que incluye grandes subsidios para el petróleo, el gas y el carbón y un apoyo financiero limitado para la energía limpia, podría cumplir potencialmente con objetivos económicos a corto plazo, pero podría desviar al mundo de manera irrevocable y que el calentamiento global el objetivo de 1,5 grados respecto a la era preindustrial, recogido en el Acuerdo de París.
 
Esto tiene un coste para la salud humana porque afecta más a las personas que viven en países pobres, cuyas poblaciones han hecho la menor contribución vinculada al cambio climático.
 
“El cambio climático está aquí y ya está afectando a la salud humana en todo el mundo”, expresó Anthony Costello, director ejecutivo de ‘The Lancet Countdown’, quien apuntó que “a medida que continúa la crisis a raíz de la Covid-19, todos los países también se enfrentan a algún aspecto de la crisis climática”.
 
"Nadie está a salvo"
 
Maria Romanello, autora principal del informe, indicó que los billones de euros en recuperación tras la pandemia de la Covid-19 deben ofrecer la oportunidad de “tomar un camino más seguro, más saludable y con bajas emisiones de carbono”. “Es hora de darse cuenta de que nadie está a salvo de los efectos del cambio climático. Mientras nos recuperamos de la Covid-19, todavía tenemos tiempo para tomar un camino diferente y crear un futuro más saludable para todos”, apostilló.
 
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), poco más de la mitad de los países que respondieron este año a la encuesta mundial de salud y cambio climático (37 de 70) tenían una estrategia nacional de salud y cambio climático, una proporción similar a la de 2018.
 
Los sistemas de salud están mal preparados para enfrentar las crisis de salud actuales y futuras provocadas por el clima, pues sólo 45 de 91 países han informado este año que han realizado una evaluación de la vulnerabilidad y la adaptación al cambio climático y la salud.
 
En 2020, los adultos mayores de 65 años se vieron afectados por 3.100 millones de días más de exposición a la ola de calor, en comparación con un promedio de 2.900 millones de días al año durante la década anterior. Los adultos mayores chinos, indios, estadounidenses, japoneses e indonesios fueron los más numerosos.