Domingo, 25 Octubre 2020

Deja tres muertos y más de 12 heridos

El ataque contra Save the Children en Afganistán, posible crimen de guerra según la ONU

La Misión de Naciones Unidas en Afganistán, la UNAMA, ha advertido de que el ataque perpetrado ayer contra la sede de Save the Children en la ciudad de Jalalabad, en el noreste de Afganistán, que ha dejado al menos tres muertos y más de una decena de heridos, podría constituir un crimen de guerra. Este atentado ha sido condenado por numerosas instituciones, entre ellas la Organización Médica Colegial (OMC) y su Fundación para la Cooperación Internacional (FCOMCI)

Madrid 24/01/2018 medicosypacientes.com/ Agencias
Ataque contra Save the Children en Afaganistán. /F: Europa Press
"Los ataques dirigidos contra civiles o contra organizaciones de ayuda son claras violaciones del Derecho Internacional Humanitario y podrían constituir crímenes de guerra", ha recordado la UNAMA.
 
A primera hora de la mañana de ayer se produjo una explosión a las puertas de la sede de Save the Children en Jalalabad que los medios afganos atribuyen a un terrorista suicida. Inmediatamente después, varios terroristas --entre cuatro y cinco-- han irrumpido en el local. En la zona se encuentra también la Dirección de Asuntos de la Mujer.
Las fuerzas de seguridad afganas, incluidas las fuerzas especiales, se han trasladado al lugar y han iniciado un enfrentamiento con los atacantes. La zona ha quedado acordonada. 
 
Los medios afganos publicaron a través de redes sociales varias fotografías en la que se puede ver a niños escapando del lugar del atentado poco después del ataque, así como un vehículo en llamas frente al edificio atacado.
 
El atentado ha sido obra de Estado Islámico, según ha informado la agencia de noticias Amaq, vinculada a la organización terrorista. 
 
La OMC y la FCOMCI se suman a la condena y repulsa de este ataque
 
La Organización Médica Colegial (OMC) y su Fundación para la Cooperación Internacional (FCOMCI) se suman a la condena y repulsa de este ataque contra la asistencia humanitaria como ha hecho en anteriores ocasiones a través de sus posicionamientos públicos, denunciando ataques a profesionales, pacientes y estructuras sanitarias, ante organismos internacionales médicos como la Asociación Médica Mundial (AMM) o la Confederación Médica Latinoamericana y del Caribe (CONFEMEL).
 
Desde estas instituciones se han exigido la condena de estos ataques para que no queden impunes y han solicitado, reiteradamente, el respeto al Derecho Internacional Humanitario y los Protocolos de Ginebra. 
 
En este sentido, la Delegación española de la OMC presentó a la Asamblea General de la Asociación Médica Mundial (AMM) una moción en la que se exigía una investigación independiente para depurar responsabilidades y explicar las causas del bombardeo al Hospital de Médicos Sin Fronteras en Kunduz, Afganistán. Aunque algunos países la rechazaron en un primer momento fue finalmente aprobada, pero aún no se han visto resultados.
 
Asimismo, la OMC y la FCOMCI se sumaron a la Resolución 2286 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU) relativa a la protección de hospitales y personal humanitario que realiza tareas médicas en de conflictos armados aprobada el pasado 3 de mayo.
 
La OMC trabaja desde hace tiempo, a través de su Fundación para la Cooperación Internacional (FCOMCI), reivindicando el respeto del Derecho Internacional Humanitario y de los Convenios de Ginebra. Prueba de ello es su adhesión a la campaña internacional del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Heath Care in Danger- Atención de la Salud en Peligro, que trabaja denunciando la vulneración del derecho internacional en relación a la seguridad de los civiles, pacientes y profesionales sanitarios en contextos complejos de conflicto armado y, consecuentemente, en la mejora de la asistencia sanitaria a los pacientes en los mismos.
 
Los trabajadores humanitarios, objetivo habitual de ataques en Afganistán

Las organizaciones de ayuda humanitaria y sus trabajadores son un objetivo cada vez más frecuente de los grupos terroristas en todo el mundo y Afganistán no es una excepción. Solo el año pasado 17 cooperantes, entre ellos la española Lorena Enebral, murieron en la nación centroasiática, según datos de Naciones Unidas.
 
Durante 2017 se produjeron un total de 377 "incidentes" contra objetivos humanitarios en Afganistán, una violencia que se mantuvo hasta el último momento, ya que diciembre cerró con 31 ataques, uno más que en el mismo mes del año anterior, de acuerdo con la Oficina de Coordinación Humanitaria de la ONU (OCHA).
 
Entre los objetivos más habituales están las instalaciones sanitarias. En 2017, se registraron 143 ataques contra centros de salud y su personal, lo que representa un 38 por ciento de los atentados contra trabajadores humanitarios en todo el año.
 
Uno de los ataques más brutales cometidos contra los servicios médicos en Afganistán fue el perpetrado en 2015 contra un hospital gestionado por Médicos Sin Fronteras (MSF) en la ciudad de Kunduz, que se saldó con 42 muertos y 37 heridos. En aquella ocasión, fueron las fuerzas estadounidenses las bombardearon las instalaciones por lo que después definieron como un error.
 
Esta ofensiva contra quienes llevan ayuda humanitaria a Afganistán dejó 17 cooperantes muertos y otros 32 heridos en 2017. Entre las víctimas mortales se cuenta a la española Lorena Enebral, una fisioterapeuta de 38 años que trabaja en un centro de rehabilitación del Comité Internacional de Cruz Roja (CICR) en Mazar-i-Sharif, en el norte. Falleció por un ataque perpetrado por varios pacientes.
 
Además, otros 47 cooperantes fueron secuestrados el año pasado. Save the Children, que este miércoles ha sufrido un ataque en su sede de la ciudad afgana de Jalalabad, ha recordado que en 2015 cinco trabajadores suyos fueron capturados y ejecutados a tiros en la provincia de Tarinkot, "una de las zonas más peligrosas del país por ser un enclave talibán".
 
Para la OCHA, en el último año se ha producido un repunte claro de la violencia contra objetivos humanitarios --en 2016 hubo 200 ataques--. "Esto se puede atribuir en parte a la prolongación del conflicto en ciertas zonas del país", ha indicado la ONU.
 
La situación de seguridad en Afganistán se ha deteriorado desde la retirada de las tropas internacionales, cuya misión concluyó en 2014, y a la irrupción de Estado Islámico en el país, donde ya operaban los talibán y otros grupos armados.