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Sábado, 13 Agosto 2022

El 80 por ciento de los pacientes con enfermedad por reflujo (ERGE) están mal controlados

03/07/2009

Un estudio ha medido la frecuencia, el tipo y la intensidad de los síntomas de la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) en pacientes que acuden a médicos de Atención Primaria, así como las estrategias de diagnóstico y tratamiento que se utilizan en consulta. Además de la pérdida de calidad de vida, el 25% de quienes padecen esta enfermedad han perdido algún día laboral por esta causa en los últimos seis meses

Madrid, 4 de julio 2009 (medicosypacientes.com)

La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) no es muy conocida en España, sin embargo, sus síntomas son frecuentes entre la población y afectan de forma negativa a su calidad de vida. Tras la ingesta de una comida abundante o el consumo de ciertos alimentos, en ocasiones se experimenta una sensación de ardor o de quemazón que asciende desde el estómago a la boca. Se trata del reflujo gastroesofágico, un proceso con pocas molestias pero que, si ocurre de forma muy frecuente o agresiva, puede desencadenar una enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) con complicaciones severas. De hecho, el 25% de los españoles que la sufren ha perdido algún día laboral en los últimos meses a consecuencia de esta patología.

Con el objetivo de conocer el impacto que tiene esta enfermedad en nuestro país se ha llevado a cabo en España el estudio SYMPATHY I, la primera investigación a nivel nacional que ha medido la frecuencia, el tipo y la intensidad de los síntomas de la ERGE en pacientes que acuden a médicos de Atención Primaria, así como las estrategias de diagnóstico y tratamiento que se utilizan en consulta.

La investigación ha contado con la participación de 1.148 médicos de Atención Primaria y 5.735 pacientes, de los cuales 2.940 eran ya pacientes con diagnóstico previo de ERGE. Los resultados obtenidos muestran, entre otras conclusiones, que 8 de cada 10 pacientes con diagnóstico de ERGE y presencia de síntomas manifiestan que están mal o muy mal controlados. En concreto, el 50% de los enfermos aseguraba que estaba "mal controlado" y el 29% manifestaba que se encontraba "muy mal controlado".

Como consecuencia de este mal control de la enfermedad, la calidad de vida de los pacientes se ve seriamente perjudicada de tal forma que, incluso, un 25% de los pacientes reconocía durante la investigación que en los seis meses anteriores había perdido alguna jornada laboral a causa de esta enfermedad. "No pueden comer o beber aquello que les gusta, la patología interfiere en sus ocupaciones laborales y puede deteriorar su sueño nocturno", asegura José Antonio Ferrús, médico de familia del Centro de Salud "Santa Mónica" de Rivas-Vaciamadrid (Madrid) y coordinador nacional del estudio.

Asimismo, entre los síntomas más frecuentes y más molestos que los afectados manifestaban como consecuencia de un mal control destacaban la pirosis o el ardor (el 89,6%), la regurgitación (81,6%), los trastornos del sueño (55,6%), el dolor torácico (45,7%), la tos crónica (30,8%) y la ronquera (24,7%). "La Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico tiene un alcance importante en la calidad de vida de aquellas personas que la sufren", reitera Ferrús.

El tratamiento que recibían los pacientes con diagnóstico previo de ERGE se basaba principalmente en medidas dietéticas y de estilo de vida, la utilización de inhibidores de la bomba de protones y determinados antiácidos. Algo más del 10% de los pacientes afectados manifestó durante el estudio que no seguía ningún tratamiento.

Infravaloración de la ERGE y posibles complicaciones

Por otra parte, de los resultados del estudio también se ha concluido que los médicos de Atención Primaria en ocasiones subestiman o infravaloran la severidad de los síntomas que describen los pacientes. Se observa que hasta en un 50% de los casos la gravedad de los síntomas descrita por los pacientes no coincide con la manifestada por los médicos. "Los médicos podemos infravalorar la presencia de estos síntomas por su alta prevalencia en la población española y por considerar la ERGE una enfermedad con buen pronóstico; pero también es verdad que muchas personas se automedican con medicamentos sin receta y nunca llegan a consultar", explica el doctor Ferrús.

No obstante, si la enfermedad no se controla mediante un tratamiento adecuado y una serie de medidas higiénicas y posturales, puede derivar en trastornos más complejos como úlceras, esofagitis, problemas pulmonares o el estrechamiento del diámetro del esófago. "La ERGE posee un impacto similar a enfermedades más graves como la angina de pecho y superior a otras como la hipertensión arterial o la insuficiencia cardíaca leve, aunque puede ser controlada por el médico de Atención Primaria en la inmensa mayoría de los casos", recuerda este experto.

"El estudio SYMPATHY I ha comprobado que los médicos subestiman en ocasiones el impacto que los síntomas provocan en la calidad de vida de los pacientes", revela Ferrús. "Por ello, considero que se debería divulgar entre la población general la existencia de esta enfermedad y de sus síntomas, así como de la disponibilidad de fármacos altamente eficaces para su control", señala. En su opinión, "el médico debería concienciarse de la repercusión que la ERGE tiene sobre la calidad de vida de los enfermos, utilizando preguntas o cuestionarios dirigidos a conocer cómo los síntomas afectan a sus actividades diarias", concluye.

El ejemplo de Madrid

El estudio SYMPATHY I ha contado con la participación de 78 médicos de Atención Primaria en Madrid y 399 pacientes madrileños, de los cuales 180 tenían diagnóstico previo de ERGE. Los resultados obtenidos son muy similares a la media nacional. Así, se calcula que el 10% de los madrileños ha sufrido ardor o quemazón en la última semana, el 15% ha experimentado estos síntomas en el último mes, y un 32% los ha padecido en los últimos doce meses.

Por otra parte, se ha demostrado que 8 de cada 10 pacientes madrileños que consultan sienten que su enfermedad está mal controlada. Como consecuencia de este mal abordaje, los afectados manifiestan síntomas de pirosis, regurgitación, trastornos del sueño, ronquera por reflujo, dolor torácico y tos crónica. Asimismo, en un 44,95% de los casos, la gravedad de los síntomas que describieron los pacientes no coincidió con la que manifestaron los doctores. Sólo en un 16,41% de los casos, la gravedad reportada por el médico fue mayor que la descrita por el paciente.

Por otra parte, los pacientes con diagnóstico previo de ERGE en Madrid realizan como promedio 3,3 visitas al año al médico de Atención Primaria y, a raíz del impacto que tiene la enfermedad sobre la calidad de sus vidas, un 17,22% de ellos ha perdido algún día laboral en los últimos seis meses.