Domingo, 27 Septiembre 2020

El 30% de los médicos residentes estarían en una situación de riesgo psicológico

08/07/2008

Asumir largas jornadas de trabajo, guardias, la atención de los pacientes, horas de estudio, comunicar una mala noticia… Todo ello junto a un entorno sanitario que presenta algunas deficiencias puede generar un estrés que afecte al proceso de formación del MIR.

Madrid 7 de julio de 2008.

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Dr. Manuel Carmona, Dr. Ricard Gutierrez y Dr. Francisco Collazos

  Dr. Manuel Carmona, Vocal Nacional de
Postgrado y/o en formación, Dr. Ricard Gutierrez
Vicepresidente del Consejo General de Colegios
Médicos de España, y Dr. Francisco Collazos
Psiquiatra coautor de la guía “La salud del MIR”

Cada vez son más los estudios que alertan sobre los niveles elevados de estrés, de burn-out y de malestar psicológico en la profesión médica en general. La residencia es un periodo de aprendizaje, proclive al estrés, que puede afectar al proceso de formación. Esta fase es un momento idóneo para proporcionar al médico habilidades y recursos que le permitan no sólo desempeñar una excelente praxis sino poder controlar los niveles de estrés a los que se ve sometido en el ejercicio de su profesión.

El Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (OMC) y la Fundación Galatea han editado la guía “la salud del MIR” que pretende ser una herramienta de información y sensibilización para los tutores y otros profesionales que están en contacto con los MIR y, también, para los propios médicos residentes.

“Durante la carrera de Medicina, el cuidado de la salud de los futuros médicos no está excesivamente presente y una buena salud garantiza, también, una calidad asistencial”, señala Ricard Gutiérrez, vicepresidente de la OMC.

Cuando el estudiante termina la carrera y comienza la residencia se encuentra con otra realidad muy distinta a los libros. “El médico no está lo suficientemente preparado y necesita habilidades que desconocen como es la comunicación, tratar al paciente dar una mala noticia... Muchos se encuentran con el choque entre sus valores vocacionales y la gestión del centro”, explica el Dr. Francisco Collazos, psiquiatra del PAIME (Programa de Atención Integral al Médico Enfermo) y coautor de la guía.

Esta guía quiere poner a su alcance conocimientos y recomendaciones que les puedan ser de utilidad en tres vertientes. La primera para mejorar la comprensión de los aspectos de adaptación y desarrollo psico-afectivo del médico en formación y así poder orientar mejor los conflictos que a menudo se presentan. La segunda, para potenciar la preocupación del médico por su propio cuidado y bienestar, como un aspecto básico de su formación. Y, finalmente, la tercera, para poder dar a conocer los recursos de que se disponen cuando las situaciones sobrepasan el ámbito de la formación y requieren atención especializada.

“La esencia de esta guía es prevenir y dotar al tutor de las herramientas y sensibilidades necesarias para que el MIR supere situaciones de vulnerabilidad”, resume el Dr. Francisco Collazos.

Los MIR, los médicos más estresados

El colectivo MIR no es el que presenta más problemas de salud, pero si es muy vulnerable. Del total de médicos que reciben asistencia en el PAIME (Programa de Atención Integral al Médico Enfermo), el 15% corresponde a médicos residentes.

En Cataluña, se ha realizado una encuesta, elaborada por la Fundación Galatea a la población MIR que señala que un 30% estaría en situación de riesgo psicológico. Este estudio, que coincide con otros realizados, indica que el nivel de estrés entre los profesionales de la salud es superior al del resto de la población, que se sitúa alrededor del 18%. Del estudio se desprende que el 32% de los residentes se encuentran por encima del límite, esta cifra aumentaba hasta el 42% el primer año de residencia para estabilizarse en un 30% en los años siguientes.

Un buen ambiente laboral, tanto en los aspectos técnicos como en los estilos relacionales, es un factor básico en la formación así como un protector del estrés. “La residencia es un momento idóneo para proporcionar al médico habilidades y recursos que le permitan no sólo desempeñar un excelente praxis sino poder controlar los niveles de estrés a los que se ve sometido el ejercicio de su profesión”, puntualiza el Dr. Manuel Carmona, vocal de formación del médico residente y/o posgrado de la OMC.

En algunos casos, “la incorporación al periodo de residencia puede dar lugar a situaciones de malestar importantes que interfieren en el seguimiento de la formación y también pueden actuar como desencadenante o acelerador de una psicopatología que estaba latente en el individuo”, explica el Dr. Collazos.

Según fuentes del PAIME, el mayor número de médicos, que son atendidos por estrés, provienen de Atención Primaria, seguidos de Pediatría y Psiquiatría. “Las causas más frecuentes son trastornos de ansiedad y fases depresivas y en menor medida el abuso de ciertas sustancias. Según estudio realizado por el PAIME, el 10% de los entrevistados consumían antidepresivos”.

El papel del tutor

La experiencia del PAIME ha puesto de manifiesto las dificultades que estas situaciones conllevan para los responsables de la formación del residente. El tutor como profesional que está cerca del residente y responsable de seguir su proceso de aprendizaje es el receptor de sus problemas o inquietudes, más allá de las puramente técnicas.

En algunos casos, la valoración de la situación y la toma de decisiones no son sencillas, y puede incluso que el tutor se sienta desbordado de su ámbito competencial. Esta figura debe tener en cuenta que su función, entre otras, es reforzar positivamente determinadas decisiones, asesorar en la elección de la formación complementaria y, en especial, sobre las guardias.

Preocupación por la salud del MIR

Desde hace años, la salud del MIR es una cuestión central que preocupa a los responsables de diferentes programas de atención de la salud del médico que existen en los países anglosajones.

Algunos han puesto en marcha iniciativas muy diversas: línea de apoyo telefónico 24 horas, formación de los residentes en habilidades de comunicación y capacidad de enfrentar el estrés, la creación de grupos de apoyo, etc.

En todos estos programas, “uno de los temas clave es la formación del formador, es decir, la formación del tutor y de las personas que siguen de cerca el desarrollo profesional del residente y que pueden orientarlo y ofrecerle recursos para abordar correctamente la tarea médica”, señala el Dr. Manuel Carmona.

Para facilitar la incorporación de los nuevos residentes al funcionamiento del centro sanitario, algunas unidades docentes tienen estructurado un plan de acogida del residente e, incluso, algunas tienen la figura de un coordinador de MIR.