Martes, 28 Enero 2020

Oftalmóloga voluntaria en el Chad

Dra. Rosa Arroyo: “El voluntariado y la cooperación sanitaria deben orientarse hacia el fortalecimiento de los sistemas de salud locales”

El voluntariado y la cooperación sanitaria internacional tiene que entenderse de manera más global y estar orientados hacia el fortalecimiento de los sistemas de salud locales, que funcione la preparación para la campaña y después de ir a terreno haya una continuidad en el seguimiento del proyecto. Así lo expresa la Dra. Rosa Arroyo, oftalmóloga y Vicesecretaria del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, que acaba de regresar de un voluntariado en Dono Manga, una localidad al sur de la República del Chad

Madrid 23/12/2019 medicosypacientes.com/ Álvaro G. Torres
La Dra. Arroyo junto a un paciente
Médicos y Pacientes ha querido conocer la experiencia e impresiones de esta médica que dejó temporalmente sus responsabilidades en Madrid y Ferrol para subirse a un avión en dirección a la República del Chad. Ella junto a cinco profesionales más: otro especialista en oftalmología, una enfermera, un optometrista y dos médicos rurales jubilados, participaron en una campaña de la ONG Fundación Iluminafrica, organización que lleva más de diez años realizando campañas oftalmológicas en el hospital Saint Michel de Dono-Manga.
 
La expedición de la Dra. Arroyo, que también es Vicesecretaria de la Fundación de los Colegios Oficiales de Médicos para la Cooperación Internacional, se desarrolló durante dos semanas con jornadas de hasta 12 horas de actividad que se prolongaban de lunes a sábado, días en los que atendieron a demanda a la población, es decir, a todos aquellos que requerían atención, sin ninguna discriminación. Los pacientes que llegaban a consulta – según relata Rosa Arroyo – son avisados semanas previas por el personal local a través de los medios de los que disponen como la radio y, especialmente -afirma - en las misas y oficios religiosos “que es cuando se juntan las comunidades”.
 
El día a día de un voluntario en el Chad comienza un poco antes de las seis de la mañana “nos levantamos a estirar las piernas y dar un paseo por el pueblo para apreciar la vida de la localidad que a esas horas es bulliciosa, con un trasiego de niños caminando al colegio con la harina para preparar sus desayunos, mujeres sacando agua de los pozos, encendiendo hogueras etc…” una caminata que les permite observar cómo vive la gente, sus hábitos y costumbres y que se convierte “en la parte más bonita del día”- asegura.
Tras esta rutina los sanitarios toman su desayuno en las modestas instalaciones donde se alojan y planifican el día en una reunión informal a la que posteriormente se incorporan las religiosas, tituladas en enfermería, que atienden y gestionan el hospital todo el año, y apoyan durante las campañas de los voluntarios. A continuación, se reparten para preparar la consulta y el quirófano, empezando por poner en marcha el grupo electrógeno que es la única fuente de electricidad y solo se conecta el tiempo imprescindible para realizar el trabajo. “Es toda una experiencia pasar el resto del día a la luz de las linternas” – apunta.
 
Al equipo se incorporan los profesionales locales, imprescindibles para traducir al francés desde las lenguas locales, que es la única vía de comunicación en este sector rural de la población.  Tras la revisión de los pacientes intervenidos el día anterior continua la consulta y selección de los que van a ser operados, intentando que todas las cirugías se realicen en el mismo día. “Hay que tener en cuenta que se desplazan desde lugares alejados, de difícil acceso, y en ocasiones con toda la familia, sus animales y enseres para alimentarse, dormir y cocinar en los terrenos del hospital” y recuerda que “el acceso a médicos especialistas es casi imposible en estos territorios, se estima que el ratio de oftalmólogos es uno por millón de habitantes en el Chad, y se concentran en la capital, Yamena”. 
 
La doctora relata que durante estos días coincidieron con dos médicos chadianos becados por su gobierno para estudiar Medicina en Cuba; destinados temporalmente al ámbito rural, y que en esta campaña han tenido la oportunidad de recibir formación práctica en habilidades de cirugía menor por parte de los dos médicos de Atención Primaria Rural,  que prepararon talleres y proporcionaron el material. 
 
“Considerando que los traumatismos son muy frecuentes, esta capacitación está en línea con la idea del fortalecimiento de los sistemas locales de salud, para que se produzca una continuidad de la acción más allá de las campañas puntuales”. En este sentido señala el gran potencial de estos profesionales que ya no están en activo pero que suponen un inestimable recurso para el voluntariado y por los que la FCOMCI está trabajando “en pro de su protección en terreno a través de una iniciativa que se pondrá en marcha el próximo año” - adelanta. 
 
Cataratas blancas bilaterales, tracoma y traumatismos
 

La patología más frecuente que atendieron en el adulto son las cataratas blancas bilaterales, que en estas zonas aparecen más precozmente, y es una forma de ceguera recuperable con la cirugía, y cuyo impacto negativo social y laboral para los que lo padecen es de los más elevados entre los problemas de salud. También se intervinieron cataratas traumáticas en niños.
 
El tracoma, otro de las patologías prevalentes, es una enfermedad infecciosa que se debe abordar desde una perspectiva de Salud Pública, pero los oftalmólogos “nos enfrentamos a las secuelas, irreversibles y dolorosas, sobre la córnea, que requieren de una cirugía específica, y afortunadamente contábamos con un especialista en oculoplastia” - narra.
 
“Lamentablemente es frustrante no disponer de medicación básica para el glaucoma, ni de medios para el manejo del resto de patología, incluyendo los tumores intra y extraoculares.  Por es necesario colaboración entre ONG, para ser más eficientes. Fundación Tierra de Hombres e Infancia Solidaria, que se ocupan del traslado, alojamiento en casas de voluntarios, y tratamientos hospitalarios de los niños con patología grave susceptibles de ser atendidos en centros sanitarios públicos y privados españoles que ofrecen voluntariamente los recursos humanos y técnicos” -explica
 
El apoyo local imprescindible y necesario
 
La “contraparte” local es la organización que facilita el proyecto de los voluntarios, desde la preparación de los permisos de entrada al país, hasta los desplazamientos y los contactos con las autoridades locales de salud. Sin ellos, y sin los voluntarios de las ONGDs que no viajan al terreno, pero que tejen la red para que la campaña pueda llevarse a cabo, nada de esto podría suceder. “Esto es un reconocimiento para ellos, y también una oportunidad para aquellos compañeros que les gustaría participar en actividades de cooperación sanitaria internacional, pero tienen barreras profesionales o familiares para desplazarse al terreno, para decirles que todos somos útiles y que se pongan en contacto para colaborar en la recogida y clasificación del material, actividades de apoyo para financiación, propuestas de formación a distancia, y cualquier otro recurso que ayude a la organización” - subraya.
 
Un ejemplo es una iniciativa que recibió el Premio de Innovación en Docencia y Formación del Colegio Médico de Coruña, titulado “Retinografías mediante el uso de smartphone”, que se puso en marcha en esta campaña en Dono-Manga y tutorizado a los médicos chadianos para aprender la técnica; es un sistema “low-cost” para la exploración de la retina, aplicable a la cooperación sanitaria. 
    
El fortalecimiento y empoderamiento de los sistemas locales de salud incluye el aspecto formativo y de investigación, no solo asistencial. Por eso desde la Fundación para la Formación de la OMC se imparten cursos relacionados con el tema, actualmente las dos ediciones de “Enfermedades Tropicales Importadas” y para 2020 están previstos los de “Seguridad en el terreno para misiones de cooperación sanitaria internacional” y otro de “Formulación de proyectos de cooperación sanitaria internacional en Salud”, que replica la Fundación por el éxito conseguido en los Colegios de Médicos donde se han impartido.
 
 “El voluntariado es como devolver a la vida lo que te ha dado”
 

Respecto al lado más humano y personal del voluntariado y el beneficio que éste aporta al profesional que lo practica, la Dra. Arroyo asegura que es una reflexión recurrente para todos los voluntarios. En su opinión, “existen distintas razones por las que hacemos esto, en mi caso porque me siento útil (me planteo cómo podría serlo aún más), me conecta con el aspecto más vocacional de mi profesión, y parafraseando la canción,  es como devolver a la vida parte de lo que me ha dado”.
“También influyen las expectativas personales; la experiencia con el voluntariado me refuerza para salir de la “cultura de la queja”, ser proactiva para que el mundo sea un lugar mejor y apreciar los aspectos positivos cuando las circunstancias son adversas” - enfatiza.  
 
Referentes femeninos
 
Considera un valor añadido ser MUJER en este contexto, ella y sus compañeras voluntarias como referente para la población local.
Las mujeres en esas comunidades son la fuerza del trabajo y el sustento de la familia, pero en condiciones indignas, discriminatorias y con constante amenaza de violencia sexual. “Nuestro ejemplo es un incentivo para que piensen en la posibilidad de un cambio a través de la formación y el empoderamiento, y no se resignen al futuro que han escrito para ellas”. 
 
El Certificado de Idoneidad, el Seguro de responsabilidad profesional, y el registro de cooperantes, tan importante como vacunarse
 
Esta oftalmóloga de Ferrol y veterana cooperante insiste en las necesarias condiciones en que debe desplazarse el profesional, que incluye la solicitud en su Colegio Médico del Certificad de Idoneidad Profesional (CIP), que acredita que es especialista y no tiene expediente disciplinario abierto que le impida el ejercicio; con el aval de un Código QR que lleva al repositorio de la OMC. Es una certificación más completa que la fotocopia de los títulos académicos.
 
Otro requisito antes de salir al terreno es solicitar en la compañía correspondiente la cobertura de la actividad en el lugar de destino, mediante el seguro de responsabilidad profesional (SRP). En ocasiones el colegiado no lo tiene contratado, porque trabaja solo en el sistema público de salud o están jubilados, y se expone a una situación de vulnerabilidad ante posibles reclamaciones. Por ello la FCOMCI está trabajando para que en 2020 pueda ofrecer a estos médicos una cobertura especial limitada al tiempo que dura la campaña, para facilitar las condiciones de trabajo y mejorar la seguridad.  El CIP y el SRP evitan riesgos innecesarios, como lo hacen la vacunación obligatoria, la profilaxis para la malaria o el registro de viajeros del Ministerio de Asuntos Exteriores.
La FCOMCI necesita conocer las condiciones y necesidades de los médicos voluntarios y cooperantes para proporcionarles apoyo y ayuda, “por eso os animo a registraros en su web”. 
 
Capacitar a los profesionales y fortalecer los sistemas públcos de salud locales
 
A modo de conclusión la Dra. Arroyo considera fundamental no restringir el voluntariado a campañas médico-quirúrgicas puntuales, es necesario avanzar en la capacitación del personal local, que sea la base de la atención para la población, y que reciba formación y apoyo de los voluntarios; de manera que se optimice el tiempo y los recursos que se destinan a la cooperación. Son prioritarias las iniciativas encaminadas a fomentar la promoción de la salud, las medidas preventivas adaptadas a la cultura local, y actuar sobre los determinantes sociales, incluyendo la perspectiva de género y el empoderamiento de las mujeres en todos los aspectos relacionados.
 

Este cambio de paradigma que supone apostar por dotar de competencias en salud y educación a las mujeres puede minimizar el éxodo de los profesionales del país, ahora mayoritariamente hombres, que se orientan a unos horizontes económicos y sociales mejores, pero fuera del país.
 
La OMC y sus Fundaciones  (FCOMCI, FFOMC y FPSOMC) trabajan transversal y directamente en la consecución de los ODS 2030, apoyando a los profesionales y las organizaciones a las que pertenecen para facilitar su actividad solidaria y mejorar las condiciones de seguridad del ejercicio profesional en el terreno.