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Viernes, 12 Agosto 2022

Dra. Pilar Rodríguez Ledo, tutora de médicos residentes: "Los recortes están poniendo en riesgo tanto la formación como la calidad asistencial y el proceso no parece fácil de solucionar"

29/05/2012

La doctora Pilar Rodríguez Ledo, tutora de médicos residentes de Medicina de Familia se muestra convencida de que sólo será posible avanzar en materia de formación médica si se mantiene un sistema eficiente, se llevan a cabo los decretos pendientes de desarrollo autonómico, y se perfila de forma más consensuada la troncalidad y las áreas de capacitación específica. Asimismo, en esta entrevista, considera imprescindible incrementar la satisfacción de los tutores, valorando y reconociendo su esfuerzo y compromiso. Sin embargo, lamenta que los recortes actuales estén poniendo en riesgo tanto la formación como la calidad asistencial

Madrid, 28 de mayo 2012 (medicosypacientes.com)

-¿Cree en la necesidad de avanzar en un modelo de formación competente?

-La formación médica especializada (FME) es uno de los ejes del funcionamiento de nuestro sistema sanitario y su planificación, sin duda, influye de forma determinante en el futuro del mismo. A su vez, en la FME y en su calidad influye de forma principal la organización y funcionamiento del sistema sanitario así como otras situaciones consustanciales como son la crisis económica actual con sus recortes, los cambios de modelo organizativo e incluso la propia satisfacción de los profesionales ya en ejercicio especializado. Las planificaciones educativas del Ministerio de Educación y las planificaciones sanitarias del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (y correspondientes órganos autonómicos) han intentado ajustar el sistema de formación a las necesidades y a la realidad del Sistema Nacional de Salud, pero un elemento fundamental en este ajuste es el alto nivel alcanzado por un sistema de FME como el nuestro, que además de muy barato (se compensa el esfuerzo de  la formación recibida con la asistencia prestada que genera una ganancia al sistema) alcanza una alta calidad. Para mantener este nivel alcanzado después de muchos años de trabajo de los implicados (tutores, Unidades Docentes, y todos los profesionales implicados en la formación) y poco reconocimiento legislativo es necesario no perder eficiencia, y formar en las competencias recogidas por las distintas Comisiones Nacionales de las Especialidades garantizando el nivel de resultados alcanzado.  Pero este nivel guarda íntima relación con el modelo de formación elegido y sus compromisos. Mientras prosigamos con un sistema sanitario universal y público, y un modelo de formación público como el actual, los resultados mantendrán su nivel de calidad, y si estas premisas se modifican el resultado también lo hará en cualquiera de las dos direcciones posibles. Sólo será posible avanzar si mantenemos un sistema de FME eficiente, desarrollamos los decretos pendientes de desarrollo autonómico, perfilamos de forma más consensuada la troncalidad y las áreas de capacitación específica, e incrementamos la satisfacción de los tutores valorando y reconociendo su esfuerzo y compromiso.

-¿Qué impacto estima que puede tener en la formación de los residentes las medidas adoptadas para ahorrar en Sanidad?

-Los recortes que se están realizando en Sanidad tienen un impacto directo en la FME y una repercusión directa tanto a corto como a medio y largo plazo. Se está poniendo en riesgo tanto la formación como la calidad asistencial y el proceso no parece fácil de solucionar.

Según el RD 183/2008, la formación MIR se basa en el autoaprendizaje tutelado y supervisado por un facultativo especialista. Los recortes y cierres de quirófanos, áreas de trabajo, plantas, junto con la no renovación de contratos de especialistas con la sobrecarga de los que permanecen generan una falta de tiempo (y ganas) de dedicación de los especialistas hacia sus residentes. El tutor, en ausencia de normas específicas que regulen su actividad docente (y la valoren), verá muy difícil realizar su tarea de forma óptima.

El RD 1146/2006 regula el régimen laboral y formativo del MIR, y en su artículo 5.2 dice: “..la jornada laboral asegurará el cumplimiento de los programas formativos…”  “…se procurará disponer la jornada de los residentes de forma que la ordenación del tiempo de trabajo no perjudique su formación”. Este artículo surge en su momento como regulación de los excesos cometidos en el pasado de sobrecarga de guardias y trabajo a los residentes, que limitaban su tiempo de dedicación a su propia especialidad. Hoy en día la situación se ha invertido, y con los recortes del número de guardias, no sólo se recorta el complemento retributivo del MIR sino también la jornada complementaria precisa para adquirir las competencias necesarias para una correcta especialización.

El RD 1146/2006 establece un máximo de jornada laboral ordinaria de 37.5 horas y que el Estatuto marco de los profesionales sanitarios establece la jornada en 48 horas semanales en cómputo semestral completadas en base al trabajo extra-clínico que realiza el médico especialista y el residente (sesiones clínicas, trabajo de investigación, estudio  continuado, entre otros) para un aprendizaje óptimo. Desde este punto de vista el incremento de 2.5 horas semanales no tendría relevancia si no fuera por la falta de mecanismos que ordenen y acrediten este tiempo de dedicación, en parte como consecuencia de la falta de desarrollo autonómico del RD 183/2008.

Como punto final, las salidas profesionales de los residentes que terminan su periodo de FME son prácticamente nulas en la actualidad, o al menos precarias en duración y remuneración. Lo cual abre dos únicas salidas: Emigración o repetir la prueba selectiva para escoger otra especialidad que les asegure cuatro años de trabajo. Y esto puede empeorar cuando, en los próximos años, obtengan el grado de medicina  un mayor número de estudiantes como consecuencia de la creación de nuevas facultades.

-¿Considera que el papel del tutor de médicos residentes está desprotegido por la falta de normas que regulen su actividad docente?

-Mucho camino se ha recorrido desde que se inició en 1957 el actual sistema de formación especializada, pero también muchos son los aspectos que todavía deben ser modificados y desarrollados, entre ellos la regulación de la actividad docente desarrollada por los tutores de médicos residentes.

La publicación del RD 183/2008, de 8 de febrero, determina y clasifica las especialidades en ciencias de la Salud y desarrolla determinados aspectos del sistema de formación especializado. Con este decreto se desarrollan, además de otros aspectos de sumo interés, el concepto, las funciones y el nombramiento de los tutores. En su artículo 11 pone textualmente: “Las comunidades autónomas adoptarán las medidas necesarias para asegurar una adecuada dedicación de los tutores a su actividad docente, ya sea dentro o fuera de la jornada ordinaria”. Del mismo modo, se espera el desarrollo autonómico de este decreto para regular esta actividad, pero este desarrollo se a producido en muy pocas comunidades autónomas y además su aplicación ha resultado de modo desigual, incluso en aspectos como la compensación económica (en Cataluña, por ejemplo, se procede al reconocimiento económico de la función de tutor pero sólo a algunos de los tutores acreditados generando más desigualdades todavía y mayor malestar) o la disponibilidad de tiempo dedicado a la docencia dentro de la agenda del profesional que ejerce de tutor (en ocasiones incluso la normativa lo reconoce pero no se puede aplicar).

-En su opinión, ¿La falta de incentivos, es uno de los principales factores de desmotivación del residente, actualmente?

La desmotivación del residente es una situación que, globalmente considerada, no admite género de duda. Muchos son los factores que pueden influir en ella. A continuación cito algunos de ellos, sin pretender hacer una relación exhaustiva ni un listado por orden de importancia:

-La escasa valoración reglada del mérito y el esfuerzo, valorados en un sistema de evaluación sumativa que no lo recoge y formativa que no siempre se aplica.

-La falta de satisfacción de sus tutores junto a los recortes de plantilla y agenda que sufren y que limitan su dedicación (y ganas) de esforzarse en la docencia.

-Los recortes y bloqueos que han sufrido en los últimos tiempos los presupuestos de formación de las unidades docentes que han puesto en peligro esta formación complementaria y han dificultado una planificación incluso a corto plazo.

-Los recortes sanitarios que reducen su sueldo que, aunque no es tan precario como en el pasado, sigue siendo escaso en función de la responsabilidad asumida.

-Los recortes sanitarios que reducen sus jornadas complementarias que por una parte contribuyen de forma esencial a un aspecto de su formación y que por otra menoscaban su remuneración global.

-La falta de reconocimiento del valor de la docencia en el día a día de las distintas instituciones sanitarias.

-Las difíciles salidas profesionales una vez terminada la FME, con ofertas escasas de trabajo especializado y precario, que ofrecen como única salida la emigración o la recirculación por el sistema presentándose nuevamente a la prueba MIR para optar a otra especialidad que garantice otros 4-5 años de trabajo.

-¿Cómo valora la calidad de la formación que se imparte a los residentes?

España dispone de un sistema de FME cuya calidad y excelencia de sus resultados es reconocida a nivel mundial. Constituye, de hecho, uno de los puntos fuertes de nuestro sistema sanitario, situación especialmente relevante si se tiene en cuenta que los profesionales que contribuyen a ello no suelen recibir ninguna compensación ni reconocimiento. Tradicionalmente, se habla de dos grandes pilares de nuestro sistema, el de trasplantes (de un elevado coste y requiriendo grandes inversiones) y el de FME que se encuentra en el extremo opuesto de la inversión. Pese a ello, no cabe duda, de que muchos son los aspectos que cabe mejorar, y por supuesto, si deseamos seguir valorando su calidad se precisan nuevos desarrollos legales y apoyos económicos que lo posibiliten. Sólo un sistema de FME de calidad permitirá mantener la calidad de la asistencia sanitaria y por tanto la salud de la comunidad.