Sábado, 17 Agosto 2019

In memoriam

Dra. Mónica Terán: "Dr. Segovia de Arana, un médico ilustre que contribuyó al cambió de la formación médica especializada MIR"

La Dra. Mónica Terán, representante nacional de médicos en formación y/o postgrado de la OMC, recuerda en este artículo el papel que el Prof. Segovia de Arana, recientemente fallecido, desempeñó en el desarrollo de la formación médica especializada y en la creación del sistema MIR

Madrid 07/01/2016 medicosypacientes.com
Dra. Mónica Terán, vocal nacional de médicos en formación de la OMC.
El Dr. José María Segovia de Arana, médico eminente por muchos motivos, tantos que es reconocido como autoridad sanitaria y un icono de  la sanidad española. Entre todos ellos hoy me gustaría recordar su papel en el desarrollo de la formación médica especializada  tal y como la conocemos  hoy.
 
Y es que claramente hay un momento a partir del cual la  formación  médica  especializada  en  España,  experimenta  un antes y un después. Y es el nacimiento del sistema MIR o del Médico Interno Residente.  Corría el año 1970 cuando un grupo  de expertos se reúnen para debatir sobre los cambios necesarios en la educación médica,   entre ellos el Dr. Segovia de   Arana.
 
De esta reunión nace la fundación para la Educación Médica y se impulsa por primera  vez a nivel nacional y de forma oficial el sistema MIR que ve la luz en el año 1978, algo en lo que destaca la contribución del Dr. Segovia de Arana junto con el Dr. Vicente Rojo y la apuesta decidida de la Administración sanitaria de entonces a cuyo frente estaba el ministro Enrique Sánchez de León.  
   
En palabras del Dr. Segovia de Arana, el sistema MIR se conforma como ¨la columna vertebral de la formación del médico¨. Y ciertamente los cambios que introdujo merecen este calificativo. Se convierte en una formación reglada y homogénea, permitiendo no solo que sea igual en todo el territorio español     en base a unos programas establecidos y comunes, sino también homologables. El médico en formación recibe una remuneración, llegando con el tiempo a tener una relación laboral de carácter especial de residencia. Por otro lado el médico en formación tiene una responsabilidad creciente, todo ello bajo supervisión decreciente. De esta forma el médico se forma en conocimientos   y habilidades, con la garantía de un aprendizaje de calidad y en revisión continua. El sistema de acceso a las plazas, aunque ha de evolucionar en algunos aspectos como incluir de alguna manera evaluación de habilidades, es envidiado en otros países de Europa por tratarse de un sistema objetivo . Y otro de los logros importantes y cambio substancial que conlleva la introducción del sistema es la capacidad de adecuar las plazas a las necesidades tanto en número como en distribución por especialidades.
 
En definitiva, y como decía, hay un antes y un después de la implantación del sistema MIR, un sistema que debe ser orgánico, evolucionar para adaptarse a los cambios de las últimas décadas,   y sobre todo mantener su esencia, la de un sistema basado en la adquisición gradual de competencias de forma supervisada. Es  vital y obligado que el residente no asuma competencias para las que no está preparado, y sus tareas no han de ser basadas en necesidades asistenciales. Y de la misma importancia resulta reconocer la labor de los tutores y facilitar la supervisión y tutorización que garantiza la calidad del sistema y protege al médico en formación. Evolucionar es importante y más, si cabe mantener los pilares del sistema  MIR.
 
Por ello una vez más, un merecido reconocimiento al Dr. Segovia de Arana. Gracias.