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Viernes, 12 Agosto 2022

Dr. Vicente Alonso, vicesecretario de CESM-Cantabria: “Una Administración que tenga vocación de futuro en lo que se refiere a la Sanidad, debe y tiene que contar con los médicos”

15/03/2012

En Cantabria es pronto para disponer de una valoración pormenorizada de los recortes que se han llevado a cabo, sin embargo, desde la CESM, su vicesecretario autonómico, el doctor Vicente Alonso, explica de una manera pormenorizada en esta entrevista para "Medicos y Pacientes" los principales cambios que se han producido a medida que se han ido aplicando políticas de ajustes en esta comunidad autónoma y que afectan de lleno a los profesionales con su correspondiente repercusión en la calidad asistencial

Santander, 15 de marzo 2012 (medicosypacientes.com)


-¿Podría detallar los recortes aplicados al sistema sanitario en su Comunidad Autónoma?

-Todavía es pronto para disponer de una valoración pormenorizada de los recortes que se han producido y que se van a producir en nuestra Comunidad Autónoma. Es importante definir bien lo que podemos entender como recorte, ya que a nivel presupuestario en algunos capítulos se ha recortado presupuesto pero no se ha reflejado en un recorte de prestaciones sanitarias, simplemente se ha reestructurado, de una manera más conveniente el gasto obteniendo los mismos beneficios. Por lo que entendiendo como recorte la merma de prestaciones, emolumentos y calidad asistencial podríamos fijar, en un primer escalón, dejando pendientes las reestructuraciones que se están preparando teniendo en cuenta las declaraciones de la Consejera de Sanidad que indica que ¨la situación es de extraordinaria dificultad ¨ y de las que no tenemos conocimiento alguno, los recortes más significativos se han visto en orden de importancia en:

• Sueldo de los médicos; con un recorte superior al 12% en su nómina normal, en la extraordinaria y con disminuciones, anulaciones y congelación de distintos complementos como pueden ser la carrera profesional y la productividad variable. A todo esto hay que sumar la subida del IRPF que penalizará principalmente a las nóminas de los facultativos.

• Incremento de la carga asistencial por disminución de puestos de trabajo al no cubrirse las plazas que quedan vacantes por jubilación y ausencia de sustituciones, forzando al autocobertura, sin ningún tipo de compensación a cambio. Lo que motiva una sobrecarga asistencial con la consiguiente pérdida de calidad en la asistencia prestada.

• Reducción de personal contratado, a expensas del que estaba fuera de plantilla, en muchos casos necesario por no decir imprescindible para poder llevar a cabo la carga asistencial.

• Suspensión de lo pactado previamente en los correspondientes acuerdos sindicales, con lo que se bloquean los asuntos, sobre todo económicos, que quedaban por negociar, teniendo de esta forma una auténtica espada de Damocles encima de nuestras condiciones que dependerán de los resultados económicos en cada momento.


-¿En qué cuestiones afecta, sobre todo, a las condiciones laborales?

-Por supuesto que empeoran, tal y como hemos indicado anteriormente, ya que estas medidas implican una sobrecarga muy importante para el médico generando una desmotivación importante, incrementándose cada vez más el número de profesionales aquejados de síndrome de burnout tanto por las consultas masificadas como por su escaso nivel de participación en la toma de decisiones, el nulo reconocimiento a la actividad que desarrollan y las deficiencias organizativas existentes. Estamos observando ya un componente de desconfianza e intranquilidad que, estamos seguros, puede desembocar en importantes alteraciones del equilibrio laboral.

-¿Cómo repercuten éstas en la calidad asistencial?

-No hay que ser excesivamente reflexivo para comprender que este panorama repercute muy negativamente en la calidad asistencial. Un médico desgastado o consumido difícilmente puede dar un rendimiento óptimo, la calidad de la asistencia exige unas buenas condiciones laborales y salariales de los profesionales y por supuesto una buena racionalización del gasto. Se aprecia un creciente y progresivo “desentendimiento” de los médicos y resto de personal por la calidad de la asistencia que comienza a verse como algo “de ellos” ajeno al trabajo diario.

-¿Qué medidas piensa adoptar su sindicato a corto-medio plazo?

-Ante todo dialogar con la Administración para conseguir que los recortes que se pudieran producir estén suficientemente estudiados y ligados a adaptaciones presupuestarias que permitan una gestión de los recursos optima que haga compatible la pervivencia de la calidad asistencial con las medidas de ajuste que sean necesarias, recordando a los ciudadanos que el nivel de exigencia también está ligado a las posibilidades presupuestarias existentes, dejando algunas prestaciones, en principio menos relevantes, supeditadas a mejores momentos económicos, siempre y cuando no afecte a necesidades básicas de asistencia.

Recordar a los médicos nuestra obligación de que prevalezca la buena praxis médica ante cualquier tipo de presión o masificación existente denunciando los abusos que se produzcan y oponiéndose a la realización de su trabajo en condiciones forzadas y contrarias a la lex artis.

Valorar en cada tiempo la situación existente sin olvidar, y eso mediatizará nuestra actitud, que el primer y gran recorte se ha dado al sueldo del médico de forma muy importante (escandalosa en nuestra opinión). Y este recorte no ha conllevado ninguna mejora, por lo que vamos a exigir explicaciones de cada recorte que se intente introducir pues comprendemos la situación económica pero, visto lo visto, no permitiremos que “se tire siempre de la misma fuente”.

-¿Existe predisposición al diálogo por parte de los interlocutores administrativos? ¿Cuentan con los profesionales?

-En principio creemos que sí, pero los acontecimientos futuros nos demostrarán si es un diálogo real o una simple pantomima. Una Administración que tenga vocación de futuro en lo que se refiere a la Sanidad, debe y tiene que contar con los médicos. Sin los médicos es imposible dispensar una asistencia de calidad, optimizar el gasto, gestionar los recursos y mantener la calidad asistencial.

-¿Qué medidas son necesarias, desde el punto de vista del Sindicato, para preservar la sostenibilidad?

-Creo que ya lo hemos hecho público en cuantos foros hemos intervenido y que reflejamos recientemente en una rueda de prensa de amplio eco y que paso a enumerar:

Ajustes consensuados. Los recortes, sean cuales sean, deben consensuarse en el Consejo Interterritorial del SNS y aplicarse de forma homogénea en los 17 servicios autonómicos de salud.

Conocer el déficit antes de aplicar la tijera. Pues bien, el criterio de CESM es que primero hay que conocer el dato exacto de deuda, y después actuar en consecuencia. No antes.

Un buen sistema, y barato. La medicina pública española tiene un gran predicamento en el mundo y su coste es comparativamente mucho menor que en los países con los que habitualmente nos comparamos. De hecho el porcentaje de PIB sigue dos puntos por debajo de lo que se dedica al sector en la UE-15. Y lo cierto es que si eso es así, se debe a la entrega de los profesionales, por un lado, y por otro a que las retribuciones de los facultativos españoles palidecen cuando se contrastan con las de otros colegas europeos.

La relación médico-paciente y la calidad asistencial son para nosotros conceptos sagrados, y cualquier medida que los mine, siquiera de lejos nos resultará inaceptable.

Los médicos pueden optimizar el gasto. La Sanidad es un servicio social cualificado donde más que de ahorro, habría que hablar optimización del gasto (sin que sea contradictorio, aunque no necesariamente compatible). Y para ello hay que contar con el médico, por cuyas manos pasan el 80% de las decisiones asistenciales. Cualquier empresa de vanguardia –y la Sanidad siempre lo será- sabe que su mejor activo es el personal. Si eso es así, ¿por qué se margina a los médicos a la hora de plantear ajustes? Mejor dicho: ¿por qué nos llevamos por ahora la peor parte en el reparto de sacrificios?

Gestión clínica. El punto anterior tiene alternativa muy concreta: potenciar la participación del médico en la administración de los centros. Por competencia y responsabilidad, nos corresponde liderar la gestión clínica de los mismos.

Pacto de Estado. Urgimos al actual Gobierno a que lleve a efecto su promesa de alcanzar un buen pacto en Sanidad que sea en verdad de alcance estatal y aleje la sombra de la demagogia y el partidismo que tanto perjudican a lo que se trata de un bien común de primerísima necesidad. Los objetivos inexcusables son:

a) dotar al sistema de unos presupuestos reales y finalistas.

b) un órgano de gobierno que vertebre a los 17 servicios autonómicos de salud. Este  papel le corresponde por ley al Consejo Interterritorial, pero huelga decir que no lo ha cumplido.

c) una cartera de servicios definida y respetuosa con los principios de equidad, universalidad y solidaridad.

d) una política de personal que ponga freno a la creciente disparidad en condiciones laborales según la comunidad autónoma en la que trabajemos, y que se muestre a su vez capaz de planificar las necesidades de especialistas en el futuro.

e) incrementar la productividad y eficiencia del SNS mediante un plan estructural de reformas que contemple la reducción al mínimo de la burocracia.

f) desarrollar la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias (LOPS) y cambiar el modelo retributivo de los médicos para que deje de ser cuasi funcionarial y vincule buena parte de los salarios con los resultados y la calidad.

-¿Existe una acción coordinada entre Sindicatos y Colegios de cara a hacer frente a la situación actual?

-Pensamos que es muy buena y lo seguirá siendo si se sigue la andadura sin protagonismos y con respeto a las áreas que incumben a cada organización. Realmente, en la actualidad, es el menor problema que atisbamos en el gris horizonte que se divisa.