Miércoles, 24 Enero 2018

Efectos Tratados de Libre Comercio

Dr. Rodríguez Sendín advierte que los intereses comerciales nunca deberían anteponerse al cuidado de la salud

El presidente de la OMC, Dr. Rodríguez Sendín, mostró su preocupación ante la posibilidad de que el libre comercio se convierta en un  valor en alza en detrimento  de los intereses sanitarios y del cuidado de la salud, de la mano de Tratados como el TTIP, TISA, CETA,…”, que la UE  está negociando con terceros paíse, según puso de manifiesto durante su reciente participación en el Ciclo de Seminarios que semanalmente organiza el Centro Nacional de Epidemiología (CNE)

Madrid 08/02/2016 medicosypacientes.com/S.P.
El Dr. Rodríguez Sendín, durante su conferencia en el Centro Nacional de Epidemiología.
Bajo la coordinación de los Dres. Amparo Larrauri y Javier Damian, en esta ocasión el seminario estuvo dedicado a los Tratados de Libre Comercio y su riesgo para la salud, donde el Dr. Rodríguez Sendín subrayó que "los intereses comerciales de las multinacionales nunca deberián anteponerse al cuidado de la salud y de la gente" aunque, como lamentó, "en la actualidad lo estén condicionando todo bajo la justificación de ciertas ventajas como creación de empleo o  supuestas ganancias económicas para pymes y usuarios, entre otras”.
 
Y es que, como expuso, el progreso  no va a ser tal “si solo es contemplado desde la visión económica y mercantil y no desde una visión integral que incluya el  respeto a los derechos humanos, al medio ambiente y al bienestar de los pueblos como objetivo prioritario de toda política económica”.
 
El presidente de la OMC criticó que la UE se haya transformado en “la Europa de los mercados más que una Europa de los pueblos”, advirtiendo de que los tratados de libre comercio pueden acentuar el desequilibrio entre capitalismo y democracia “al elevar sus acuerdos a un rango donde no puedan ser modificados por la legitimidad del poder emanados del pueblo”. “Se trata –añadió- de hacer prevalecer la actuación de los mercados contra los gobiernos lo que constituye en sí una dictadura de incalculable efectos”.
 
En estos últimos años el poder y la riqueza se han retroalimentado y han reforzado mutuamente, condicionando, en cierto modo, nuestra forma de pensar, nos han querido convencer de que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”, lo cual, a su juicio, no es “más que una gran mentira”. “No hay más que ver lo que hemos invertido, en relación a nuestra riqueza nacional en los últimos años, en áreas como Sanidad y en bienestar social respecto a lo que se observa en otros países, justificándolo, además, con recortes de servicios públicos, devaluación de salarios, diferencias de rentas  y la “limosna como resorte social y que funcione”. 
 
No en vano, se observa, a partir de 2013, una disminución extraordinaria de inversión en gasto sanitario público, coincidiendo con el compromiso con la UE de que descienda hasta 2017 al 5,3% del PIB.
 
Según los datos de la OCDE, los hogares más desfavorecidos son los que han sufrido una mayor caída de los ingresos durante la crisis. Coincide con el informe de Oxfam Intermón publicado recientemente para el que España, durante la crisis, es el país de la OCDE en el que más ha crecido la desigualdad y la distancia entre rentas altas y bajas, que también volvió a aumentar en el 2015. En España 20 personas poseen más que los 14 millones de españoles más pobres.
 
Se evidencia, por tanto, “una clara fractura social en relación también a la salud. Cuanta más pobreza, más enfermedad y también más muerte”, indicó.
 
Se mostró absolutamente convencido, durante su intervención, de que “es imposible que  tratados de libre comercio como la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP)  no afecten de forma severa a la salud pública la asistencia, la salud en general y la distribución de recursos”. 
 
Lamentó la falta de transparencia y el oscurantismo en las negociaciones de dichos tratados y también el inmovilismo que atrapa desde hace años a las instituciones “¿estamos anestesiados?”, se preguntó, instando a salir como sea de esta situación.
 
El Dr. Rodríguez Sendín mostró, asimismo, su preocupación por el objetivo que se persigue, mediante estos tratados, de una convergencia normativa, incluida la creación, en caso del TTIP,  de un Consejo de Cooperación Regulador, “un ente rigurosamente privado para hacerse cargo de la resolución de conflictos” y que pueda conducir, a su juicio, “a una revisión a la baja de las futuras normas de la UE en ámbitos clave para la protección de la salud humana, como pueden ser los medicamentos”.
 
No en vano, como recordó, “uno de los objetivos de los tratados es disminuir las barreras que impidan el trasvase de circulación y expansión de productos y servicios”.
 
Es por ello que el presidente de la OMC insistió en la importancia de proteger especialmente los sistemas normativos de la UE, “ya que en la mayoría de los casos divergen ampliamente de otros países como el de los EE. UU.  en ámbitos clave tales como la protección de la salud y del medio ambiente, incluidas la seguridad alimentaria y la información a los consumidores, debido a una cultura jurídica y política diferente“.
 
De ahí, la exigencia de una clara exclusión de los servicios públicos esenciales tales como (educación , sanidad, alimentación y productos fito-sanitarios ) del ámbito de aplicación de dichos Tratados por entender que los estándares de regulación aplicados en los países de la UE son más exigentes y otorgan mayores garantías, así como unos estándares medioambientales, y sociales expresamente definidos y protegidos de cualquier liberalización. 
 
“La UE no se puede cuestionar –concluyó- la firma de ningún tratado que cuestione su compromiso reflejado en su acta de constitución, de integrar sus políticas en la agenda social para proteger a los más necesitados y no a las grandes fortunas”.