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Martes, 16 Agosto 2022

Dr. Rodríguez Sendín: “El curso de ética médica de la OMC responde a las necesidades de formación de nuestros colegiados”

16/09/2011

Para llevar a cabo este proyecto han aunado sus esfuerzos la Organización Médica Colegial, el Instituto Universitario de Investigación José Ortega y Gasset y la Fundación Ortega-Marañón. Con el mismo se pretende “dar una respuesta ágil y adecuada a cuestiones éticas y deontológicas nuevas e inéditas con las que a diario nos sorprende la profesión médica se precisa poseer una formación, conocimientos y habilidades muy concretas, que no se pueden adquirir de forma espontánea”

Madrid, 12 de septiembre 2011 (medicosypacientes.com)

Descripción de la imagen

Dr. Rodríguez Sendín, presidente de
la Organización Médica Colegial (OMC)

Una vez culminado el objetivo de la renovación y entrada en vigor del nuevo Código Deontológico, la OMC inicia, a partir del próximo mes de noviembre, un nuevo proyecto docente y de investigación en ética y deontología médica. Una iniciativa que, como ha explicado su presidente, el doctor Rodríguez Sendín, va dirigida a médicos con actividad clínica o sin ella, especialmente, a los que se dedican a especialidades o ejercicio profesional salpicado a diario de grandes dilemas éticos. Y es que como opina el doctor Rodríguez Sendín, todo profesional debería tener una base sólida de conocimientos sobre ética médica y deontología, algo que, sin duda, no se puede adquirir de forma espontánea.

- Una vez culminado el objetivo de la renovación y entrada en vigor del nuevo Código Deontológico, la OMC inicia, a partir del próximo mes de noviembre, un nuevo programa docente y de investigación en ética y deontología médica. Explíquenos el porqué de esta iniciativa.

- Este proyecto queda enmarcado en el conjunto de objetivos a cubrir durante mi mandato, y en concreto, asociado al de la formación e investigación en ética médica y deontología. Ciertamente, hasta ahora, en la Organización Médica Colegial no disponíamos de un programa de estas características, dedicado específicamente a preparar a los compañeros que, de alguna manera, optan por dedicarse a estas labores ya sea a través de las Comisiones Deontológicas de los Colegios de Médicos, de los Consejos Autonómicos o en las unidades de ética asistencial de los centros sanitarios. La formación en ética médica puede recibirse a través de máster y cursos, a los que hay que agradecer su importante papel y contribución, sin embargo, hasta ahora no se había realizado nada por parte de los responsables del control de la profesión, como son los Colegios y la OMC, que responda a las necesidades de nuestros colegiados y que, además, forma parte de sus responsabilidades.

-Al respecto, ¿qué importancia considera que ha de otorgarse a la formación de los miembros que integran las Comisiones Deontológicas de las corporaciones profesionales médicas?

-Hasta hace unos años las Comisiones Deontológicas de cada uno de los Colegios de Médicos estaban integradas por compañeros muy dispuestos a colaborar en estas tareas pero, buena parte de ellos, sin una formación específica en este tipo de cuestiones, que adquirían, por lo general, a medida que desarrollaban su labor dentro de las Comisiones Deontológicas y surgían los problemas. Sin embargo, esto ya no es posible porque para dar una respuesta ágil y adecuada a las cuestiones nuevas e inéditas con las que a diario nos sorprende la profesión médica se precisa poseer una formación más específica, conocimientos prácticos y habilidades muy concretas, que no se pueden adquirir de forma espontánea.

-¿Serían estos profesionales, por tanto, los principales destinatarios de dicha actividad que va a llevar a cabo la OMC?

-Sí, pero no solo ellos, ni mucho menos. También los miembros de las Juntas Directivas de los Colegios Médicos pues, no en vano, es su principal función. En general, va dirigido a todo médico con actividad clínica o sin ella, especialmente a los que se dedican a especialidades o ejercicio profesional salpicado, a diario, de grandes dilemas éticos incluidos los que administran recursos y manejan la gestión de personal. Además, pueden beneficiarse otro tipo de sanitarios, no médicos, así como profesionales vinculados al sistema sociosanitario, como abogados, informadores y, en general, todos aquellos interesados en ampliar sus conocimientos y habilidades prácticas en estas materias.

-Desde esta institución se ha insistido en innumerables ocasiones sobre la escasa formación que se imparte en ética médica ya desde la propia Universidad, acentuándose si cabe más en la etapa de postgrado. Sin embargo, el dinamismo de la propia profesión unido a los continuos cambios sociales empujan a una necesidad creciente de ampliar los conocimientos en estas cuestiones ¿qué piensa que se puede hacer al respecto?

-En primer lugar reconocer el problema. La ética médica siempre pasa por el tamiz de lo subjetivo, sin embargo, la deontología hay que aplicarla con criterios sumamente objetivos y en función de lo que marca el Código que nos hemos otorgado. Hasta ahora, ha dado la sensación de que éste sólo incumbía a unos cuantos, lo mismo que ha pasado con las propias Comisiones Deontológicas, pero ya no es así, asistimos a un cambio significativo en este sentido. Es por ello, que todo médico debería tener una base de conocimiento técnico sobre ética médica y deontología, empujado por el dinamismo de la propia profesión, de la pluralidad de culturas, ideología, religión,… del colectivo médico y por la diversidad de asuntos a abordar, y ése es precisamente uno de los principales objetivos de este curso que iniciamos el próximo mes de noviembre.

-¿Podría profundizar algo más sobre el tipo de formación que se va a impartir a lo largo del Curso de “Experto en Ética Médica”?

-Fundamentalmente, lo que pretendemos es ofrecer una formación específica impregnada de componentes técnicos, prácticos, donde se puedan manejar casos reales sobre los cuales actuar. Precisamente, una de las peculiaridades del curso es que se va a dedicar 50 horas del mismo a la gestión de casos en una Comisión Deontológica y a dar a conocer en profundidad el trabajo que llevan a cabo las mismas en los Colegios de Médicos, entre otras cosas, porque ninguna de las ofertas actuales cubre las necesidades de postgrado en cuanto a enseñar a los médicos cómo funciona el Código Deontológico y cómo se establece el control de la profesión.

-Para llevar a cabo este proyecto, la OMC se ha unido al Instituto Universitario de Investigación José Ortega y Gasset y a la Fundación Ortega-Marañón , lo cual implica que la investigación también va a jugar un papel importante en el contenido del curso. ¿Concretamente, en qué radica la vertiente investigadora de esta actividad?

-La investigación, en este caso, es un objetivo paralelo al de la formación. Durante el curso vamos a tratar de profundizar sobre el estado de la ética y deontología en el ámbito de la práctica médica, averiguar hasta qué punto esta materia preocupa realmente a los médicos, qué tipo de indicadores son los que nos van a servir para hacer un seguimiento de la situación real,... Nos interesa profundamente llegar a este conocimiento con vistas a consolidar una Unidad de Docencia e Investigación en Ética y Deontología Médica de la OMC, cuya creación ya ha sido decidida por su Comisión Permanente.

-Finalmente, ¿qué valor encierra una iniciativa de estas características?

-Considero que en este punto es importante insistir en algo tan evidente como es la continua evolución del Código Deontológico derivada, precisamente, del dinamismo y apertura que aporta el mismo. Con el tiempo todo se va modulando, transformando en función de cómo la propia profesión médica va adaptándose a los tiempos, y en función de las respuestas que requieren las diferentes situaciones que acontecen. Esto es lo que empuja a la reforma periódica del Código para lo cual también disponemos de las sucesivas declaraciones que emanan de la Comisión Central de Deontología Médica. Sin embargo, para todo ello se precisa estudio, revisión, investigación,…En definitiva, nuestra estrategia, a partir de ahora, está en ir por delante de los acontecimientos, en la medida de nuestras posibilidades, en evolucionar dado que hasta ahora nuestra capacidad de acción se ha limitado a dar respuesta ante necesidades planteadas.