Lunes, 20 Noviembre 2017

Nuevo Director FFOMC

Dr. Repullo: "La Fundación trabajará en la preparación de jóvenes médicos y proyectará formación en Latinoamérica"

El nuevo director de la Fundación para la Formación de la OMC (FFOMC), Dr. José Ramón Repullo, aborda, en una entrevista para Médicos y Pacientes, las líneas estratégicas de la Fundación para los próximos años, en las que se incluirá la preparación de jóvenes médicos para afrontar el desempeño asistencial, contando con los tutores MIR y la posibilidad de proyectar formación en Lationamérica, tanto en Atención Primaria como en otras áreas 

Madrid 03/11/2017 medicosypacientes.com/ S.G.
Dr. José Ramón Repullo
En la entrevista resalta que la actividad formativa de la Fundación y los Colegios de Médica "llega a lugares donde no suelen llegar otras iniciativas formativas". Tal y como asegura, en todas las provincias hay un Colegio en el cual los médicos pueden encontrar actividades de difusión del conocimiento.
 
Tras ser profesor de Planificación y Economía de la Salud en la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto de Salud Carlos III y Director General de Planificación, Formación e Investigación de la Consejería de Salud de Madrid, muestra su satisfacción de que la OMC y el ISCIII hayan trazado un camino "firme" de colaboración, que se formula en claves de sostenibilidad, "buen gobierno" y "buena gestión" de la sanidad. 
 
Sobre la formación considera que "hay luces y sombras" y que los médicos tienen posibilidades de formación, buena parte de ésta se acredita, y los modelos de educación a distancia "han aportado un plus de accesibilidad ante la dificultad de conseguir permisos laborales"; pero también se nota "un vacío en medios, y una desorientación estratégica de los empleadores y autoridades sanitarias para integrar la formación como herramienta de calidad y adaptación proactiva del capital humano a los requerimientos de mejora de la asistencia".
 
-¿Cómo se enfrenta al reto de dirigir una organización que forma a casi 60.000 médicos cada año?
 
Se trata de una organización pequeña pero muy dinámica; el reto exige dedicación y reflexión, porque hablamos de docencia con muchos componentes innovadores en la pedagogía (por ejemplo, los formatos a distancia e interactivos), y que deben orientarse a temas que interesen e impliquen de forma amplia a los profesionales sanitarios. Y que no se solapen con otras fuentes clásicas de actualización, que desde hace muchos años vienen construidas dentro de las especialidades.
 
Pero confieso que el reto me ilusiona, y que no me agobia; posiblemente porque cuento con el apoyo y aprecio de muchos responsables colegiales, que agradezco profundamente...
 
- ¿Cuáles son las principales líneas estratégicas de la Fundación para los próximos años? ¿Dónde considera necesario dirigir los esfuerzos? ¿Y los mayores retos?
 
En un sintético plan de viabilidad que presenté a la Junta de Patronos reseñaba cuatro ámbitos donde habría que articular cuatro trayectorias formativas. Hay un polo científico de la medicina, que nos debe inspirar en formación metodológica y de innovaciones transversales en el manejo de enfermedades y procesos; otro polo sería asistencial, donde la calidad y adecuación de los cuidados depende de lo organizativo, y de utilizar de forma apropiada e integrada los medios localmente existentes; otro sería el paciente, su entorno familiar y su marco social y comunitario. El médico clínico está en el centro combinando efectividad, calidad y atención al paciente y sus preferencias; en esta difícil tarea, equilibrando los tres componentes, tiene un soporte de profesionalismo, que le aportan las organizaciones científicas y profesionales, y que se concretan en marcos éticos y deontológicos. 
 
Cada una de estas trayectorias formativas tiene muchas actividades docentes desarrolladas en la actualidad y en el pasado reciente. Lo que queremos hacer es preparar en el Plan de Actuación para 2018 un primer listado de temas a mantener y potenciar, y algunos temas nuevos a intentar desarrollar.
 
-¿Qué iniciativas y planes tiene en mente desarrollar? ¿Los proyectos más inminentes?
 
Tenemos un requerimiento de priorización y serenidad en el Plan de Actuación; la Fundación debe autofinanciarse, y no puede abrir muchos frentes de actividad sin consolidar la oferta y asegurar financiación. Dicho esto interesa potenciar Pautas de Actuación y Seguimiento para procesos clínicos frecuentes y que plantean retos de integración de cuidados; también pensamos proyectar como formación un gran trabajo que se ha desarrollado bajo el título “Buen Quehacer Médico”; reactivar la formación en Gestión Clínica es parte del acuerdo de colaboración con el Instituto de Salud Carlos III; los cuidados paliativos y la calidad de la atención al paciente frágil y terminal son también un objetivo importante; y finalmente, lo más específico sería continuar con la formación en ética y deontología médica, y con la preparación de jóvenes médicos para afrontar el desempeño asistencial, contando con los tutores MIR. Tenemos también la posibilidad de proyectar formación en Lationamérica, tanto en Atención Primaria como en otras áreas que nos han sido solicitadas por organismos internacionales.
 
-¿La formación de los jóvenes será uno de los nuevos ejes de trabajo de la Fundación? ¿Cuáles son sus propuestas en este sentido? ¿De qué manera influirá en su desarrollo profesional?
 
Queremos trabajar con las vocalías y secciones de médicos en formación, de tutores MIR y con los estudiantes de medicina en una oferta formativa para el inicio de la práctica de la profesión, en ese gap que se extiende desde que se acaba la carrera hasta que se inicia el primer año de la residencia. Incluso si no tiene impacto en el reconocimiento de méritos, creo que una formación en ética, deontología, organización y gestión de sistemas, comunicación con el paciente, calidad, seguridad, epidemiología clínica, etc. le puede ayudar a entender mejor la medicina en condiciones reales, y evitar desajuste y desilusión. Las nuevas generaciones vienen altamente motivadas, y debemos facilitar que su gran competencia en el manejo de la ciencia médica, se trasvase a la práctica clínica colaborativa y a esa medicina basada en la afectividad que protege del queme y ancla el verdadero profesionalismo para toda la carrera del joven médico. 
 
-¿En qué medida considera que repercutirá su experiencia en la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto de Salud Carlos III en el futuro de la FFOMC? ¿Y el convenio de colaboración entre el ISCIII y la OMC?
 
Yo estoy muy satisfecho de que OMC e ISCIII hayan trazado un camino firme de colaboración, que se formula en claves de sostenibilidad, buen gobierno y buena gestión de la sanidad. Llevamos muchos años defendiendo que la solvencia del Sistema Nacional de Salud y de la medicina moderna, va a depender críticamente de que los profesionales den un paso adelante y se impliquen en el gobierno del micro-sistema clínico. Como profesor de la ENS y miembro del ISCIII desde hace 25 años, me siento muy honrado de ser designado como la persona que ha de dinamizar este convenio, que creo que va a beneficiar a ambas instituciones.
 
-Qué papel cumple la OMC en la formación de profesionales? ¿Y las administraciones y Sociedades Científicas?
 
Desde el punto de vista cuantitativo es muy importante, aunque no dispongo de cifras agregadas del conjunto de la OMC. Más relevante cuando se considera que llegan a lugares donde no suelen llegar otras iniciativas formativas; en todas las provincias hay un Colegio en el cual los médicos pueden encontrar actividades de difusión del conocimiento; y, finalmente, la independencia y autonomía de los colegios en relación a agentes públicos y privados, ha ido prestigiando la formación colegial como una fuente con creciente credibilidad e integridad.
 
Las Sociedades Científicas son aliados naturales, y a través de FACME tenemos establecida una comunicación que debemos mejorar en el futuro para que los esfuerzos se repartan, y podamos cubrir múltiples y diversas necesidades formativas, a las que con frecuencia resulta imposible llegar.
 
Con las administraciones sanitarias nos gustaría poder coordinar y agilizar los procesos de acreditación de la formación. Y, por supuesto, les animamos a que activen tanto la financiación como la producción de actividades formativas; hay tanta sequía que cualquier agua viene bien; mejor si se focaliza a los retos de mejora de la atención sanitaria...
 
 -¿Cuáles son, a su juicio, las competencias formativas distintivas de la OMC?
 
Hay un núcleo esencial que tiene que ver con la deontología y la ética; del principio de beneficencia se deriva la preocupación por la ciencia médica y su aplicación al máximo nivel de efectividad posible; del de “no maleficencia” extraemos la necesidad de prudencia, proporcionalidad y seguridad; el principio de autonomía nos permite renovar la tradicional entrega y acompañamiento al paciente que sufre, contando con su protagonismo en las decisiones, y sus preferencias personales; y del principio de justicia, incorporamos una preocupación por la eficiencia en las decisiones y en los modelos de organización y gestión de centros, servicios y procesos. 
 
Además, la medicina enfrentada a la cronicidad, la longevidad y la fragilidad, precisa un cambio cultural que debe presidir todas las acciones formativas: limitar el individualismo a favor de la colaboración; reducción del intervencionismo irreflexivo que puede llegar a ser inclemente; empezar a cuidar la calidad del proceso de morir, tanto como la mejora de la calidad de vida…
 
-¿Cuál cree que son los principales retos del profesionalismo medico en la actualidad?
 
Como expresaba antes, hay cambios culturales necesarios, pero también se requiere holgura organizativa en los “micro-sistemas clínicos” de nuestras instituciones, para que los profesionales puedan auto-organizarse de forma responsable. Lamentablemente hace falta construir un capital de confianza entre políticos, gestores y profesionales que nos permita ir ensayando nuevas configuraciones institucionales en las que pueda germinar mejor este profesionalismo médico y sanitario.
 
Esta confianza también debe plasmarse y construirse en la relación de las autoridades sanitarias con los Colegios Oficiales. 
 
- ¿Cómo afecta la troncalidad y la rectificación a la formación continuada? ¿Trabajar enla formación transversal sería una opción para lidiar con los límites entre especialidades y subespecialidades ¿Qué se está haciendo en este ámbito desde la FFOMC?
 
Los procesos de validación y recertificación llevan un ritmo de desarrollo propio; la relación con la formación continuada, especialmente la acreditada será posiblemente determinante en el segundo, pero aún es pronto para saber cómo se va a articular. El reconocimiento de la formación continuada sigue teniendo su principal anclaje de motivación en el reconocimiento de méritos para selección o desarrollo profesional. 
 
La formación transversal crea puentes entre mundos profesionales paralelos, que suelen gravitar en las especialidades y subespecialidades; si los contenidos de la formación logran evidenciar las ventajas de trabajar por procesos integrados, esto generará oportunidades donde todos tienen posibilidad de crecer, y el paciente se beneficiará enormemente. 
 
-¿Considera que los modelos formativos son de buena calidad en España? ¿Cuál sería, a su juicio, su asignatura pendiente?
 
Los modelos de formación de grado, postgrado, especializada y continuada en la medicina tienen un diseño aceptable; algunos de ellos como el "sistema MIR" es tomado como modelo por otros países. Pero tan importante como los modelos es la forma en que evolucionan para adaptarse a los profundos cambios científicos y profesionales de la medicina. La música está bien, pero la letra hay que revisarla. Me temo que la parte menos dinámica es la universitaria, donde más innovaciones pedagógicas y de contenidos habría que ensayar; hay que hacer emerger contenidos de atención primaria y de conocimientos transversales que preparen a los médicos jóvenes para su encuentro con la realidad del paciente. En algunas facultades se esté intentando; pero la preparación del examen MIR está desviando la atención de los estudiantes hacia una “medicina de test respuesta múltiple” en el último año de carrera... y a veces en anteriores. 
 
La formación especializada tiene el reto de reorganización por troncos; las controversias y la paralización del Real Decreto  639/2014 han supuesto una pérdida de energías en un proceso en marcha, en el que, sin embargo, cabría obtener ganancias de competencias clínicas y mayor capacidad de integrar y coordinar la atención al paciente.
 
Y en la formación continuada es necesario dar un impulso con mayores medios de financiación de actividades desde el ámbito público para compensar los sesgos de patrocinio, vincular los contenidos a los retos de innovación y calidad, y activar los sistemas de acreditación y reconocimiento homogéneo de méritos en el conjunto del SNS.  
 
-Cuáles con las facilidades o dificultades de un médico a la hora de su formación permanente? ¿Se incentiva que el médico se actualice?
 
El Sistema Nacional de Salud desde la LOPS (Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias de 2003) puso en la agenda el papel de la formación y el conocimiento en las responsabilidades de los profesionales y de las administraciones sanitarias. Se establecieron instrumentos como la acreditación de la formación, los diplomas de acreditación avanzada, las áreas de capacitación específica; también el compromiso de las autoridades sanitarias para fomentar el desarrollo profesional continuo, y reconocer actividades de apoyo a la asistencia, docencia e investigación, como funciones de gestión clínica. 
 
Parece que se nos da mejor enunciar lo que hay que hacer, que responder con coherencia, constancia y recursos a los objetivos marcados. La crisis desde 2009 no ayudó nada a profundizar los proyectos, y debilitó el compromiso. Y con el ajuste de plantillas empezó a ser más difícil conseguir permisos y financiación para actividades formativas. Además, cuando se conceden permisos, pero la carga asistencial va a los compañeros porque no se contrata a nadie, se produce una autolimitación del propio profesional que no quiere perjudicar a terceros con su ausencia.
 
Cabría, pues, decir que hay luces y sombras: los médicos tienen posibilidades de formación, buena parte de ésta se acredita, y los modelos de educación a distancia han aportado un plus de accesibilidad ante la dificultad de conseguir permisos laborales; pero también se nota un vacío en medios, y una desorientación estratégica de los empleadores y autoridades sanitarias para integrar la formación como herramienta de calidad y adaptación proactiva del capital humano a los requerimientos de mejora de la asistencia.
 
El Real Decreto 639/2015, por el que se regulan los Diplomas de Acreditación y Acreditación Avanzada pueden ser una oportunidad de dar más profundidad y coherencia en las trayectorias formativas que se precisan para enlazar el mundo de la formación continuada y el de la subespecialización transversal. 
 
-¿Cómo es la actividad de formación de los colegios?
 
Hay una gran diversidad en los 52 Colegios, como es fácil de entender. Cabría decir que hay dos tipos de actividades importantes: Por una parte hay temas transversales, vinculados a la función que tienen los Colegios en el desarrollo e impulso del profesionalismo: ética, deontología, epidemiología, gestión, derecho sanitario, metodología de investigación, interpretación de la evidencia, salud comunitaria, sistemas sanitarios, organización de servicios, evaluación de tecnologías, cuidados paliativos, etc... Y por otra parte hay mucha formación clínica que se cubre procesos asistenciales importantes y que involucra a la atención primaria y el hospital, y que complementa otras formaciones que discurren dentro de las especialidades médicas; cabría hablar, posiblemente, de una transversalidad clínica, muy importante como respuesta a la creciente fragmentación asistencial de la moderna medicina.
 
Sería importante hacer una evaluación del conjunto de la formación que hoy presta la OMC; quizás a través de la Red de Colegios Formadores podremos hacerlo en un futuro próximo.
 
-¿En qué punto está la Red de Colegios Formadores, plataforma para promocionar a nivel nacional e internacional las diferentes actividades formativas?
 
Por lo que he visto en mi incorporación a la Fundación, se ha hecho un buen trabajo de creación de las infraestructuras que posibilitan publicar y enlazar las ofertas formativas de las organizaciones colegiales médicas. Ahora toca dinamizar la publicación en esta red de todo lo mucho y bueno que se hace en cada Colegio; y también ir creando un repositorio histórico de las actividades formativas ya realizadas, para orientar e inspirar nuevos cursos. Creo que deberíamos activar la coordinación de los responsables de formación de los Colegios, para dar un impulso a esta Red de Colegios Formadores.
 
-¿Qué va a aportar la FFOMC en lo referente a la Validación Periódica de la Colegiación?
 
Nuestra Fundación tiene vocación de servicios tanto al Consejo General como a los Colegios de Médicos; según se vayan desarrollando y enriqueciendo los procesos de validación periódica de la colegiación, iremos acompañando aquellos componentes que puedan beneficiarse de modelos de formación a distancia de carácter amplio y abierto.