Martes, 21 Septiembre 2021

Nueva junta directiva COM Barcelona

Dr. Padrós: "El modelo organizativo en atención primaria, excesivamente burocratizado y con escaso margen de autonomía, parece poco atractivo para los profesionales"

El Dr. Jaume Padrós ha sido reelegido como presidente del Col·legi de Metges de Barcelona. Médicos y Pacientes ha entrevistado al doctor para conocer los planes del colegio a corto y medio plazo, así como las necesidades más urgentes, entre las que destaca la priorización de la salud y el sistema sanitario.  

Madrid 14/09/2021 medicosypacientes.com/ Sara Narvaiza
Dr. Jaume Padrós
¿Qué valoración hace de la labor de los Colegios Médicos en la actualidad?
 
La sociedad española ha cambiado mucho en los últimos años y, en paralelo, también las necesidades sociales sobre el papel que deben tener las instituciones. Los colegios de médicos deben replantear su papel para cumplir, hoy en día, con sus dos funciones fundamentales: representar a la profesión, por una parte, y, por otra, defender la calidad del acto médico y ser garante de la buena praxis. Las actuales estructuras provinciales quizás aún pueden tener sentido para la primera función, pero, para la segunda, y teniendo en cuenta que ya hace 40 años que tenemos la realidad del Estado de las Autonomías, considero que deberían ser los consejos autonómicos los que asumieran este papel, tanto por funcionalidad como por masa crítica.
 
Por otro lado, los colegios deben modernizar sus estructuras, limitar mandatos, garantizar la equidad de género en los órganos de gobierno, promover la meritocracia y velar por la transparencia ante los colegiados y la sociedad sobre el destino de los recursos.
 
¿Podría explicar cuáles son los planes a medio y largo plazo para el Colegio de Médicos de Barcelona?
 
El equipo de profesionales que formamos parte de la nueva Junta de Gobierno afrontamos este período con muchísima ilusión y con energías renovadas y determinación para llevar adelante nuevos proyectos y para dar continuidad y consolidar otros que ya impulsó el equipo anterior y por los cuales apostamos de manera clara. Me refiero a líneas de actuación que serán básicas para nosotros como el bienestar y la salud mental de los profesionales, la lucha contra la precariedad laboral o el apoyo a profesionales en situación de vulnerabilidad social.
 
También seguiremos trabajando en el necesario liderazgo de los profesionales en la transformación del sistema sanitario, aprovechando la experiencia acumulada durante la crisis de la COVID-19. Esta experiencia dio lugar en Catalunya a un documento elaborado por diferentes profesionales expertos donde se plantean 30 medidas por las cuales apostamos y que incluyen también una mejora de la financiación sanitaria. A escala estatal, se ha estimado que es necesario aumentar el presupuesto público destinado a salud en unos 20 000 millones de euros adicionales en un período de cinco años.
 
Además, queremos abordar y profundizar en retos tan importantes y urgentes como el de la salud global y la necesidad de hacer frente a la crisis climática y a su impacto en la salud y el del cambio sociodemográfico en la profesión y el relevo generacional.
 
¿Qué es lo más urgente ahora para la profesión médica?
 
Atender a las necesidades psicoemocionales de los profesionales y exigir a las administraciones competentes y a los responsables políticos de todos los partidos que prioricen de una vez por todas la salud y el sistema sanitario. Y esto se traduce en destinar más recursos a la salud y a la sanidad y en mejorar sustancialmente las condiciones laborales y de desarrollo profesional, porque, de lo contrario, el sistema y los profesionales no podrán soportar más tensión. También es urgente, como he comentado, abordar los cambios demográficos de la profesión y evaluar y dar respuesta a las necesidades que se derivan de ello.
 
¿Cuál es su visión de la situación sanitaria actual tras un año y medio de pandemia? En base a su experiencia, ¿qué impacto ha tenido y sigue teniendo en los profesionales la COVID-19? 
 
La crisis de la COVID-19 ha puesto en evidencia la fragilidad del sistema sanitario, consecuencia de la escasez de recursos que se le han destinado en los últimos años. Estamos en la cola de la UE en cuanto al porcentaje del PIB dedicado a sanidad. Si hasta ahora hemos podido competir en resultados de salud con el resto de estados de nuestro entorno ha sido a costa del compromiso ético de los profesionales. Pero esta situación no puede ni debe sostenerse indefinidamente así.
 
La importancia de la salud mental se ha puesto más de manifiesto con la pandemia. ¿Cuáles cree que son las necesidades más urgentes para cuidar la salud mental de los médicos?
 
Hay que intensificar los programas de atención y de apoyo a la salud mental y emocional, como los desarrollados en Catalunya por la Fundación Galatea, que han sido reconocidos internacionalmente. Debemos insistir en la prevención y en promover modelos organizativos saludables. A nivel estatal, los colegios de médicos tenemos la suerte de contar con el PAIME, un instrumento que desde cada colegio podemos y debemos desarrollar y potenciar aún más, sobre todo, en el ámbito de la prevención.
 
Respecto a la población general, la pandemia ha puesto de manifiesto que la salud mental continúa siendo la “hermana pobre” del sistema. Todavía se arrastran viejas inercias que obligan a revisar a fondo este ámbito asistencial. Hacen falta muchísimos más recursos para asistencia y para prevención y, muy especialmente, en el ámbito infantojuvenil y en atención a familias vulnerables.
 
¿Cómo valora la situación actual de los médicos en Catalunya?
 
No creo que haya particularidades significativas ni fundamentales en estos momentos en relación al resto de España. El sufrimiento psicoemocional y la tensión la hemos vivido todos. Aquí, como en el resto del Estado, tenemos un grave problema de precariedad laboral, la cual se ensaña con los jóvenes y, especialmente, con las mujeres. Si nos comparamos con quien debemos compararnos, es decir, con nuestros colegas de la mayoría de países de la UE, tenemos unas condiciones laborales y profesionales muy precarias.
 
La situación de la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria es muy delicada, y las jubilaciones superan con creces a las incorporaciones de esta especialidad. Usted como especialista, ¿cómo cree que se debe revertir esta situación desde la Administración? ¿Y cree que las facultades pueden contribuir a incrementar el interés de los futuros médicos para escoger esta especialidad? 
 
Nuestro sistema sanitario tiene enormes contradicciones, como, por ejemplo, que, pese a disponer de un excelente sistema de formación de posgrado, el sistema tiene que contratar profesionales que no han pasado por esta formación. Necesitamos médicos, pero, en realidad, no sabemos cuántos porque no se ha evaluado seriamente esta necesidad y porque tampoco se ha definido qué modelo de atención y organizativo queremos, teniendo en cuenta cuestiones como la autonomía profesional, de gestión y presupuestaria.
 
Lo que está claro es que ahora mismo el modelo organizativo en atención primaria, excesivamente burocratizado y con escaso margen de autonomía, parece poco atractivo para los profesionales. Creo que sería interesante facilitar y promover el acceso de los médicos de familia a las tesis doctorales y así aumentar su presencia y su implicación en la docencia de grado. De esta manera, se ofrecería un mayor conocimiento de este ámbito a los estudiantes.