Domingo, 17 Noviembre 2019

Opinión

Dr. Kepa Urigoitia: "Y al final primó la cordura"    

El presidente del Colegio de Médicos de Álava, el doctor Kepa Urigoitia, aborda en el editorial de la Revista ICOMA, del pasado mes de marzo,  la solución que en su comunidad autónoma se ha dado finalmente al cuerpo de profesionales sanitarios al servicio de la sanidad local (APD) y al resto de funcionarios sanitarios, así como al personal de cupo y zona, tras lo dispuesto en el Decreto-Ley 16/2012

10/04/2014 medicosypacientes.com

 

Madrid, 11 de abril 2014 (medicosypacientes.com)

"Y al final primó la cordura"

Kepa Urigoitia, presidente del Colegio de Médicos de Araba/Álava
Editorial correspondiente a la Revista ICOMA nº 18 de marzo de 2014

Era preciso encontrar una salida al despropósito político que, por un procedimiento de urgencia, como es el caso del Real Decreto Ley, pretendía hacer desaparecer de un plumazo tanto al cuerpo de profesionales sanitarios al servicio de la sanidad local (APD) y al resto de funcionarios sanitarios como al personal de cupo y zona.

Algo que ninguna comunidad autónoma había solicitado, de la noche a la mañana se vio reflejado en un boletín oficial del Estado por orden de un ministerio cuyo propósito resulta cuando menos difícil de entender.

Las quejas de los distintos representantes sanitarios - colegios y sindicatos profesionales- y de los propios afectados no se hicieron esperar y la respuesta de los directivos de los diferentes servicios de salud de las comunidades fue coincidente en cuanto a eludir responsabilidades y en expresiones del tipo de "nosotros no hemos sido", "a mí no me molestáis" o "por mí podéis seguir hasta que os jubiléis". Sin embargo, estas expresiones no llegaron o no fueron escuchadas en el ministerio.

En lo que respecta a nuestra comunidad, debo reconocer la colaboración de nuestro consejero, que desde el primer momento mostró una especial sensibilidad con el tema y se prestó a buscar una salida para estos colectivos que, desde dentro de la legalidad, les permitiera seguir igual tanto en sus condiciones laborales como económicas. Y, atendiendo a nuestra solicitud, aceptó que esta salida no se quedara en una mera declaración de intenciones, sino que tuviera su reflejo negro sobre blanco.

Gracias a esta actitud y a la negociación llevada a cabo entre Osakidetza y el Sindicato Médico de Euskadi - con el apoyo de los colegios médicos vascos- vieron la luz hace escasas semanas sendas resoluciones que ponen fin al calvario de estos colectivos, permitiéndoles el mantenimiento de las mencionadas condiciones hasta su jubilación.

En esa misma mesa de negociación es en la que, tras una fuerte oposición inicial del Servicio Vasco de Salud, al final se ha llegado al acuerdo de aprobar las líneas generales del Plan de Ordenación de RR.HH. y a un acuerdo sobre el derecho del personal estatutario y funcionario de Osakidetza a prorrogar voluntariamente su servicio activo hasta los 67 años de edad.

Medida restringida al personal mencionado, dado que, por su propia normativa, el profesorado de la Universidad tiene su jubilación forzosa a los 70 años y el personal laboral no tiene establecida una edad concreta.

Este acuerdo se distancia sustancialmente de las normativas que sobre jubilación están sacando las diferentes comunidades autónomas -salvo rara excepción- en dos aspectos: por un lado en el reconocimiento al derecho a la mencionada prórroga en el servicio activo y por otro en el hecho de que, cuando en el resto del Estado se están aprovechando las jubilaciones para amortizar las plazas -con tasas de reposición en algunos casos del 10%-, con este acuerdo se consigue el compromiso de Osakidetza de reponerlas en su totalidad.

Así pues, nuestra satisfacción radica no sólo en haber conseguido el derecho a la prórroga, a la que tengo que decir que se acoge un porcentaje pequeño de médicos, sino muy especialmente en haber conseguido que no se amorticen las plazas sanitarias que queden vacantes tras las jubilaciones que se produzcan y que, en el caso de los médicos, cada jubilación conlleve una nueva contratación de la misma especialidad que la del jubilado. Médico por médico y de la misma especialidad. Dos aspectos que, en el caso de nuestra comunidad, nos llevan a un mayor equilibrio entre los intereses de unos y otros.