Martes, 16 Julio 2019

I Jornada de Humanización en Cuidados Paliativos

Dr. Juan Martínez: “La asistencia humanizada, está en el código genético de la profesión, es nuestra esencia”

El Dr. Juan Martínez, director de la Fundación para la Formación de la Organización Médica Colegial (FFOMC) analizó el compromiso de los profesionales con la Humanización en la I Jornada de Humanización en Cuidados Paliativos, organizada por la FFOMC y la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios (OHSJD) en España, a través de la Fundación Juan Ciudad (FJC). En su intervención, el Dr. Juan Martínez manifestó que “el respeto por el ser humano, la acción humanitaria y la asistencia humanizada, está en el código genético de la profesión, y forma parte de “su esencia” 

Madrid 29/11/2016 medicosypacientes.com/ S.G.
El Dr. Juan Martínez, también especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, se valió de varios ejemplos concretos para explicar lo que, a su juicio, representa la Humanización.
 
Tras poner de manifiesto que cerca de 3.000 profesionales españoles trabajan en Cooperación Internacional, el Dr. Juan Martínez, habló sobre los médicos que están siendo asesinados en acto de servicio humanitario en Siria. “Los últimos héroes –dijo- que aguantan bajo las bombas curando a los heridos casi solo con sus manos desnudas”.
 
También se refirió al “caso silencioso” de centenares de médicos más que mueren dando su vida donde se les necesita, “allá donde la profesión los ha llevado, por tuberculosis, por hepatitis, por accidentes, por tantos problemas que solo aquejan a aquellos que hacen su trabajo de cerca”, explicó.
 
Pero existen otras realidades cotidianas que demuestran, para el Dr. Juan Martínez, el alto grado de implicación humana del médico con la sociedad, con las personas. “Imaginemos -señaló- las condiciones de trabajo de las guardias de 24 horas en los hospitales abarrotados de la post-crisis”.
 
O médicos, que según alegó, como tantas veces se dice de los actores y artistas y jamás de médicos, han perdido a su padre o han parido a su hijo hace poco, “y ahí están, por puro profesionalismo, al pie del cañón”, afirmó el director de la FFOMC quien expresó que “esto es real, sucede cada día y nadie habla de ello. Esto es también Humanización”.
 
Pero no solo esto, para el experto, nuestro país goza del privilegio de un prerrequisito humanizador por excelencia: la existencia del Sistema Nacional de Salud, del acceso universal y gratuito al primer escalón y a los siguientes. “¿Qué puede haber más deshumanizado que la ausencia completa de auxilio profesional, por impago de la póliza?”, se planteó.
 
El papel del médico: aliviar, consolar y acompañar
 
El papel del médico allá donde no puede curar es para el experto: “Aliviar y consolar. Acompañar. Estar y Ser. Estar como persona siendo médico”. 
 
El avance en los últimos años en la generalización de los cuidados paliativos profesionales, en los que la OMC ha influido tanto en la esfera promotora e institucional, como desde su Fundación para la Formación, en donde se han formado 1.825 profesionales en las sucesivas ediciones de los cursos de Cuidados Paliativos, tal y como explicó, “ha dado un vuelco notable a la lamentable situación previa”. 
 
Hoy –según aseguró- cada vez son más los pacientes que terminan sus días de modo confortable, en un entorno adecuado, con privacidad y acompañamiento, en una agonía medicada de modo prudente para evitar sufrimiento adicional al paciente y sus familias. “Hoy no es preciso el dolor, ni para parir ni para morir. El dolor, no es necesario”, añadió.
 
Recordó el caso de un conocido suyo referente de los cuidados paliativos en España al que en un programa de televisión, le preguntaron cuál era la diferencia entre los cuidados paliativos y la eutanasia. “El maestro respondía que dos fundamentales. En primer lugar, los paliativos se aplican solo a pacientes en condición de enfermedad incurable en sus últimas fases, Y dos, la intención de los mismos es estrictamente controlar el dolor y otros síntomas de la agonía”, dio a conocer.
 
En este sentido, explicó que en el caso de la eutanasia 2la intención es completamente opuesta a nuestro código de deontología” y, por tanto, “hace esta práctica ajena a nuestra conducta profesional”.
 
La totalidad de los médicos saben hoy que el final de la vida no es el momento de abandonar al paciente. “Los médicos somos los que quedamos al final. Ya no hay terapia útil posible, incluso hemos logrado el confort del paciente en esas últimas horas”, afirmó el Dr. Juan Martínez quien aseguró, que “continuamos acudiendo a la cabecera del paciente, a completar el rito antiguo del control de las constantes, de la auscultación de los ruidos cardiacos, de la presencia de pulsos periféricos y de edemas, porque ese gesto clínico transmite algo inmaterial que conforta, que quizá perciba aun el paciente, pero que desde luego llega muy hondamente a sus familiares”. 
 
El médico estará, en palabras del director de la FFOMC con actitud serena, profesional y cercana; confirmará con gestos y palabras que el paciente no sufre, reafirmará que se hizo todo lo posible, hasta el último momento, y será un discreto y afectuoso acompañante más del último viaje. “Sin traspasar –añadió- la frontera sutil del afecto filial, que solo compete a los allegados”
 
En definitiva, sabrá ser médico y estar como tal, respetando el último momento, solo propiedad de los seres queridos de la persona que va a morir. “Lo haremos por el paciente, un ser humano idéntico a nosotros, en un trance que todos pasaremos”, puntualizó el experto quien concretó que también lo hace también y aún más por la familia. 
 
Tras recordar que 35.000 médicos en España son médicos de familia, y van a recibir a esos familiares después, y los van a atender en el duelo y en sus propias enfermedades somáticas, resaltó que “esa atención respetuosa en el final de la vida es un componente más de los cuidados continuos que se dan a toda la familia”.
 
E incluso al final –dijo- es posible, que semanas después, esté el propio médico en la fila del cine justo antes de ver la gesta del Capitán Sullenberger (Sully), y alguien susurre a su lado: “mira, ese es el médico que tan bien atendió a papá, hasta el final”.