Miércoles, 18 Septiembre 2019

V Congreso de Deontología Médica

Dr. Fernández Torrente: “Los productos utilizados de forma alternativa para afecciones graves constituyen un fraude sin evidencia científica”

El Dr. Jerónimo Fernández Torrente, tesorero de la OMC y coordinador del Observatorio contra las pseudociencias, pseudoterapias, intrusismo y sectas sanitarias de la Organización Médica Colegial, defiende con insistencia que “los productos utilizados para afecciones graves de los pacientes constituyen un fraude sin ninguna evidencia científica”, tema sobre el participó en el V Congreso Nacional de Deontología Médica 

Segovia 26/05/2018 medicosypacientes,com / COM Segovia
Dr. Jerónimo Fernández Torrente.

Usted es coordinador del Observatorio de la OMC contra las pseudociencias, pseudoterapias, intrusismo y sectas sanitarias, creado hace exactamente un año. ¿Por qué la OMC se plantea la creación de este observatorio en 2017?

No es una decisión que surja arbitrariamente, sino después de un análisis crítico de este universo pseudocientífico y pseudoterapeútico existente y que tantos problemas ocasiona a las profesiones y a los ciudadanos. Como resultado de este análisis profesional y científico acordamos que hay que disponer de una herramienta profesional y colegiada efectiva, porque, entre otras cosas, existe un déficit claro de formación específica en este ámbito, falta un funcionamiento en red colegial estructurado y estas prácticas se nos están colando en nuestras entidades colegiales y en nuestros centros de trabajo con la permisividad de algunos gerentes y para mal ejemplo de la profesión. 

¿En qué momento una sociedad como la española, bien formada y educada en su mayoría, decide que es mejor confiarle su salud a la pseudociencia?

Lo cierto es que en los últimos estudios de encuesta oficiales publicados se confirma la baja utilización de las pseudoterapias en la población general, a pesar de que el número de personas que reconocen conocerlas es alta. El consejo de amigos y familiares es la forma en la que se difunden más fácilmente. También es preciso destacar el alto grado de uso de los servicios sanitarios públicos que existe; realmente vivimos en una sociedad médico-dependiente. 

El problema es multifactorial, y por tanto necesita acciones desde múltiples ámbitos; desde cultivar de jóvenes el espíritu crítico mediante el estudio de los sesgos cognitivos o las falacias argumentales, algo que podrían cubrir sin problemas asignaturas como Filosofía o Biología, hasta la formación específica sobre pseudoterapias a los profesionales sanitarios, pasando por campañas de información generales a la ciudadanía o el potenciamiento de los filtros críticos en los medios de comunicación al tratar temas de salud. Además, habría que elevar la suspicacia en todo tipo de supuestas charlas sanitarias en universidades, ayuntamientos u otros lugares de difusión típica en los que la charlatanería aprovecha para colgarse méritos y supuesta credibilidad en forma de escudos oficiales en carteles promocionales.

Todas estas medidas de información y prevención tampoco estarían completas sin una proactividad a la hora de perseguir los movimientos que suponen un riesgo de salud pública para la sociedad.

Desde la OMC se propuso presentar ante la Fiscalía General una lista de un centenar de webs a cerrar, algunas de ellas creadas por médicos, ¿qué opina de que sus propios compañeros les hayan llegado a llamar 'inquisidores'?

Ningún profesional médico colegiado ejerciendo una actividad lícita y científica honesta en nuestro país tiene esa percepción que usted apunta. Las webs sanitarias y con contenidos de salud sin sello acreditador de contenidos científicos validados y sin el respaldo de entidades acreditadas científicamente o profesionalmente son altamente peligrosas y han de ser denunciadas sin reparos.

No somos la Santa Inquisición ni el faro de Alejandría; denunciamos las pseudoterapias engañosas y, sobre todo, las más peligrosas por responsabilidad profesional y colegial médica y por nuestro compromiso con el buen quehacer médico, la salud y la seguridad en la atención a los ciudadanos y los pacientes.

Quizás la homeopatía es la práctica más extendida entre estas pseudoterapias, recomendada incluso por algún médico, ¿qué medidas se toman desde la OMC para frenar estas actuaciones por parte de los profesionales?

La utilización de productos homeopáticos que nosotros no reconocemos como verdaderos medicamentos constituye una falsa terapia basada en una pseudociencia que es la homeopatía, que tampoco reconocemos como rama de la Medicina científica ni como especialidad médica ni como área de capacitación específica médica con reconocimiento legal en nuestro país. Estos productos utilizados de forma alternativa o complementaria para afecciones graves en los pacientes constituyen un fraude sin ninguna evidencia científica más allá del posible efecto placebo, por lo que han de ser retirados de la venta en oficinas de farmacia y no han de sustituir en ningún caso a un medicamento validado científicamente para una enfermedad concreta.

Pero no sólo está la homeopatía; entre las pseudoterapias más peligrosas están todas aquellas que tienen que ver con el ámbito de la denominada Nueva Medicina Germánica, que engañan a la gente con falsas esperanzas de curación de todo tipo de enfermedades, desde el cáncer a la malaria, el sida o el autismo.

¿Y en cuanto a los pacientes? ¿Considera que se está haciendo el trabajo suficiente para hacer entender a las personas que la medicina alternativa puede ocasionar serios perjuicios?

Nosotros no reconocemos el término medicina alternativa ni medicina complementaria para referirse a este tipo de prácticas, que no tienen reconocimiento legal ni sustrato académico reconocido que las soporte, ni evidencia científica que las respalde, ni crédito en la comunidad científica y académica internacional.

Nuestro compromiso con los pacientes es el de informar sobre la verdadera ciencia, los tratamientos efectivos y basados en datos, la buena calidad del acto médico en la asistencia, la relación de confianza médico-paciente que ha de ser preservada en todo momento y la seguridad en los actos y actuaciones médicas. 

¿Qué interés económico hay detrás de todas estas pseudociencias?

Tenemos constatadas muchas empresas, varias de las que facturan varios millones de euros al año, cuyo negocio se basa en presentar como terapéuticas y científicas propuestas que no lo son. Ese volumen de facturación y el hecho de que su negocio dependa de estos engaños les permiten sofisticar hasta límites tremendos sus herramientas de comunicación y difusión de mensajes, con campañas de comunicación que nada tienen que envidiar a las de grandes multinacionales. De hecho, algunas de dichas empresas son grandes multinacionales y están asentadas en nuestro país, como Boiron o Heel.

Algunos países como Francia o Alemania ―y Suiza por cercanía― vieron surgir varias de las propuestas pseudoterapéuticas que afectan a toda Europa, y la laxitud para acomodarlas “por tradición” en su seno provoca que otras muchas medren sin encontrar una oposición relevante. Hay que modificar las Directivas Europeas que permiten que prácticas pesudocientíficas y pseudoterapeúticas tengan un amparo, totalmente absurdo y discriminatorio en su legislación. 

¿Dónde está realmente el debate ético en este asunto?; porque supongo que es algo que trasciende más allá de lo puramente económico, teniendo en cuenta que estas pseudoterapias no son meros placebos...

Vivimos en sociedades desarrolladas en las que, gracias a los avances científicos, hemos progresado notablemente en el tratamiento y alivio de las numerosas enfermedades que aquejan al ser humano. La sociedad en su conjunto espera de los profesionales médicos un abordaje científico y ético de los problemas de salud.

El riesgo de asumir que las pseudoterapias tienen un papel en el adecuado tratamiento del sufrimiento humano va unido al debate ético del papel del placebo en la terapéutica, cuando existe una alternativa terapéutica médica con evidencia científica ó efectiva para el proceso de que se trate.

La razón científica siempre debe formar parte de la razón ética en todas nuestras actuaciones como médicos, y sin la primera no puede construirse la segunda.

¿Sabe si desde los colegios farmacéuticos se está luchando de forma paralela para no suministrar productos de escasa base científica?

No me corresponde a mí opinar desde un punto de vista corporativo institucional de lo que otras corporaciones profesionales del ámbito sanitario deciden; allá cada uno con su forma de actuar y su responsabilidad ante la sociedad, los profesionales a los que representa y los usuarios, clientes o pacientes, a los que se ha comprometido atender con profesionalismo y honestidad. Es evidente que todos hemos de trabajar en beneficio del paciente.

Nosotros lo que estamos propiciando son alianzas con todas las corporaciones profesionales y las asociaciones de pacientes e informadores sanitarios que quieran formar parte de este objetivo común y en ello estamos empeñados. El recientemente creado Observatorio de la OMC contra las pseudociencias, pseudoterapias, intrusismo y sectas sanitarias es una excelente herramienta para informar e intentar evitar este tipo de prácticas  y está a disposición de quien quiera acceder a él entrando en la web del CGCOM; y, por supuesto, a disposición y para colaborar en coordinación con los Colegios Médicos y otros Colegios sanitarios, Consejerías de Sanidad, Administraciones públicas y grupos parlamentarios, Comisiones de Sanidad y Ministerios del ramo.

¿Qué daños está produciendo hoy en día este tipo de terapias en los pacientes?

Estas pseudoterapias basadas en la falsa ciencia representan un gran peligro por varias razones; desde causar graves problemas de salud e incluso la muerte, hasta retrasos peligrosos en la aplicación de fármacos, procedimientos y técnicas reconocidas y avaladas por la comunidad científica, pasando por daños económicos y morales, el encarecimiento de los procesos, el intrusismo en la profesión médica e incluso la entrada a formar parte de algunas sectas.

Muchos de ellos justifican su confianza en estas prácticas porque la Medicina no ha cumplido sus expectativas; ¿hasta qué punto la desesperación, especialmente en pacientes oncológicos, juega un papel importante?

El factor humano es fundamental en todos los aspectos de la vida, y en situaciones de especial fragilidad y vulnerabilidad constituye un reto; no solamente de salud pública y aplicación del estado de los avances científicos, sino un reto personal y familiar de primer nivel, difícil de gestionar en la mayoría de las ocasiones. 

Es por ello que el paciente en ésta situación  ha de recibir toda la ayuda y el apoyo necesario de los profesionales sanitarios con un trato profesional, humano integral y de excelencia y  una información contrastada, fiable  y responsable. El estado actual de la ciencia y el increíble avance en las terapias oncológicas actuales permite que cerca del 50% de los cánceres diagnosticados puedan tener un  buen pronóstico a los 5-10 años de su diagnóstico, lo cual era totalmente impensable hace escasas décadas. Confiar en los avances científicos y en casos irreversibles en los cuidados al final de la vida significa un avance en la atención cuando estamos en el proceso de enfermar y ha de apartarnos de prácticas engañosas o fraudulentas. 

Los médicos deben saber que algunos grupos de pacientes, como pacientes con cáncer, enfermedades psiquiátricas o enfermedades crónicas graves y niños, son particularmente vulnerables a los riesgos asociados con las prácticas pseudocientíficas o pseudoterapeúticas alternativas no contrastadas con métodos de evidencia, y tienen la obligación profesional y ética de informar a sus pacientes de tal circunstancia y, en su caso, denunciar dichas prácticas, si conocen que se están produciendo, a su Colegio Médico.