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Martes, 9 Agosto 2022

Dr. Alberto Lafuente: “Los médicos cooperantes no somos salvadores del mundo, solo aportamos nuestro apoyo”

13/09/2012

El Dr. Alberto Lafuente es Miembro de la Comisión Técnica FRCOMS, Vicesecretario del Colegio de Médicos de Navarra y Responsable de la Oficina de Cooperación de Navarra abierta recientemente. Este experto en ayuda de emergencia, que ha prestado su apoyo en diversas catástrofes internacionales como el terremoto de Haití, el conflicto bélico de Afganistán, los terremotos de Pakistán (octubre de 2005), o los dos de Indonesia (junio de 2006 y septiembre de 2009) nos habla en esta entrevista, de su experiencia como médico cooperante y de cómo la crisis les obliga a reinventarse para seguir ayudando

Madrid, 11 de septiembre de 2012 (medicosypacientes.com)

El Dr. Alberto Lafuente es Miembro de la Comisión Técnica FRCOMS, Vicesecretario del Colegio de Médicos de Navarra y Responsable de la Oficina de Cooperación de Navarra abierta recientemente. Este experto en ayuda de emergencia, que ha prestado su apoyo en diversas catástrofes internacionales como el terremoto de Haití, el conflicto bélico de Afganistán, los terremotos de Pakistán (octubre de 2005), o los dos de Indonesia (junio de 2006 y septiembre de 2009) nos habla en esta entrevista, de su experiencia como médico cooperante y de cómo la crisis les obliga a reinventarse para seguir ayudando.

¿Qué llevó a un especialista en Anestesiología y Reanimación a  convertirse en médico cooperante?

Una de las cosas fundamentales es la ilusión por ayudar y dar aquello que te han dado durante tu profesión médica, poder repartirlo y ser un poco más justos en este mundo. Dentro de la especialidad de anestesia una de las cosas primordiales es controlar el dolor y en estos países hay mucha gente, en situaciones críticas, a las que hay que controlar muy bien el dolor. Además, creo que te llega un momento en el que tienes experiencia y formación y piensas “ahora es cuando ya puedo dar lo mejor de mí”.

¿Cómo afronta un médico cooperante las situaciones de crisis?

Hay que afrontarlas con muchísima tranquilidad, en situaciones de crisis lo más importante es la serenidad. El médico cuenta con el bagaje de su experiencia y formación, tanto en gestión de crisis como en sanitaria. Tienes que saber que no vas a salvar el mundo, si no que vas a aportar un cierto apoyo y que lo importante de todo es la gente local. Nosotros hacemos un aporte para que ellos puedan acoger de nuevo sus responsabilidades y una vez esto sucede, es el momento de desaparecer. Nuestro planteamiento es por tanto, el del médico sólo en la fase de emergencia.

¿La mejor ayuda en emergencia podría ser la prevención?

Estoy totalmente de acuerdo. La mejor ayuda a estos países es la prevención, bien de sistemas de gestión para que no ocurran cosas o para cuando ocurran saber cómo afrontarlas, sistemas de alarmas…etc. Hay múltiples ejemplos en todo esto. En diciembre del año pasado, con la financiación de la Agencia Española de Cooperación, de la que era director, se trajo a España gente de  Bangladesh, Filipinas, Vietnam y otros países de Asia para formarles en gestión en caso de situación de catástrofe. Creo que la prevención es la esencia y formarles para ello es la base.

Ha trabajado usted en multitud de escenarios: terremotos, inundaciones, guerras… ¿qué diferencias encuentra  un médico a la hora de trabajar en uno u otro escenario?

Hay muchas diferencias. No es lo mismo trabajar en un terremoto donde vas a encontrar de forma súbita patología traumática y dolor, que en una inundación, donde lo primero que se daña es el sistema de atención primaria. Por tanto, la forma de tratar a los pacientes es totalmente distinta y el personal que tiene que ir también lo es.

¿Qué dificultad encuentra en trabajar en países tan distintos socioculturalmente?

Más que dificultad, creo que es un honor porque una de las cosas más importantes es el máximo respeto a la cultura y religión de estos países, lo que implica un aprendizaje continuo. Sí que hay situaciones de dificultad en las que debemos tener cuidado, de ahí la importancia de formarse no sólo a nivel técnico y médico, sino también a nivel cultural. Creo que es esencial el respeto a la cultura del sitio a donde vas. Si no existe ese respeto no vas a poder nunca dar apoyo a esta gente.

¿Qué formación debe tener un médico cooperante? A este respecto ¿debería haber una formación especial que se impartiera desde las primeras clases en las universidades?

Creo que el médico cooperante debe tener una formación específica. De hecho, nosotros desde la Fundación estamos empezando a trabajar en esa formación específica basándonos en tres pilares fundamentales: la especialidad de lo que se necesite en cada caso, la formación humanitaria y la formación cultural. Si esto se empezase a impartir desde la universidad, la gente iría muy bien preparada y daríamos la máxima sanidad que es lo que estamos buscando.

¿Qué consejos le daría a los médicos que van por primera vez como voluntarios?

Lo primero que se sientan seguros y cómodos en su profesión. Que hagan un análisis de conciencia para ver si realmente están formados y preparados para ello. Y luego que tengan un cierto grado de madurez personal para entender que no siempre puedes hacer todo, además de una elevada capacidad de frustración porque a menudo suceden cosas injustas.

¿Qué ha significado la creación del Registro Nacional de Profesionales Médicos Cooperantes y Voluntarios en la cooperación médica?

Con la creación del Registro se está viendo qué tipo de médicos es el que está acudiendo a realizar cooperación, cuáles son las necesidades de formación, de ayuda humanitaria…Hoy en día hay que considerarlo un privilegio porque es un instrumento que centraliza todos estos datos. Creo que nos va a dar un valor que no teníamos, sobre todo para saber hacia donde tenemos que ir y lo que tenemos que reforzar. Es francamente fundamental.

A través del Registro Nacional de Profesionales Médicos Cooperantes y Voluntarios se acerca de primera mano la realidad que encontrarán estos profesionales cuando viajen, ¿cree que con lo que desde aquí se prepara es suficiente o que todo es poco en relación con lo que encontrarán en su lugar de destino?

Siempre te sorprendes. Cada vez que vas a un sitio, y aunque hayas estado más veces, siempre te sorprende. Esa capacidad de sorpresa hay que mantenerla. Sí que es cierto que en la medida que nosotros demos esa formación, no sólo en el tema médico puro, esa capacidad de sorpresa va a disminuir y sobre todo, los riesgos que podemos correr van a disminuir. No obstante, los profesionales no van a salir perfectos porque al final esto es como todo, cuando sales de la universidad crees que sabes todo y al enfrentarte a la vida real te encuentras con muchas carencias. A través de la Fundación o de las oficinas que tenemos lo que queremos es darles la formación y nuestra experiencia para facilitarles el camino.

¿Qué objetivos se ha marcado el Colegio de Médicos de Navarra con la apertura de la Oficina de Cooperación?

Uno de los objetivos es acercar al médico toda nuestra experiencia para que puedan dar lo mejor de sí y evitar que se cometan los errores que hemos cometido alguno de nosotros. Queremos intentar que sea un sitio donde el médico se sienta arropado y protegido, donde podamos darle toda la formación e información, y sea un lugar de encuentro donde podamos aportar experiencia y trabajar para la mejora de la calidad asistencial. Además, desde la oficina queremos dejar muy claro que no somos los salvadores de nada sino que todo esto es una cadena de eslabones, en la que nosotros vamos a una situación de emergencia puntual, pero luego a continuación están los planes de desarrollo que son fundamentales en la labor de la ayuda humanitaria.

¿Qué aporta la Fundación FRCOMS a los colegiados que quieran irse a realizar cooperación?

La Fundación nos está dando la base para que los colegios nos podamos lanzar. Nos está facilitando absolutamente todo, tanto de información, certificados de idoneidad, nos actualiza constantemente posibles cursos…etc. Lo que ha hecho la Fundación es darnos el empujón, facilitarnos todo y decirnos “aquí nos tenéis para lo que queráis”. Creo que, francamente tenemos suerte de poder disponer de una Fundación como ésta.

¿Qué repercusión está teniendo la actual situación de crisis por la que atravesamos, en el número de profesionales que deciden ser cooperantes? ¿Ha disminuido o por el contrario el sentimiento de solidaridad con los más necesitados ha brotado y el número es aún mayor?

No dispongo de datos objetivos, pero sí estoy intuyendo que la solidaridad está aumentando. Con menos medios y con más dificultades, pero la gente solidaria está saliendo otra vez. Con ilusión no hay ningún problema.

¿Cómo están afectando los recortes en las ayudas a los proyectos de cooperación?

Se nota claramente. Ahora hay menos ayudas pero eso no nos puede servir como justificación de abandono y más con todo el trabajo que ya llevamos hecho. Esto significa que tenemos que reinventarnos para dar aquello que realmente necesitan los países donde vamos a echar una mano. Aunque falte dinero, si hay ilusión se puede seguir trabajando. Es más difícil, pero hay que seguir luchando. No vale para nada quejarse y dejarles. La gente que tenemos el gusanillo de la cooperación dentro tenemos que seguir luchando por esto. Con más dificultades pero con la misma ilusión. Hay que intentar darles lo mejor que podamos.