Campaña medicina rural

Viernes, 12 Agosto 2022

Defensa de la colegiación universal de los médicos por razones inherentes a la seguridad del paciente

07/04/2011

El presidente de la Federación de Asociaciones Científico-Médicas Españolas (FACME), el doctor Juan Manuel Bajo Arenas, esgrime en este artículo los motivos que le mueven a defender la colegiación universal. Como opina, "siempre será mejor que el control lo ejerzan las corporaciones profesionales que no el propio segmento empleador que se convierte en juez y parte"

Madrid, 6 de abril 2011 (medicosypacientes.com)

Descripción de la imagen

Doctor Bajo
Arenas.

Personalmente, defiendo la colegiación universal por razones inherentes a la seguridad del paciente, existe un control sobre la titularidad y conocimiento médico, por razones de ética, por razones de retroacción y orden. Siempre será mejor que esta labor la ejerzan las corporaciones profesionales que no el propio segmento empleador que se convierte en juez y parte.

Los Colegios profesionales se crearon al final del siglo XIX con unas características propias que supusieron una contribución al desarrollo de la Medicina y a su correcto ejercicio y que al presente deberían ser respetadas. Es más, la aplicación de las nuevas tecnologías en Medicina, su eficacia y eficiencia y el cambio cultural introducido por los derechos de los paciente plantean importantes cuestiones éticas.

Los Colegios poseen como ocupación primordial la deontología profesional y el control racional de este desarrollo, labor en la que difícilmente pueden ser sustituidos por otros organismos. Esa colegiación universal, a mi entender, a quien más defiende es a los pacientes puesto que su inicio y en su caso la validación periódica, protegería a éstos de una mala práctica profesional y, en gran medida, velaría por un ejercicio ético y humanista.

Esto sólo puede conseguirse si se ampara la ordenación y los dispositivos de vigilancia desde los propios órganos colegiales. Comenzando así es como se articularán mejor y con mayor aceptación por parte de los efectores finales, pacientes y médicos. No creo en absoluto que se trate de una defensa de clase o de privilegios.

Fundamental, parece también la labor de la Organización Médica Colegial dentro del Foro de la Profesión Médica, y en colaboración con la Federación de Asociaciones Científico Médicas (FACME) debería llevar a cabo la labor de acreditación de cursos, pese al fallo reciente del Tribunal Constitucional, además del desarrollo profesional continuo y la certificación de la competencia profesional.

Igualmente este Foro está llamado, y de hecho ya lo hace, a formalizar las necesaria colaboración e interlocución con el Gobierno, comunidades autónomas y sus Administraciones.

Por todas estas argumentaciones es por lo que defiendo la colegiación universal de los profesionales de la Medicina como bien de interés público.