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Viernes, 12 Agosto 2022

Decálogo para una buena medicación del paciente mayor

29/03/2011

Las personas mayores son las principales consumidoras de medicamentos y una de las principales causas de los errores de medicación en pacientes mayores es la mala comunicación: porque se reciben de manera inadecuada las instrucciones o por problemas cognitivos del propio paciente

Madrid, 30 de marzo 2011 (medicosypacientes.com)

Iñaki Artaza, médico geriatra, director del centro sociosanitario Igurco Orue y presidente de la Sociedad Vasca de Geriatría y Gerontología (Zahartzaroa) impartió ayer en Bilbao una conferencia titulada ‘Medicamentos en las personas mayores: indicaciones, contraindicaciones y efectos no deseados’. En ella, se ha dado a conocer un decálogo para la correcta medicación en el paciente de edad avanzada.

Decálogo para una buena medicación del paciente mayor:

1.- Evitar la autoprescripción y la automedicación.

2.- Seguir las pautas de medicación prescritas por los profesionales de la medicina: recoger dichas pautas en escritos que pueden hacerse con letras grandes, además de la información oral.

3.- Consultar siempre al médico para nuevos tratamientos, incluidos los productos basados en plantas, e intentar racionalizarlos.

4.- Revisar periódicamente las prescripciones realizadas estableciendo una fecha límite.

5.- Retirar fármacos que hayan perdido su indicación.

6.- Evitar la toma de aquéllos de dudosa eficacia o no estrictamente necesarios (antienvejecimiento, afrodisíacos, antiobesidad, para el cansancio).

7.- Usar calendarios de medicación o asociar su toma con una tarea rutinaria.

8.- Los tratamientos deben iniciarse con dosis bajas y aumentarlas progresivamente, controlando los efectos terapéuticos y secundarios.

9.- Simplificarlos todo lo posible y potenciar la vía oral sobre otras vías de administración.

10.- Revisar periódicamente el botiquín y devolver a las farmacias los medicamentos caducados.

El experto ha puesto de relieve que “la importancia de una correcta medicación es clave en el paciente mayor. No se debe olvidar que este grupo de población toma diariamente, de media, entre 2 y 3 medicamentos sujetos a receta médica y que cuatro de cada diez personas mayores se automedica. Por ello, es esencial el esfuerzo de los profesionales sanitarios y de los familiares para conseguir una correcta utilización de los fármacos por parte de las personas mayores”.

Iñaki Artaza ha hecho hincapié en la posibilidad de que un uso incorrecto de los fármacos derive en errores de medicación, efectos secundarios o interacciones. “Los errores de medicación son incidentes prevenibles que pueden dañar al paciente o dar lugar a un uso incorrecto de los medicamentos y pueden ser tan cotidianos como confundir fármacos que tienen envases parecidos. Los errores de medicación son más frecuentes entre las personas mayores (3,47%) que en la población general (1,6%)”, ha recalcado.

Por su parte, “los efectos secundarios causan un 17% de los ingresos hospitalarios, de los que casi un tercio de ellos –el 30%- son prevenibles. Por último, están las interacciones, que suceden cuando un tratamiento provoca cambios o efectos indeseados en otra medicación que el paciente mayor está tomando de manera simultánea, así como las reacciones alérgicas, en las que una respuesta inmune reacciona ante algún componente farmacológico”.

El director del centro sociosanitario Igurco Orue y presidente de la Sociedad Vasca de Geriatría y Gerontología ha señalado que “los fármacos más frecuentes en este peligroso hábito [la automedicación] son los analgésicos y antiinflamatorios, así como laxantes, antiácidos y algunos tranquilizantes”. De igual modo, ha llamado la atención sobre “los derivados de las plantas, que también pueden producir interacciones y efectos no deseados”.

Entre las causas que más errores propician en el tratamiento con fármacos de las personas mayores “que son el grupo social que más medicamentos consumen”, el médico geriatra ha señalado “los errores de comunicación”, provenientes de un doble origen: Por un lado, ocurre que la persona mayor “no recibe una información completa, exacta y clara sobre la medicación por parte del médico u otros profesionales sanitarios”. Por otro, “se da también el caso de que problemas cognitivos del propio paciente –como la pérdida de memoria o la reducción de la capacidad visual o auditiva- provoquen dificultades de comprensión de las pautas a seguir”.