Sábado, 22 Septiembre 2018

Balance VPC 2017

Cerca de 17.000 médicos colegiados ya han obtenido su diploma de Validación Periódica de la Colegiación

Un total de 16.884 médicos colegiados ya han obtenido el diploma de Validación Periódica de la Colegiación (VPC), un proceso registrado por la Organización Médica Colegial (OMC) y que se realiza a través de los Colegios de Médicos de todo el territorio español. A ello se suman los cerca de 20 acuerdos que hay establecidos con Sociedades Científicas para llevar a cabo la recertificación

Madrid 21/12/2017 medicosypacientes.com/S.P.
Los Colegios de Médicos de Asturias, Sevilla, Madrid y Cádiz, se encuentran a la cabeza en nº de certificados VPC expedidos.
Los cinco Colegios de Médicos que han otorgado el mayor nº de certificados VPC a los profesionales que así lo han solicitado han sido: Asturias (2.293); Sevilla (2.024); Madrid (1.650); Cádiz (1.272); y Alicante (1.055). Estas cifras confirman la consolidación del procedimiento, como señaló al respecto el secretario general de la OMC, Dr. Juan Manuel Garrote, quien ha expresado, además, su satisfacción por el grado de concienciación mostrado tanto por los Colegios de Médicos como por los propios colegiados.
 
Mientras, otros Colegios de Médicos, de momento, registran un nº de certificados más bajo como Tarragona (1); Melilla (2); Tenerife (5); A Coruña (7); y Teruel (10). Al respecto, el Dr. Garrote ha querido insistir en que la Validación Periódica de la Colegiación se ha convertido en una acreditación necesaria para que los médicos puedan demostrar a la sociedad que están preparados para poder seguir ejerciendo. En este sentido, considera fundamental que las Juntas Directivas de aquellos Colegios de Médicos con el índice más bajo de VPC comiencen a concienciarse de la necesidad de validación de sus colegiados.
 
El secretario gral. de la OMC ha destacado algunas de las principales ventajas que ofrece la VPC a los colegiados, entre ellas, poder comprobar la idoneidad legal de que gozan los profesionales tanto en el ámbito jurídico como deontológico, “algo que nos parece necesario para poder seguir ofreciendo calidad en la atención a los pacientes”, afirmó.
 
Además, -añadió- “los médicos van a tener la oportunidad de que su salud sea revisada de forma periódica, que va a servir, entre otras cosas, para garantizar que el profesional puede ejercer la labor que está desempeñando y como aval para la ciudadanía.
 
La VPC se sustenta, por tanto, en tres fines, principalmente: en primer lugar, asegurar a la sociedad en general y al paciente, en particular, que los médicos que disponen de dicha certificación reúnen los estándares para ejercer como médicos; en segundo lugar, garantizar que los profesionales que ejercen como tales se comprometen con el proceso VPC a que sus actos profesionales estén avalados por las estructuras profesionales; y tercero, que los organismos co-reguladores puedan en todo momento rendir cuentas a la sociedad de la calidad de los actos médicos. De ahí, como destacó, el Dr. Garrote “su necesidad y su posible obligatoriedad en el futuro”.  
 
Como recordó el secretario gral., el origen de este procedimiento va de la mano de la transposición de la Directiva europea de Cualificaciones Profesionales, fijada, en principio, para 2016, y que finalmente, con un año de retraso, quedó plasmada en Real Decreto 581/2017, en vigor desde el pasado mes de julio. “Fue la transposición de la directiva europea la que, en un momento dado, nos empujó a formar parte de la revalidación y lo que motivó la puesta en marcha, por parte de la OMC, del sistema de Validación Periódica de la Colegiación (VPC), aprobada en Asamblea en febrero de 2015, con una cadencia de un año para su entrada en vigor”, como recuerda su secretario gral.
 
Si bien en un principio se planteó como “exigible”, el Ministerio de Sanidad, como explicó el Dr. Garrote, “ha tenido la precaución al transponer la directiva de otorgar el carácter de voluntaria a la primera fase de la recertificación”, algo que desde la OMC “se considera más acertado que si se hubiera otorgado el carácter de obligatoriedad”.
 
El paso siguiente: Re-certificación
 
Mientras la VPC se centra en la idoneidad de cuestiones del ámbito colegial, como si el profesional ejerce realmente dentro del ámbito asistencial, si su estado de salud es el adecuado para ejercer de médico especialista y la inexistencia de mala praxis del solicitante, el paso siguiente a dar es el de la VPC-R (re-certificación), que se interesa por el mantenimiento de la competencia profesional y muy especialmente por las competencias propias de un especialista. Por ello, las Sociedades Científicas, poseedoras del conocimiento de cada especialidad, y responsables de hacer entrega a los profesionales conjuntamente con el CGCOM, de las correspondientes credenciales de re-certificación.
 
De esta forma, el CGCOM, a lo largo de 2017, ha firmado acuerdos con una serie de Sociedades Científicas en materia de validación y recertificación profesional. Se adhirieron a este procedimiento las Sociedades Científicas de Medicina Interna (SEMI) y de Radiología Médica (SERAM), además de la Asociación Española de Cirujanos (AEC).
 
Con estas firmas son cerca de una veintena el número de Sociedades Científicas que, desde el inicio, se han sumado a este procedimiento: la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), con las tres Sociedades de Atención Primaria –Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) y la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), que trabajan activamente en dicho procedimiento.
 
En los mismos términos se firmaron con la Sociedad Española de Urgencias y Emergencias (SEMES), la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR); la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH); y la Asociación Española de Biopatología Médica-Medicina de Laboratorio (AEBM-ML).
 
También están adheridas al acuerdo las Sociedades Españolas de Cirugía Pediátrica (SECP), de Patología Digestiva (SEPD) y sus filiales, además de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) y la de Oncología Médica (SEOM) y la de Otorrinolaringología (SEORL).