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Viernes, 12 Agosto 2022

Bronquitis crónica y calidad de vida

31/08/2012

Los bronquios son los tubos que conectan el aire exterior, desde la boca y por la laringe, con los pulmones. El término “itis” se usa en medicina para describir una inflamación, siendo bronquitis una inflamación de los bronquios, que produce mucosidad en el interior del tubo y hace un efecto de tapón, dificultando la entrada normal de aire. El organismo se defiende con tos para expulsar esa mucosidad y mantener el tubo libre, facilitando así la entrada adecuada de aire dentro de los pulmones. Hablamos de enfisema cuando las zonas afectadas por una enfermedad son la continuación de los bronquios (bronquiolos y alvéolos), y pierden su función. Bronquitis crónica y enfisema constituyen lo que llamamos Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), caracterizada por tos y expectoración mantenida durante tres meses al año y al menos durante dos años, sin otra causa que justifique estos síntomas.

Segovia, 3 de septiembre de 2012 (medicosypacientes.com)

Dr. Juan Manuel Garrote. Los bronquios son los tubos que conectan el aire exterior, desde la boca y por la laringe, con los pulmones. El término “itis” se usa en medicina para describir una inflamación, siendo bronquitis una inflamación de los bronquios, que produce mucosidad en el interior del tubo y hace un efecto de tapón, dificultando la entrada normal de aire. El organismo se defiende con tos para expulsar esa mucosidad y mantener el tubo libre, facilitando así la entrada adecuada de aire dentro de los pulmones. Hablamos de enfisema cuando las zonas afectadas por una enfermedad son la continuación de los bronquios (bronquiolos y alvéolos), y pierden su función. Bronquitis crónica y enfisema constituyen lo que llamamos Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), caracterizada por tos y expectoración mantenida durante tres meses al año y al menos durante dos años, sin otra causa que justifique estos síntomas.

La EPOC es una de las causas de enfermedades crónicas más frecuentes, padecida por el 9% de la población entre 40 y 70 años, pero si observamos sólo a los mayores de 60 años, el porcentaje de personas que lo padecen es del 25%, es la cuarta causa de muerte entre los mayores de 65 años y la gran mayoría de las personas ignoran que la sufren.

Aunque son muchos los factores que influyen en el origen de la enfermedad, el principal es el tabaco, por eso en España y hasta ahora era una enfermedad más frecuente entre varones. Otras causas que influyen son las laborales, (humos, polvos, sopladores de vidrio…) y algún déficit de sustancias propias del cuerpo (alfa 1 antitripsina), dermatitis atópica, asma intrínseca…

Lo que parece determinante es que la exposición mantenida y continua de sustancias irritantes en personas predispuestas a padecer la enfermedad, terminan produciéndola; es decir, poniendo esta afirmación en sentido contrario, podemos decir que la retirada de la exposición de estas sustancias, como el tabaco, cuando el deterioro no es definitivo, puede llevar a la curación total de los bronquios.

Los síntomas de esta enfermedad, además de los ya mencionados de tos y expectoración son dificultad respiratoria o sensación de ahogo, mucho más pronunciado en la persona que padece enfisema, y que en momentos avanzados de la enfermedad termina complicándose con una insuficiencia cardiaca. Se añaden con frecuencia infecciones respiratorias frecuentes, derivado de unos pulmones débiles.

Además de la prevención primaria (aquella que se hace para no padecerla), cuando la EPOC está instaurada se debe aplicar la prevención secundaria, que consiste, además de tomar los fármacos pertinentes que nos receta el médico en la consulta, en la vacunación contra la gripe y neumococo, la retirada de irritantes (que por sentido común y consejo de los médicos hacemos), y tomar medidas para evitar reagudizaciones,  siendo fundamental la actividad física, pues previene las descompensaciones y mejora la sensación de ahogo.

Para que a una actividad se le denomine ejercicio, ha de conllevar que se acelere el ritmo de respiración y que se acelere el ritmo cardiaco; si no se dan estas circunstancias no estamos hablando de ejercicio. El ejercicio en el paciente con EPOC se debe realizar al menos 3 días en semana durante 30 minutos cada día, y solo está contraindicado cuando se ha padecido un infarto de miocardio o angina de pecho en el último mes, practicándolo con cierto cuidado si existe habitualmente una tensión arterial de 180/100 o una taquicardia de 120 latidos por minuto. El ejercicio en las personas que padecen EPOC debe tener al menos dos características: que parte sea aeróbico (practicado al aire libre) y que aumente la masa muscular, fundamentalmente tórax y abdomen. Se recomienda comenzar a ejercitarse de forma progresiva, y una vez establecido un ejercicio adecuado (que canse pero no agote), se realice de forma sistemática por series, más suaves los primeros minutos, los centrales más intensos, sin sobrepasar los 120 lpm y los finales otra vez más suaves. Para fortalecer la musculatura superior se pueden levantar pesas (no grandes esfuerzos), y para realizar ejercicios aeróbicos el andar, correr levemente o montar en bicicleta son ejercicios adecuados.

La alimentación es también una parte importante del cuidado del enfermo bronquítico crónico, siendo recomendable comer entre 4-5 veces al día, utilizando alimentos fáciles de masticar, y haciéndolo de forma pausada, debiéndose evitar las bebidas gaseosas.

Es importante detectar los síntomas de alarma que indican un empeoramiento de la enfermedad, y ante los cuales debe acudirse al médico, como son la fiebre, mayor dificultad para respirar acompañada de sensación de sueño, hinchazón de piernas, o cuando se encuentre desorientado.

Lectura recomendada:

http://www.scribd.com/doc/28697081/Guia-de-EPOC-para-pacientes#

Entrenamiento físico y educación como parte de la rehabilitación pulmonar en pacientes con EPOC

KATHERINE MARÍN D.*, REBECA LAUDE P.** y CECILIA MORALES D.***

 

Juan Manuel Garrote Díaz

Médico de Familia

Presidente ICOM Segovia