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Martes, 9 Agosto 2022

Asistencia sanitaria "express", ¿una nueva forma de "comercializar" Medicina?

13/09/2008

“Una nueva forma de ir al médico”, importada de EE.UU. se ha instalado en España en grandes superficies comerciales. Traducida su denominación como “clínicas al minuto”, se trata de recibir asistencia “express” para males menores sin necesidad de cita previa ni de tiempo de espera. La profesión médica española tiene sus dudas a cerca de este tipo de atención que puede convertir al acto médico en “un bien consumible” al alcance en cualquier momento

Madrid, 12 de septiembre 2008 (Redacción)

Asistencia sanitaria “express”

Los resultados de una reciente encuesta sobre salud infantil elaborada en un centro hospitalario adscrito a la Universidad de Michigan en EE.UU. revelan que el 16 por ciento de las familias recurren a las “clínicas al minuto” para atender las necesidades de Atención Primaria de sus hijos, porcentaje que tiende a incrementarse hasta un 25 por ciento en los próximos años, según augura el propio estudio.

La peculiaridad de estas “clínicas al minuto” norteamericanas radica en estar ubicadas en supermercados, tiendas de descuento o farmacias, los tiempos de espera son breves y están capacitadas para atender problemas de salud comunes como dolor de garganta, otitis o cuadros infecciosos agudos.

Esta tendencia comienza a darse también en España de manos de empresas como MiniClinic Centros Médicos S.L., la cual con el eslogan de “una nueva forma de ir al médico” ya tiene abierto su primer centro en un local en un conocido centro comercial de Madrid, en horario de 10 de la mañana a 9 de la noche. Un espacio suficiente, según su fundador, el alergólogo José Antonio Martín Rodríguez, para ofrecer, a través de pequeñas clínicas en centros comerciales de “primer nivel”, “una oferta de servicios también innovadora”.

Como ha explicado a “Médicosypacientes” el doctor Martín, su enfoque está orientado a la resolución inmediata de necesidades básicas en salud. Urgencias menores, riesgo cardiovascular, programa antiobesidad y de deshabituación tabáquica, pasando por pruebas de alergia o inoculación frente a la gripe, constituyen el grueso de sus prestaciones. En definitiva, se trata de atender patología aguda menor en adultos y niños mayores de dos años, a la que se suma un menú de servicios preventivos, tales como cardio-chequeo, control del sobrepeso y de deshabituación tabáquica, entre otros.

Según garantizan los responsables de la empresa dedicada de esta nueva práctica asistencial, las necesidades de salud del usuario se resuelven en un entorno agradable, sin necesidad de cita previa, sin, prácticamente, esperas, y en caso de que ocasionalmente las hubiera, sugieren que no tienen porqué realizarse necesariamente en la sala de espera, sino que “puede aprovecharse el tiempo para resolver otras necesidades en el centro comercial”. Con respecto a la calidad del servicio, como asegura Martín Rodríguez, “todos los servicios se ajustan a los protocolos y guías clínicas elaboradas por Sociedades Científicas”, además, como añade, “nuestros programas son estrictamente médicos y no incluyen la comercialización de productos”.

La iniciativa cuenta, según se indica, con la participación y el apoyo de Caja Navarra, a través de su red de empresas innovadoras Eurecan, y de la Empresa de capital público ENISA. Además tiene establecido un concierto con SERSANET, sociedad, con sede en Madrid, encargada ofrecer servicios de asistencia sanitaria. La idea de Miniclinic es ampliar el número de conciertos con otras aseguradoras.

Una atención sanitaria distinta a la convencional

Esta nueva fórmula asistencial al más puro estilo norteamericano, país donde el número de de clínicas de este tipo se acerca a 1.000, tiene como finalidad no fidelizar al paciente sino la resolución inmediata de necesidades básicas en salud. Una idea importada del sistema de salud norteamericano, muy distinto al español, “aunque no tanto como se piensa –según Martín Rodríguez- porque lo más parecido son las necesidades del consumidor”.

Encuadrada en el ámbito del ejercicio de la Medicina privada, lo que de esta nueva práctica asistencial le puede incumbir, por ejemplo, al Consejo General de Colegios de Médicos como bien indica su representante nacional de Atención Primaria Urbana el doctor Jerónimo Fernández Torrente, es “vigilar que cumple con lo establecido por la Ley, y concretamente con el R.D. 1277/2003 relativo a la autorización de centros, servicios y establecimientos sanitarios, en cuyo preámbulo se concreta que “los centros y establecimientos sanitarios, cualquiera que sea su nivel, categoría o titular, precisarán autorización administrativa previa para su instalación y funcionamiento”. Por tanto, como añade, “la advertencia que tenemos que hacer a los usuarios de estos centros no es sólo que tienen que ir con garantías de que el profesional que va a atenderles reúne las competencias que exigen para ello sino que han de tener cuidado con las ofertas que allí puedan realizarse sobre determinados tratamientos, dada la publicidad engañosa que existe en la actualidad”.

¿Comercialización de la Medicina?

Sin embargo, la filosofía de este tipo de Medicina “express” no llega a convencer a representantes del colectivo médico como es el caso del vocal nacional de ejercicio libre de la OMC, el doctor José Ignacio Catalán, quien llega a suponer que “hasta el ejercicio de la profesión puede “quedar desprestigiado”. A su juicio, “a simple vista parece una forma de comercializar la Medicina, que no de ejercerla, porque en la Medicina privada la medicina no se comercializa sino que se ejerce”.

Este representante profesional defiende por encima de todo el acto médico que, tratándose de este caso, sospecha de su carácter "provisional". "Debe ser realizado con garantía y honradez -según esgrime- desde el principio hasta el final, explicando las consecuencias del mismo, y a ser posible por el mismo médico y sus colaboradores, si se precisa".

A Catalán, además, le preocupa lo que suceda con la historia clínica que se le hace en este tipo de centros. “No se puede abrir una historia clínica de un paciente en un momento determinado y dejarla ahí sin más porque eso no es ejercer medicina privada. Se exige una continuidad, un seguimiento, y que el médico se responsabilice del acto médico no en un momento determinado, sino a la larga”.

Martín Rodríguez reconoce, al respecto, que “algunos pacientes nos han llegado a demandar continuidad y eso intentamos manejarlo según el caso, porque, lo que no podemos es renunciar a nuestro principio que es añadir valor en determinadas situaciones pero no buscamos el seguimiento del paciente”.

A la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), a bote pronto, y como ha expresado su vicepresidente, el doctor Josep Basora, le parece que “en estos espacios de salud en grandes superficies, el trato que se le da a la salud es el de un bien de consumo, como un producto que se desecha cuando no hace falta”.

Sin entrar de lleno a juzgar este modelo asistencial en sí, lo que sí le da la impresión al doctor Basora es que de expandirse “puede llegar a generar una tendencia de convertir la atención médica en “un bien consumible al alcance en cualquier momento”, lo cual, a su criterio, “invita poco a una sanidad responsable por parte del usuario y del sistema”. “Al servicio sanitario hay que ir con otro talante, de una forma ordenada, bajo una necesidad de salud no de forma ‘aquí te pillo, aquí te consumo”.

Por su parte, la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) si bien no ve pegas desde el punto de vista del libre ejercicio y, por tanto, piensa “que cada profesional puede hacer sus ofertas donde estime más conveniente”, sí muestra su preocupación por que se respete la calidad de los servicios que se presten en estos consultorios. En declaraciones de su presidente, el doctor Benjamín Abarca, “España es un país libre, donde se puede hacer esta oferta y el ciudadano ser maduro para saber elegir lo que quiere obtener. No se puede caer en una sociedad intervencionista. La Administración ha de regular perfectamente lo que es la apertura de los centros. La OMC debe exigir que la publicidad que se haga al respecto se adecue a las normas éticas, y las Sociedades Científicas deben exigir que se mantengan unos estándares de calidad claros”.

Para el ex vocal nacional de ejercicio libre y actual presidente del Consejo Extremeño de Colegios de Médicos, Pedro Hidalgo, en este sentido, opina que no es tanto una cuestión de si gusta o no, o si se está de acuerdo o no, sino de comprobar que se cumple la normativa que le atañe, que pivotaría sobre todo en cuatro normas: la LOPS, El R.D. de autorización de centros y establecimientos sanitarios, la Ley de Autonomía del Paciente; y también la Ley de Protección de Datos. “Cumpliendo este espectro legislativo, el médico está capacitado para abrir un centro sanitario en un estado de libre mercado”, centro que el R.D. 1277/2003 lo distingue de establecimiento sanitario, calificativo reservado a las farmacias, ópticas o botiquines.

El responsable de Miniclinic es tajante, al respecto. “Lo tenemos todo cumplido y con los papeles en regla. Hemos sido sometidos al mismo proceso de autorización de clínicas que cualquier otra, por parte de la Consejería de Sanidad de Madrid, habiéndosenos requerido, además, los títulos y colegiación del personal de las consultas”.

Perfil del profesional y tarifas

El perfil de profesional que presenta Miniclinic a la hora de publicitarse es el de profesionales médicos y de enfermería “altamente cualificados”. “Nuestros médicos son de Familia que trabajan en centros de salud y que están perfectamente capacitados porque se dedican a ello a diario”, asegura Martín Rodríguez. Sin embargo, de la crisis de profesionales no escapa nadie, y son varias las ofertas de empleo insertadas, en los últimos meses, por Miniclinic con el fin de reclutar médicos con una experiencia mínima de un año; con el título de MIR en Familia; con contrato indefinido; y con un salario de 24 euros brutos la hora, más incentivos de 24 euros/hora laborable; y 26 en fin de semana.

En cuanto al coste de la asistencia, el promotor de Miniclinic defiende que “las tarifas son bastante asequibles”. Así está establecido que la atención a urgencias menores se cobra a 49 euros, al igual que las pruebas de alergia; Los servicios preventivos oscilan entre 59 euros, en el caso de un cardio-chequeo, hasta 169 euros por un programa de deshabituación tabáquica que incorpora una sesión informativa y una cooximetría, una exploración para conocer la cantidad de monóxido de carbono que una persona tiene en el aire que espira.

Al representante nacional de ejercicio libre de la OMC le parece que se trabaja con precios inferiores a los que utilizan otros médicos de ejercicio privado, y, a su juicio, “trabajar por debajo del costo y con precios inferiores a los que utilizan otros médicos de ejercicio privado, no es más que “competencia desleal”.

Finalmente, el doctor Catalán se detiene en analizar otro aspecto de interés tanto para los usuarios como para los profesionales como es la aplicación de la reciente Ley de Sociedades Profesionales en este tipo de clínicas. Lo que más le llama la atención a este representante de la OMC es lo que establece dicha normativa en su preámbulo, en base a lo cual, argumenta que "si bien este tipo de ‘macrosociedades’ quedan fuera del ámbito de aplicación de la ley, no obstante, se aplica con todo rigor a los profesionales individuales que comparten un acto médico con sus pacientes. Quieran asociarse o no los profesionales, el espíritu de la ley les será aplicado en el caso de una demanda contra cualesquiera que hayan participado en el mismo acto médico".

La duda final que asalta al doctor Catalán tiene que ver con la defensa de los intereses del paciente, “partiendo de que la Ley de Sociedades Profesionales exime a las ‘macrosociedades’ de este tipo de responsabilidades y no así a los profesionales que participan en el acto médico” “¿Quién va a responder de los derechos de los pacientes, el propio médico que haya contratado para ejecutar el acto médico en estas clínicas, o la empresa responsable?, ¿serán tratados los facultativos de la misma forma si trabajan en una clínica “express” que en una consulta a título individual?”, son cuestiones que se plantean al respecto.