Sábado, 21 Octubre 2017

Representante de Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito

Amado Philip de Andrés: “Nos gustaría incorporar DNA-Prokids en algunos proyectos regionales para luchar contra la trata de personas”

Amado Philip de Andrés, abogado y economista español, es actualmente el representante regional de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito para Centroamérica y el Caribe con sede en Panamá (UNODC-ROPAN por sus siglas en inglés). Recientemente, visitó la sede de la OMC donde analizó con el presidente de la corporación, Dr. Rodríguez Sendín, la problemática de la trata de personas y el tráfico ilícito de órganos, el papel que juega España y la disponibilidad de herramientas científicas como DNA-Prokids con el fin de potenciarse en aquellas regiones donde este tipo de delitos se han convertido en una preocupante lacra

Madrid 04/01/2017 medicosypacientes.com/S.P.
Amado Philip de Andrés.
-La Oficina UNODC-ROPAN lleva en funcionamiento desde 2010, ¿en qué consiste su labor y qué repercusiones tiene a nivel internacional?
 
-La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito tiene su sede central en Viena, donde podríamos decir que también está ubicada la sede de la ONU en materia de seguridad y cooperación internacional.
 
Desde Viena, se han ido desplegado una serie de equipos muy técnicos en áreas sustantivas donde es necesario potenciar nuestra cooperación con otros países. Por ejemplo, hemos hecho una importante apuesta por el fortalecimiento de la cooperación judicial y policial y por establecer plataformas de intercambio de inteligencia adecuadas en Panamá.
 
En concreto, en Panamá, establecimos una sede regional para Centroamérica y Caribe que se ocupa de trece áreas temáticas (desde brindar apoyo a los Estados Miembros en el fortalecimiento de la lucha contra el tráfico ilícito de drogas, pasando por el reforzamiento de las fronteras marítimas y aéreas y el perfilamiento de delincuentes transnacionales hasta la lucha contra la delincuencia organizada transnacional en sus diferentes formas –trata de personas, tráfico ilícito de migrantes o tráfico y fabricación de armas de pequeño calibre). Panamá sirve a su vez como “hub” regional para multiplicar la cooperación entre Centroamérica y el Caribe por un lado y por el otro con otras regiones de especial interés estratégico para nuestra Oficina como lo son el Cono Sur, África Occidental, África Oriental, los países del Golfo, el Magreb, los Balcanes, etc. Así mismo, nuestra Oficina es la guardiana de varios instrumentos jurídicos internacionales muy importantes para alcanzar la paz y los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (los ODS) como lo son la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, la Convención de las Naciones unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, o los instrumentos internacionales contra el terrorismo.
 
-¿Con qué tipo de armas cuentan en su lucha contra la delincuencia organizada trasnacional?
 
-Hay tres pilares que emanan de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, conocida como la “Convención de Palermo”; uno de ellos el Protocolo contra la trata de personas. Este protocolo trabaja en las denominadas “tres Ps” (Prevención, Persecución del delito y Protección de las víctimas). En este sentido, cabe destacar la exitosa campaña global de comunicación iniciada por la UNODC en 2010 y el Gobierno de México, denominada campaña “Corazón Azul”, centrada en la sensibilización sobre el fenómeno de la trata de personas y sus diferentes manifestaciones, que las redes criminales han transformado, lamentablemente, en un negocio ilícito de unos 320 millones de dólares, cada vez más sofisticado en su modus operandi. Cada vez más Estados Miembros se van uniendo a la campaña Corazón – tales como Panamá, Costa Rica, Brasil, Tailandia, etc y el sector privado más innovador (desde compañías aéreas como COPA, Telefónica y Movistar o redes hoteleras de reconocido prestigio) también están apoyando ejemplarmente dichos esfuerzos.
 
La persecución del delito es otro aspecto fundamental sobre el que se trabaja dentro del protocolo referido anteriormente, con un objetivo claro; acabar con la financiación de las redes de trata de personas, muchas de ellas vinculadas al tráfico ilícito de migrantes e, incluso, con el terrorismo de ISIS. Lo que hacemos, básicamente, en este área es fortalecer la cooperación judicial y policial en diferentes regiones prioritarias en las Américas tales como Centroamérica, el Caribe y el Cono Sur. Este tipo de acciones están muy vinculadas con una tercera vía de actuación, que es la protección de las víctimas.
 
-¿Qué tipo de población suele ser víctima de estas redes de delincuencia?
 
-Las redes se están concentrando cada vez más en las poblaciones más vulnerables; esto es en las mujeres y las poblaciones indígenas. A ello se suma que, muchas veces, hay víctimas a las que, desafortunadamente, se revictimiza una y otra vez, sobre todo en el caso de las mujeres jóvenes, por la falta de protocolos eficaces de protección, fundamentalmente. En este sentido, nuestra Oficina trabaja con el Gobierno de Panamá en el establecimiento un albergue modelo de protección de víctimas de la trata de personas, siguiendo los más altos estándares de las Naciones Unidas.
Sobre todo, la problemática, en estos momentos, es que cada vez se presentan más redes de delincuencia organizada y las mismas incrementan su nivel de sofisticación y su interconexión con otras redes criminales interconectadas con redes de trata de personas, con redes de tráfico ilícito de migrantes, con redes de tráfico de cocaína, nuevas sustancias psicoactivas (como la ketamina) y la heroína, etc.. Estas redes cada vez son más trasnacionales y, a su vez, algunas se están relacionando con el ISIS y con otras redes terroristas como Al-Qaeda en el Magreb. Las redes terroristas intentan utilizar cualquier tipo de plataforma financiera no rastreable para posicionar sus operaciones (como el sistema de Hawala).
 
-Con respecto a tráfico ilícito de órganos, ¿cuál es el panorama en estos momentos?
 
-En las Naciones Unidas, nos interesa posicionar esta problemática a partir de este año para comenzar a fortalecer la cooperación con otras regiones con las que España e Iberoamérica están cada vez más vinculadas como es Oriente Medio y el Sudeste asiático, de donde proceden muchos de los trasplantes que pueden no cumplir con los estándares internacionales de la OMS o con aquellos que la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito apoya respecto de la persecución del delito de la trata.
 
Nos referimos a temas muy importantes como la cooperación inter-institucional necesaria entre las autoridades médicas y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado con los actores que operan a nivel municipal, provincial y central en países como, por ejemplo, El Salvador, Guatemala y Honduras, entre otros, que tienen fortalezas pero también necesidades de reforzar la cooperación interinstitucional contra el tráfico de órganos.
 
-¿Considera que existe una legislación adecuada a nivel internacional frente a la trata de personas y tráfico de órganos?
 
-Por lo general, este fenómeno involucra, desafortunadamente, a un gran número de países en los diferentes continentes. Los Estados Miembros han llevado a cabo un importante esfuerzo institucional por incorporar el acervo jurídico de la Convención de Palermo y así luchar más eficazmente contra la trata de personas (incluyendo para fines de tráfico ilícito de órganos) y el tráfico ilícito de migrantes. No obstante, existe una acuciante necesidad de robustecer la cooperación judicial y policial entre regiones cada vez están más inter-conectadas (por ejemplo, Centroamérica y el Caribe y la Unión Europea o la propia UE y los Balcanes).
 
-¿Qué opina de un país como España en donde sin ser éste un problema de primer orden está involucrada al máximo en esta causa?
 
-España lleva liderando desde hace años muchas de las iniciativas piloto de las Naciones Unidas contra la delincuencia organizada transnacional y el terrorismo. El ejemplo más reciente lo tenemos en la reciente aprobación en el seno del Consejo de Seguridad en Nueva York de la resolución la resolución 2322 sobre cooperación judicial y policial en la lucha contra el terrorismo y la delincuencia organizada, que consideramos muy importante por lo que respecta a la lucha contra esta problemática.
 
Desde el punto de vista de la ONU, España es un país modélico a nivel mundial en varios temas; entre ellos y sin ánimo de ser exhaustivo; podríamos citar la legislación y persecución del delito de trata de personas y el tráfico ilícito de migrantes; la cooperación judicial y policial en la lucha contra el crimen organizado y la protección de las víctimas y los Derechos Humanos. En concreto, España tiene, por ejemplo, un sistema de acogida de protección de las víctimas de la trata de personas modélico; ofreciendo protección, apoyo psicológico, y médico y una ruta tanto interna como externa que dificulta la revictimización de la propia víctima.
 
También es una referencia para nuestra Oficina, respecto de los esfuerzos que lideran los Estados Miembros para luchar contra la trata de personas con fines de tráfico ilícito de órganos. En este sentido, España ha puesto en marcha un mecanismo para luchar contra las redes que se dedican a la trata de personas con fines de tráfico ilícito de órganos a través del Centro de Inteligencia Contra el Crimen Organizado (CICO) que es ya una referencia mundial. Ese modelo lo estamos exportado, salvando las diferencias institucionales y jurídicas, a otros países de América Latina como Panamá, Guatemala, El Salvador, etc.
 
-¿Emplea la UNODC-ROPAN alguna estrategia de carácter formativo para implicar a los profesionales sanitarios en la prevención, detección e información de este tipo de delitos?
 
-En nuestra Oficina Regional de Panamá, tenemos dos equipos de especial relevancia en este aspecto; uno de ellos se dedica a apoyar a los Estados Miembros en la implementación del primer protocolo de la Convención de Palermo, y otro, enfocado en la prevención de las sustancias psicoactivas ilícitas que trabaja muy de cerca con el colectivo médico. Ambos equipos colaboran para fortalecer la capacitación de los profesionales médicos en países que la ONU considera como “piloto” (y futuro ejemplo), como es el caso de Panamá y de Costa Rica, junto con El Salvador y Guatemala.
 
-La Organización Médica Colegial (OMC) está muy comprometida y colabora con esta causa a través de la promoción del Programa DNA-Prokids, pionero en el mundo para llevar a cabo la batalla científica contra el tráfico de personas, y en especial de niños ¿Cómo contempla la UNODC-ROPAN su utilidad como herramienta para luchar contra esta lacra?
 
-El DNA-Prokids nos parece muy interesante. Nos gustaría incorporarlo en algunas de nuestras iniciativas regionales en Centroamérica y el Caribe o, incluso, y si fuera posible, apoyar para que los países del Cono Sur puedan seguir intercambiando sus conocimientos y experiencias al respecto a través del mismo. A la luz del crecimiento exponencial de las redes de la trata desde otras latitudes como Siria, Oriente Medio, África Occidental y Oriental o los Balcanes; sería también importante explorar posibilidades de exportar el programa DNA-Prokids a estas regiones al ser zonas muy expuestas a la trata de personas, sobre todo de mujeres, y que también pueden estar igualmente expuestas a la modalidad de la trata con el fin de tráfico ilícito de órganos.
 
El programa permitiría crear una base de datos muy útil que reforzara la cooperación judicial y policial, así como las asistencias judiciales recíprocas y los procesos de extradición de los componentes de las redes de la delincuencia organizada transnacional. Dicha base de datos coadyuvaría en la identificación de las responsabilidades tanto del propio donante, como del beneficiario del órgano y del centro médico correspondiente. Es lo que necesitamos en América Latina respecto de las víctimas potenciales de la trata de personas y el tráfico ilícito de órganos.
 
Por último, esta iniciativa podría beneficiarse de una institucionalidad muy asentada en la región como el Sistema de Integración Centroamericana (SICA), que podría actuar también de organismo vertebrador de dicha cooperación, una vez que las Naciones Unidas empiecen a potenciar este tipo de acciones. Nuestra Oficina, al formar parte del Secretariado de las Naciones Unidas, podría ser un impulsor inicial del DNA-Prokids y para ello necesitaremos el apoyo de los donantes que prioricen en sus presupuestos de cooperación la lucha contra este crimen de lesa humanidad.