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Lunes, 28 Noviembre 2022

Administración y organizaciones profesionales deben estudiar un sistema similar al de farmacovigilancia para nuevas tecnologías

01/12/2010

Una de las claves para la supervivencia de la Sanidad en el tiempo en que vivimos depende, en parte, en cómo seamos capaces de incorporar la innovación. En el abordaje de esta cuestión tenemos que estar implicados todos los agentes: los profesionales, las organizaciones, como colectivo, y las Administraciones, sin olvidar a los ciudadanos porque no deberían ser ajenos a la evolución de cómo se van adoptando las innovaciones sanitarias en los servicios de salud tal como se puso de manifiesto durante la clausura de la Jornada "La adopción de las innovaciones sanitarias: análisis crítico y recomendaciones", celebrada, recientemente, en la sede de la OMC

Madrid, 29 de noviembre 2010 (medicosypacientes.com)

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El secretario general de Sanidad,
miembros de la Comisión Perma-
nente y ponentes de esta jornada.

El presidente de la Organización Médica Colegial, el doctor Juan José Rodríguez Sendín, participó en la clausura de la Jornada "La adopción de las innovaciones sanitarias: análisis crítico y recomendaciones", celebrada el pasado jueves 25 de noviembre, en la sede de la OMC, bajo la organización de las Fundaciones para la Formación de la OMC (FFOMC), y Kovacs. Para poner broche final a la misma también se contó con la participación del secretario general de Sanidad, el doctor José Martínez Olmos, además del co-organizador, el doctor Francisco M. Kovacs.

El doctor Rodríguez Sendín propuso durante su intervención la creación de un grupo de trabajo de expertos “de cuya labor surjan nuevas herramientas que nos permitan abordar desde una nueva perspectiva la incorporación de las nuevas tecnologías al ámbito sanitario, ya que como subrayó “nuestra obligación es marcar camino, diseñar rumbos y trazar horizontes."

Precisamente, durante la jornada se aportaron muchas propuestas en torno a las sesiones interactivas que se celebraron sobre: tratamientos farmacológicos; tratamientos no farmacológicos; tecnologías diagnósticas; la enfermedad y los objetivos de las tecnologías sanitarias; y recomendaciones para mejorar el proceso de adopción y la aplicación de las innovaciones sanitarias. "Es muy importante y simbólico que de vez en cuando podamos alzar la voz para advertir que hay cosas que están mal hechas", según indicó. El presidente de la OMC aplaudió, además, la idea de realizar un correlato de objetivos con las oportunas revisiones, indicando al respecto que “en estos momentos hay cuatro o cinco situaciones sobre las que se precisa que alguien alce la voz de alerta y advierta de que no se está haciendo bien. Sería cuestión de liderar, a partir de un grupo, y que pueda alzar esa voz de alerta para que tanto la profesión como la Administración lo escuchen”, tal como planteó.

El doctor Kovacs, por su parte, se mostró totalmente de acuerdo con el presidente de la OMC, de evaluar el trabajo que emane de ese grupo de expertos. “De la misma forma que queremos evaluar la calidad, la evidencia científica en la que se basan las decisiones sobre las innovaciones en tecnología, también hay que evaluar la calidad con la que somos capaces de llevar a la práctica lo que decimos que deberíamos hacer”.

Sintetizando, recordó los dos objetivos básicos que han sustentando esta Jornada: “identificar en qué se puede mejorar con respecto a la implantación de nuevas tecnologías; y planificar una hoja de ruta que transforme las ideas generales en un programa concreto con un calendario concreto". A partir de las recomendaciones extraídas de esta jornada, se propuso la redacción de una serie de propuestas concretas sobre esta temática. Recomendaciones que serán editadas y difundidas a todos los agentes implicados, con la colaboración de la OMC.

El papel de las Administraciones sanitarias
en la incorporación de nuevas tecnologías

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Asistentes a este encuentro.

El secretario general de Sanidad, el doctor José Martínez Olmos, celebró que en un marco como es la OMC como máxima representante de la profesión médica se aborde un tema de sumo interés y preocupación general como es el de la incorporación de las innovaciones tecnológicas al ámbito sanitario, y que despierta gran sensibilidad a las Administraciones sanitarias. "Es muy importante tener la seguridad de que las innovaciones se incorporan y se aplican con el rigor científico necesario, a lo cual se suma su dimensión económica, de ahí que tengamos el foco puesto en este tipo de temas, máxime en estos momentos. En el abordaje de esta cuestión tenemos que estar implicados todos los agentes: los profesionales, las organizaciones, como colectivo, y las Administraciones, sin olvidar a los ciudadanos porque no deberían ser ajenos a la evolución de cómo se van adoptando las innovaciones sanitarias en los servicios de salud", según destacó el representante del Ministerio de Sanidad.

Precisamente, como reiteró, "una de las claves para la supervivencia de la Sanidad en el tiempo en que vivimos depende, en parte, en cómo seamos capaces de incorporar la innovación. Si lo hacemos con la rapidez necesaria cuando la innovación es relevante, cuanto antes mejor y a un precio y con unos procedimientos de aplicación de los mejores posibles para su utilización por parte de todos los que lo necesiten. Si el sistema sanitario es capaz de incorporar esa innovación con ese tipo de criterios, la Sanidad se convertirá en atractiva tanto para los profesionales como para los ciudadanos".”El tema de cuánto nos cueste y cómo lo paguemos formará parte del debate social, según los momentos de cada proceso histórico, pero mediante un sistema que sea el que los profesionales y la ciudadanía queramos". En su opinión, "ahí está la clave de la sostenibilidad”.

Relación coste-beneficio
de las innovaciones

Bien es cierto como reconoció Martínez Olmos que la discusión más fuerte que se mantiene a nivel de Autoridades sanitarias, en este momento, gira en torno al precio de esas tecnologías, y a si la innovación que aportan justifica su precio.

Detalladamente, explicó a los asistentes a esta Jornada la dificultad que se plantea en este sentido. “Nos enfrentamos a tomar decisiones en esta materia con organizaciones, empresas o compañías que tienen una proyección muy global, además de la información sobre lo que han invertido y cuáles son sus expectativas de ingresos, mientras que nosotros como Autoridades nacionales no tenemos por qué disponer de esa información. Eso da lugar a asimetrías de información entre ambas partes, cuyas consecuencias estriban en que las autoridades podríamos tomar decisiones de precios que no serían las ideales al no disponer de toda la información”.

De ahí, que el representante de la Administración sanitaria se muestre partidario de seguir avanzando en procesos de toma de decisiones de precios más a escala europea, “porque de alguna manera con 500 millones de usuarios potenciales, que son los ciudadanos que viven en Europa, y con un comprador ‘único’ como puede ser la Unión Europea, podríamos establecer un diálogo mucho más cercano con respecto a lo que pueden ser los precios justos de tecnologías que se van a utilizar de manera global”.

Una “farmacovigilancia” también
para el resto de tecnologías

Lo que planteó el doctor Martínez Olmos en un momento de su intervención es la conveniencia de unir criterios entre la forma de actuar con los medicamentos y el resto de las tecnologías.” Carecemos de un dispositivo que permita conocer de alguna forma qué se sabe de esa tecnología antes de su autorización y de su extensión, una especie de “farmacovigilancia” de esa tecnología. Esto también forma parte de la cultura profesional. Porque y si ¿se planteara la imposibilidad de que entre a un hospital un aparato de imagen nuevo sin una autorización del tipo de la que expide la Agencia Española del Medicamento?”.

Sin embargo, Martínez Olmos es consciente de las dificultades que ello pudiera acarrear si llegara a plantearse la implantación de una Agencia al estilo de la del Medicamento, “nos encontraríamos, seguramente, con una falta de entendimiento por parte de los profesionales y con una dificultad por parte de la industria al propiciarle una barrera de acceso al mercado en uno de los países del mundo, como podría ser España, mientras en el resto de países, no”.

Las expectativas en la Unión Europea, como comentó, "no son muy halagüeñas en un período corto de tiempo", ahora bien, lo que sí ve mucho más viable es un trabajo conjunto con las organizaciones profesionales "dado que este tipo de tecnologías nos han permitido mejorar, y en esa línea debemos continuar sobre todo por responsabilidad social, ni siquiera por contener el gasto", según señaló.

Más formación en metodología
de la investigación

Un aspecto que puede contribuir al avance en esta materia y que tiene que ver con la capacidad de generar conocimiento en los propios profesionales es la formación en metodología de la investigación. En opinión de este representante de la Administración sanitaria, "es un déficit grande en los profesionales sanitarios, hasta tal extremo que, incluso, nos encontramos con compañeros que no saben siquiera interpretar un artículo científico".

La consecuencia, desde su punto de vista, es que "cuando hemos pretendido utilizar métodos de evaluación de tecnologías, muchas veces hemos sido mal interpretados por los propios profesionales por desconocer esa metodología". En este sentido, y a su juicio, "la Universidad tiene que jugar un papel aunque no lo está jugando suficientemente, y también se debe ocupar de ese papel, fundamentalmente, las organizaciones profesionales, teniendo en cuenta el ciclo vital en el que nos desenvolvemos y la necesidad constante de actualización de nuestros conocimientos para estar activos y ser útiles a nuestros pacientes y ciudadanos". Por tanto, dentro de la actividad formativa que llevan a cabo las organizaciones profesionales se deben incorporar estos procedimientos", tal como concluyó.