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Martes, 9 Agosto 2022

Adiós al mercurio

28/11/2008

Las asociaciones médicas piden a sus asociados y a los gobiernos de todo el mundo que trabajen para disminuir la utilización de productos que contengan mercurio y la eliminación del mismo en el sector de la salud. Hoy día, ya existen soluciones alternativas, seguras y eficaces

Madrid, 29 noviembre 2008 (medicosypacientes.com)

La estrategia de la Unión Europea para reducir el uso industrial de mercurio va produciendo sus resultados, al haberse demostrado su elevada toxicidad y el daño neurológico que puede producir. De la demanda mundial de mercurio, estimada en unas 3.600 toneladas al año, unas 300 corresponden a la Unión Europea, una décima parte de las cuales se destinan a la fabricación de aparatos de medición y, en concreto, casi el 90 por ciento a la fabricación de termómetros médicos y domésticos. La sustitución de estos por otros de alcohol tintado o eléctricos, ha hecho disminuir su demanda y por tanto su producción.

Como consecuencia de ello, en el año 2002 se cerraron las minas de Almadén (Ciudad Real), un enclave que ha sido considerado como el mayor yacimiento de mercurio de todo el mundo. Baste decir que la tercera parte de todo el consumo de mercurio realizado por la humanidad, a lo largo de la historia, ha salido de esta mina. Posteriormente, en julio de 2007, España decretó la prohibición de fabricar termómetros de mercurio por su efecto contaminante.

Ahora, la Asociación Médica Mundial (AMM) en su última Asamblea General, ha emitido una “Declaración” por la que insta a gobiernos y profesionales sanitarios a seguir reduciendo el empleo de productos que contengan mercurio. “Médicos y Pacientes” les ofrece este documento:

Declaración de la Asociación Médica Mundial sobre la "Disminución del Año producido por el Mercurio en el Mundo"

El mercurio es un metal pesado que se produce de forma natural y que es una neurotoxina potente. Las vías más probables de exposición humana en la población son la ingestión de metilmercurio a través de peces contaminados. Menos común, las personas están expuestas por la inhalación de vapor de mercurio inorgánico después de un derrame o durante un proceso de fabricación.

El mercurio ha sido la elección ideal para el uso de los aparatos médicos de medición de temperatura y de la presión. Por lo tanto, un gran hospital puede tener fácilmente más de 45 kilos de mercurio contenido en cientos de aparatos diferentes y en lugares distintos.

Los hospitales y las clínicas pueden evitar los riesgos ocupacionales o ambientales del mercurio si utilizan productos con tecnología sin mercurio. Los grandes establecimientos de salud en el mundo han demostrado que existen soluciones alternativas seguras, eficaces que pueden ser utilizadas en forma segura en casi todas las situaciones.

Los motivos de tipo sanitario y ambiental son la causa de muchas decisiones voluntarias de reemplazar el mercurio, la motivación más importante para abandonar el mercurio en el hospital es de tipo financiero. La eliminación de los desechos peligrosos, la obligación de señalar el mercurio derramado, la perturbación en los servicios y la formación del personal tienen un alto coste. Limpiar los derrames de mercurio puede resultar mucho más caro que pasar a soluciones sin mercurio.

La implementación de un método de gestión optimizado para la utilización del mercurio puede permitir evitar a futuro la necesidad de otras medidas de regulación gubernamentales, las que pueden ir acompañadas de cambios de alto coste que algunos establecimientos tal vez no puedan financiar.

Recomendaciones

Las recomendaciones siguientes están basadas en la necesidad urgente de disminuir el suministro y la demanda de mercurio en el sector de la salud:

A nivel mundial:

La Asociación Médica Mundial y sus asociaciones médicas nacionales deben pedir que se tomen las siguientes medidas:

  • Cooperación entre las Naciones Unidas y los gobiernos para la implementación de puntos clave del Programa de Mercurio de la PNUMA que proporciona un marco para disminuir el uso, extracción, comercialización y riesgo del mercurio.
  • Aumentar la actividad de los partenariados existentes.

A nivel regional/nacional:

Las asociaciones médicas nacionales deben pedir a sus gobiernos que trabajen para disminuir los riesgos relacionados con el mercurio en el medio ambiente al:

  • Disminuir la extracción de mercurio en beneficio de fuentes de mercurio sin riesgo para el medio ambiente, como por ejemplo el mercurio reciclado.
  • Desarrollar opciones y planes científicamente validados para asegurar el almacenamiento a largo plazo del excedente de mercurio.
  • Pedir a los gobiernos y otras partes interesadas que continúen a ayudar a los que se inscriben al Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), con la entrega de recursos técnicos y financieros.
  • Instar la eliminación de mercurio en el sector de la salud.
  • Elaborar e implementar regulaciones o exigencias destinadas a disminuir significativamente las emisiones de mercurio provenientes de la combustión de carbón y la producción de cemento, a través de controles específicos de emisiones de mercurio.

A nivel local:

Los médicos deben:

  • Tratar de eliminar el uso de productos a base de mercurio en sus consultas y clínicas, incluidos los termómetros, esfigmomanómetros, tubos gastrointestinales, pilas, lámparas, generadores eléctricos, termostatos, manómetros y otros reactivos y dispositivos de laboratorio.
  • Asegurar que los hospitales y establecimientos de salud locales tengan un plan para identificar las fuentes de mercurio en los lugares de trabajo, compromiso para disminuir el mercurio y una política de gestión del mercurio en materia de reciclaje, eliminación y formación.
  • Instar a los hospitales y establecimientos locales de salud a suprimir los productos a base de mercurio y a pasar a equivalentes sin mercurio.
  • Aconsejar a los pacientes sobre directivas locales y nacionales relacionadas con el consumo de pescado, destinadas a limitar la exposición al mercurio en niños y mujeres en edad fértil.

Fuente: Asamblea General de la Asociación Médica Mundial (AMM), Seúl (Corea), octubre 2008

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