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Lunes, 8 Agosto 2022

25º Aniversario de la Ley General de Sanidad: Fernando Lamata, consejero de Salud de Castilla-La Mancha

28/04/2011

El consejero de Salud y Bienestar Social de Castilla-La Mancha, Fernando Lamata, subraya en este artículo que firma para "Medicos y Pacientes" el impacto de la LGS con respecto a la atención sanitaria. A su juicio, "el último cuarto de siglo de construcción y consolidación del Sistema Nacional de Salud vale igual o más que todo lo acontecido en los últimos 200 años en el ámbito sanitario"

Madrid, 27 de abril 2011 (medicosypacientes.com)

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El consejero Fernando
Lamata.

La Organización Médica Colegial me ha dado la oportunidad para hacer una reflexión de lo que ha supuesto para España la aprobación y desarrollo en los últimos 25 años de la Ley General de Sanidad de 1986, una norma de la cual tuve el honor, como otros muchos profesionales y gestores de aquellas época, con el ministro Ernest Lluch a la cabeza, de participar en su elaboración como director provincial del Insalud en Madrid.

Si tuviera que resumir el impacto de esta ley en la atención sanitaria que se ofrece en España diría, con absoluta seguridad y orgullo, que este último cuarto de siglo de construcción y consolidación del Sistema Nacional de Salud vale igual o más que todo lo hecho en los últimos doscientos años en el ámbito de la sanidad.

No quiero decir con ello que con esta ley hubo en España un punto y aparte en materia sanitaria, porque un sistema sanitario de un país se construye siempre con puntos y seguidos, con normas que se complementan o son sustituidas por otras, con el esfuerzo y la sapiencia de profesionales de distintas generaciones o con el compromiso de autoridades públicas de épocas diferentes concienciadas en la mejora de la calidad asistencial de los españoles.

Pero la Ley General de Sanidad sí fue el aldabonazo definitivo para cimentar en España uno de los mejores y más eficiente sistemas sanitario del mundo, una herramienta indispensable para alcanzar unos indicadores de salud por encima de la media europea o mundial y también para mantener la cohesión social en España, ya que ningún español queda desprotegido en materia de salud con su acceso garantizado a una sanidad pública moderna y de calidad.

Han pasado 25 años y hay abierto un debate, especialmente tras el estallido de la crisis financiera y económica hace cuatro años, sobre la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud, y que está azuzado por diversas corrientes neoconservadoras que proponen en Europa la privatización de la sanidad, como ocurre en Estados Unidos.

En ese sentido, quiero recordar que el Sistema Nacional de Salud se fundamenta en la Constitución, que lo declara universal y garantiza su financiación pública, y que la Ley General de Sanidad nos ha demostrado con su desarrollo en estos últimos 25 años que España, con una inversión sanitaria con respecto a su Producto Interior Bruto por debajo de otros países de su entorno, tiene indicadores de salud a la cabeza de la tabla mundial.

Y estoy convencido de que una vez superada la crisis España, por capacidad de renta, tiene margen de crecimiento para destinar en los tres o cuatro próximos años un punto más de su Producto Interior Bruto a la sanidad a fin de mantener la calidad del sistema sanitario español.

Nos queda camino por recorrer, porque la sanidad, como he dicho antes, es un perenne punto y seguido. En ese sentido, desde Castilla-La Mancha hemos empezado en los dos últimos años y medio a elaborar nuestra estrategia con el fin de desarrollar en la próxima década un nuevo modelo social y sanitario, que abogue por una mayor coordinación e integración de ambos sistemas, a fin de garantizar la continuidad de los cuidados de cada persona desde que nace hasta que muere.

Un nuevo modelo que haga frente a retos tan importantes como el envejecimiento de la población, el peso cada vez mayor de las enfermedades crónicas e invalidantes, la adopción por la población de hábitos de vida saludables y el desarrollo de políticas mucho más potentes en materia de prevención y promoción de la salud.

Ernest Lluch tenía una visión de España y del mundo con una perspectiva profunda. Su simpatía personal, su fortaleza dialéctica, su capacidad de negociación y la firmeza de sus convicciones en la defensa de una sociedad más justa y en la libertad innegociable de las personas para decidir su futuro, le permitieron liderar un proceso de cambio de enorme calado que hoy debemos consolidar e impulsar.

Con esa visión consiguió alumbrar una ley que ha marcado un hito en la sanidad no sólo española sino también europea y aunque las personas son irrepetibles y no se pueden inventar de nuevo, sí se puede aprender cada día de su forma de ver la vida, de ver la sanidad, de ver el futuro, y ese es el legado que nos dejó con la Ley General de Sanidad de 1986, que somos como país capaces de continuar escribiendo con letras de oro nuestros puntos y seguidos en materia sanitaria.

Fernando Lamata Cotanda
Consejero de Salud y Bienestar Social
de Castilla-La Mancha