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Sábado, 13 Agosto 2022

“Cuando se cede ante el alarmismo, corremos el riesgo de desacreditar las políticas sanitarias públicas”

08/06/2010

Declaraciones del Prof. Ulrich Keil, director del Instituto Epidemiológico de la Universidad de Münster (Alemania), ante la Comisión de seguimiento de la Gripe A del Senado francés

Madrid, 9 junio 2010 (medicosypacientes.com)

El Senado de Francia ha hecho públicas las comparecencias de distintos responsables sanitarios ante la Comisión de seguimiento de la Gripe A. “Médicos y Pacientes” les ofrece un resumen en español de la intervención ante esta Comisión del Prof. Ulrich Keil, director del Instituto Epidemiológico de la Universidad de Münster (Alemania).

Comisión de seguimiento de la Gripe A ante el Senado francés
Audición del Prof. Ulrich Keil, Director del Instituto Epidemiológico de la Universidad de Münster (Alemania)

El Sr. Keil declaró en primer lugar que la declaración de la pandemia de gripe A (H1N1) el 11 de junio de 2009 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) fue un hecho sin precedentes.

En mayo de 2009 la OMS suprimió la gravedad de la enfermedad en su definición de alerta pandémica de fase 6, exigiéndose únicamente un criterio: la difusión rápida y mundial de un nuevo virus contra el que la población no está inmunizada.

Por ello se tomaron por primera vez medidas costosas como la producción de vacunas y de campañas de vacunación en masa en todo el mundo. Y seguimos en la fase 6 de la pandemia, aunque no haya habido ninguna indicación sobre una amenaza seria para la salud debida al virus A (H1N1) en los dos hemisferios, y aunque el virus no sea nuevo.

Ni la OMS, ni los Comités de expertos nacionales, ni los gobiernos han informado al gran público que el virus A se conocía desde hace decenios. Lo llevaron a EE.UU. los soldados que volvía de Vietnam en los años 70, y se conocía bajo el nombre de gripe porcina asiática. En 1976 tuvo lugar una campaña masiva de vacunación contra esta gripe a instancias del Presidente Ford. Sin embargo, 40 millones de ciudadanos estadounidenses han sido vacunados contra la gripe porque los especialistas en enfermedades infecciosas del Center for Disease Control (CDC) (Centro de Control de Enfermedades) estaban convencidos de que el virus A (H1N1) era similar al que había provocado la epidemia de gripe española de 1918-1920 que ocasionó de 25 a 40 millones de víctimas entre una población golpeada por la guerra y el hambre.

Sin embargo, la campaña de vacunación de paró bruscamente cuando se dieron cuenta de que el virus sólo había causado una enfermedad benigna en quinientas personas y un muerto. Por el contrario, la vacuna había causado efectos secundarios neurológicos graves, a saber, el síndrome de Guillain-Barré.

Es evidente que no hemos aprendido nada del episodio de 1976. Los efectos leves del virus A (H1N1) se han visto desde el principio en todo el mundo, como sucedió por entonces. En Alemania, cada año mueren 10.000 personas por la gripe estacional, sobre todo ancianos y enfermos crónicos, mientras que la pretendida pandemia de gripe A sólo ha provocado 300 defunciones.

A pesar de los datos contradictorios que llegaban de México y de la pruebas poco convincentes recopiladas por el CDC (Centro de control de enfermedades) de Atlanta y por el Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC) de Estocolmo, la Directora General de la OMS, la Dra. Margaret Chan, declaró el 12 de junio de 2009 una pandemia de gripe A (H1N1) que provocó en los Estados miembros una cascada de acciones que ya estaban preparadas desde hacía años cuando tuvieron lugar las epidemias de Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SRAS) y de la gripe aviar.

En Alemania, el ministerio federal de sanidad y los ministerios de los länders encargaron 50 millones de dosis de vacunas. Es interesante señalar que los contratos con el productor de las vacunas en Europa, GlaxoSmithKline ya habían sido firmados en el 2007, tras la autorización de una “maqueta” de vacuna.

La OMS insiste en el concepto en teoría peligroso de recombinación genética, es decir, de una combinación de dos virus que infectan simultáneamente a un huésped y provocan la creación de un nuevo virus altamente patógeno y mortífero.

En los últimos años hemos asistido a varias campañas basadas en el miedo, como el SRAS en 2002-2003, la gripe aviar en 2005-2006 y hoy vivimos la supuesta pandemia de gripe A. El número de muertes producidas por el SRAS fue únicamente de 53 en todo el mundo, y la gripe aviar de momento ha afectado a 496 personas, matando a 293 de ellas. Es importante recordar que la gripe aviar sólo pueden contraerla personas en contacto estrecho con pájaros y por ello es una zoonosis regional. Sin embargo, ha sido esta gripe la que se ha convertido en el modelo de gripe pandémica y ha transformado las estrategias de prevención estacional, presentados como ineficaces de cara a una pandemia.

A raíz de estos hechos, la gripe A parecer ser una gran “burbuja de marketing”. La OMS y sus consejeros nacionales e internacionales, así como las autoridades nacionales, deben revelar sus procesos de decisión y aprender de sus errores. En caso contrario, nos veremos amenazados por una serie de epidemias imaginarias con consecuencias económicas funestas.

A continuación el Sr. Alain Milton, Ponente, y el Sr. François Autain, Presidente, le preguntan al Dr. Keil sobre su opinión con respecto a las campañas de vacunación masiva.

El Sr. Keil responde que no está en absoluto en contra de la vacunación que, por ejemplo, ha permitido la erradicación de la varicela, bajo la égida de la OMS. Sin embargo es obligado mencionar que las bases empíricas que justifican la vacunación estacional no están claras. La teoría de la recombinación de virus no está probada hasta la fecha. Se agita la amenaza de la gripe española frente a los que minimizan el riesgo pandémico, olvidando que la gripe española fue mucho menos virulenta que las actuales gripes estacionales y que el elevado número de muertos se debió a que la población era pobre, estada desnutrida, debilitada por la guerra. Si un virus similar a ese se difundiera de nuevo, el 96% de las víctimas serían del Tercer Mundo. Ya que son las poblaciones de los países desarrollados las que se vacunan.

La ministra polaca de sanidad rechazó la vacunación, subrayando que ella no trabajaba para los laboratorios sino para el pueblo polaco.

Esta decisión fue acertada, y la pandemia no ha tenido un mayor impacto en Polonia que en otros países.

A la pregunta de si había conflictos de interesen en la OMS que hubieran influido en la decisión de de declarar la pandemia, el Dr. Keil manifestó que no tenía pruebas de ese hecho, pero que era de dominio público que varios expertos de la OMS tenían relaciones estrechas con laboratorios y, en concreto, con GSK. Los laboratorios han tenido un volumen de negocios de 18.000 millones de euros gracias a la venta de vacunas. En Alemania, sólo el 7% de la población se ha vacunado y la Administración se ha quedado con un stock enorme de vacunas inútiles que se perderán.

La Sra. Christiane Kammermann preguntó si los efectos secundarios de las vacunas eran conocidos y si no era preferible, de cara a una pandemia, haber tomado unas precauciones excesivas que lo contrario. Por otro lado se mostró atónita ante la idea sugerida por el Dr. Keil de que algunas personas podrían provocar alarmas falsas para satisfacer sus ambiciones personales.

El Sr. Ulrich Keil dijo que comprendía que las autoridades políticas quisieran tomar todas las precauciones posibles para proteger a la población. En Alemania, el ministro de sanidad tuvo que dimitir tras el asunto de la ESB (Encefalopatía Espongiforme Bovina). Pero hay que evitar la histeria trasmitida por los científicos y los medios de comunicación. El valor político que ha demostrado la ministra de sanidad polaca, que es médico, es ejemplar. Cuando se cede ante el alarmismo, corremos el riesgo de desacreditar las políticas sanitarias públicas. Hay que poner fin a esta serie de alertas infundadas. Como señaló recientemente un artículo del British Medical Journal esta es la tercera vez que se provocan miedos infundados. El día que pase algo realmente grave, corremos el riesgo de que la población no lo crea.

A través de este enlace se puede acceder al texto completo de la intervención, en francés: http://www.senat.fr/bulletin/20100517/grippea.html