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Viernes, 12 Agosto 2022

¿Vacunaciones obligatorias en menores, en contra de la voluntad de los padres?

23/01/2009

Aun cuando son comúnmente aceptados los beneficios de las vacunas, frente a sus posibles riesgos, se han detectado ciertas reticencias en algunos colectivos de inmigrantes, lo que viene a poner de actualidad la tesitura entre vacunación obligatoria y respeto a la libertad individual, representada por padres o tutores en el caso de los más pequeños. La Fundación Medicina y Humanidades, aborda esta problemática en su “Tema del mes” en un documentado trabajo de la doctora Yolanda García Ruiz

Madrid, 24 de enero 2009 (medicosypacientes.com)

En España existe un alto grado de concienciación respecto a los beneficios que aporta la vacunación, aun cuando puedan entrañar algunos riesgos. A pesar de no ser obligatoria y de que cada CC.AA. pueda establecer sus propios calendarios de vacunación, existe un calendario vacunal recomendado por el Consejo Interterritorial del SNS que marca todas las vacunaciones que se deberían administrar desde el nacimiento hasta los 16 años. Sin embargo se han detectado ciertas reticencias en algunos colectivos de inmigrantes.

Autonomía, información y consentimiento están presentes en las legislaciones de la mayor parte de los países occidentales, reconociendo la libertad del paciente a la hora de tomar decisiones sobre su salud. No obstante, la vacunación de los menores implica que quienes les representan (padres o tutores) tienen capacidad para dar el consentimiento al carecer aquellos de capacidad jurídica para decidir por sí mismos. Y se da el caso de ciertos movimientos naturistas y religiosos que se posicionan claramente en contra de la vacunación y que pueden condicionara los padres y tutores que pertenezcan o sean afines a los mismos, a la hora de tomar estas decisiones en nombre de los menores.

Esta problemática se aborda de manera profunda en el “Tema del mes” que la Fundación Medicina y Humanidades (FMH) publica este mes es su página web, en un trabajo realizado por Yolanda garcía Ruiz, doctora en Derecho y profesora de derecho eclesiástico del Estado, en la Universidad de Valencia.

Beneficios muy superiores a los riesgos

Tal como se expone en el citado trabajo, la vacunación -en el marco de la medicina preventiva- es un recurso útil, necesario y efectivo. Así se reconoce por una amplia mayoría de la población, aunque, no obstante, hay ciertos grupos que muestran sus reticencias y críticas, sobre todo cuando se trata de vacunación en menores de edad.

Se esgrimen para ello numerosos motivos, bien sean de carácter cultural, religioso o ideológico, junto con el temor a las reacciones adversas que toda vacuna puede entrañar. Esto condiciona y a veces determina la negativa de los padres a la vacunación de sus hijos.

Hay datos incuestionables de la enorme cantidad de vidas que se salvan gracias a las vacunas y los Estados tienen, en este sentido, una responsabilidad como garantes de la salud pública. A pesar de ello, siempre resulta difícil de resolver la tesitura entre respetar la libertad de negarse a la vacunación u optar por la seguridad que esta proporciona.

El Comité Consultivo Mundial sobre Seguridad de las Vacunas analiza todos los casos que se plantean en este ámbito. Se recuerda así el del año 2002 sobre la posible relación causa-efecto entre la vacuna de la hepatitis B y el posible desarrollo de leucemia linfocítica aguda. De esta vacuna en concreto, que también se relacionó con el síndrome de fatiga crónica o con la esclerosis múltiple, se determinó que sus beneficios eran muy superiores a los posibles riesgos por lo que se recomendó su administración. Otros casos parecidos sucedieron respecto a la vacuna contra el sarampión y su posible relación con la panencefalitis esclerosante subaguda, o con la vacuna de la parotiditis y su conexión con la enfermedad de la meningitis aséptica.

Por el contrario, sí se encontraron indicios que relacionaban la vacuna contra el bacilo de Calmette-Guerin-BCG (forma inactiva del bacilo de la tuberculosis) con el desarrollo de la enfermedad cuando se administra a los lactantes infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana VIH. Sin embargo, y a pesar de este riesgo, se ha acabado recomendando la administración de la citada vacuna por el alto riesgo de tuberculosis que se da en las poblaciones con alta prevalencia de VIH así como por la dificultad de identificar a dichos lactantes.

La doctora García Ruiz concluye su análisis destacando que “un modelo de vacunación obligatoria que permite exenciones en supuestos determinados y que además asume los posibles riesgos derivados de los daños causados, armoniza adecuadamente los aspectos más controvertidos de la vacunación infantil. En definitiva, garantiza imperativamente la vacunación sin cercenar la libertad”.

Fuente: Fundación Medicina y Humanidades. Enero 2009.

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